Dos dias despues, el nuevo guardarropa de Nyssa estaba listo y en la manana del 13 de noviembre la joven emprendio el viaje a Syon acompanada de Kate Carey y Bessie Fitzgerald. La barca ocupada por la reina, lord Bayton y su esposa les seguia a corta distancia.

Nyssa habia tenido que hacer grandes esfuerzos para no romper a llorar cuando se habia despedido de Varian pero habia logrado mantener la compostura. Su marido la habia acompanado hasta el embarcadero, donde sus companeras la esperaban, y Nyssa habia conseguido reprimir el deseo de volver la vista atras.

Las tres jovenes estaban comodamente instaladas en la cabina que un brasero mantenia caliente. Nyssa advirtio que sus amigas estaban muy calladas.

– ?Creeis que Cat fue infiel al rey? -dijo Kate finalmente.

– Yo diria que si -respondio Bessie-. ?Recordais sus huidas a medianoche del verano pasado? Solia abandonar su habitacion en cuanto el rey se retiraba y pasaba horas fuera.

– ?Como lo sabes? -pregunto Nyssa, estupefacta. ?Como habia podido ser tan indiscreta y confiada? Al parecer, todo el mundo conocia los detalles de su relacion con Tom Culpeper pero nadie se atrevia a delatarla.

– Tu no te diste cuenta porque tu tienda estaba muy alejada de la nuestra, pero casi cada noche, a eso de las once, salia y no regresaba hasta las tres o las cuatro de la madrugada. He oido que lady Rochford perdio la razon cuando la llevaron a la Torre -anadio-. No deja de murmurar incongruencias y asegura hablar con su difunto marido y su sobrina Ana. Tienen que vigilarla dia y noche porque temen que se lastime.

– ?De que servira el testimonio de una pobre loca?

– se pregunto Nyssa.

– Dicen que tiene algunos momentos de lucidez

– respondio Bessie-. Supongo que aprovechan esos momentos para interrogarla.

– Acabaran descubriendolo -murmuro Nyssa, que se habia quedado pensativa.

– ?Tu sabes algo? -pregunto Kate.

– No -mintio Nyssa-. Pero salta a la vista que los dias de la reina Catherine estan contados. Al Consejo solo le falta decidir si le perdona la vida.

– Eso depende de lo furioso que este el rey -repuso Kate. La joven era hija de Maria Bolena, que habia sido amante de Enrique Tudor antes que su hermana Ana. Las malas lenguas aseguraban que Enrique, el hermano mayor de Kate, era hijo de su majestad, pero el rey no lo habia reconocido.

Las tres jovenes guardaron silencio y se sumieron en sus pensamientos. El paisaje urbano habia desaparecido y en su lugar se extendia el paisaje rural de Midd-lessex. Las ramas desnudas se recortaban sobre el cielo plomizo de noviembre y no habia brisa que agitara la superficie del rio. Syon era un antiguo convento y Nyssa no pudo contener una sonrisa al pensar que Catherine se sentiria completamente perdida en un lugar tan silencioso y recogido.

El mayordomo de la casa les mostro las dependencias de la reina consistentes en un dormitorio, un vesti-dor, un salon y un pequeno comedor.

– ?Donde vamos a dormir sus damas? -pregunto Nyssa con tono autoritario.

– En esa habitacion -contesto el mayordomo senalando una puerta cerrada.

– Soy la condesa de March -dijo Nyssa-. ?No dispondremos de un vestidor ni de una habitacion para nuestras doncellas? Ya que vamos a tener que quedarnos aqui espero que seamos tratadas como merecemos.

– Es una habitacion muy espaciosa y tiene chime-aseguro el mayordomo-. Hay un vestidor y

nea

una pequena estancia para vuestras doncellas. ?Puedo preguntaros el nombre de vuestras acompanantes?

– Os presento a Katherine Carey, la sobrina de su majestad, y a lady Elizabeth Fitzgerald.

– Bienvenidas a Syon, senoras -sonrio inclinando se cortesmente-. Venid conmigo, os mostrare vuestra habitacion.

Las guio a traves del oscuro pasillo, abrio una puerta de roble y las invito a entrar en una amplia estancia de forma cuadrada con las paredes cubiertas de tela de lino y con una excelente vista sobre el rio. La chimenea era magnifica y la enorme cama con colgaduras de lino del mismo color verde que lucian las pesadas cortinas de terciopelo estaba situada enfrente.

– Es una cama muy comoda -aseguro el mayordomo dirigiendose siempre a Nyssa-. Debajo hay un pequeno catre por si otra persona ha de dormir aqui.

– Excelente. Supongo que habra otro bajo la cama de la reina, ?verdad? Su majestad debe dormir siempre acompanada por una de nosotras.

– Desde luego, senora. Lord y lady Bayton tienen su propia habitacion.

– Esta bien -asintio Nyssa, complacida-. ?Le importaria ayudarnos a entrar nuestro equipaje para que podamos instalarnos? Y haga el favor de avisarnos cuando aviste la barca de su majestad para que podamos salir al vestibulo a recibirla.

– Si, senora -contesto el mayordomo antes de retirarse.

Kate y Bessie habian decidido compartir los servicios de una doncella llamada Mavis, una mujer mayor de aspecto maternal. Ella y Tillie se apresuraron a deshacer el equipaje de las jovenes sin dejar de charlar animadamente. Ambas se mostraron conformes con la pequena estancia que les habia sido asignada y admiraron la enorme cama que las muchachas debian compartir y la chimemea que las mantendria calientes.

Nyssa, Kate y Bessie decidieron dar un paseo por el jardin. Todavia quedaban algunas rosas en la parte sur que se habian librado de las heladas nocturnas. Recogieron algunas y las llevaron a la habitacion de la reina, sabedoras de que apreciaria aquel detalle. En ese momento el mayordomo anuncio que la barca de su majestad estaba a punto de llegar y las muchachas corrieron hacia el vestibulo.

– Me pregunto como se siente la pobrecilla -murmuro Kate.

Nyssa tambien se habia hecho esa pregunta cientos de veces. Por eso, cuando Catherine descendio de la barca y las saludo como si no ocurriera nada, no supo que decir. La reina abrazo y beso a sus amigas y aseguro que estaba muy contenta de volver a tenerlas a su lado, pero en ningun momento se mostro preocupada o inquieta.

– Debes estar furiosa conmigo -dijo a Nyssa-. Se cuanto deseabas pasar las navidades en Riveredge con tu familia.

– No estoy disgustada, sino orgullosa de serviros, majestad -contesto Nyssa.

– En cambio, Enrique esta muy enfadado -repuso Cat tomando a su amiga del brazo y echando a andar-. Le escribi una carta muy bonita y estoy segura de que acabara perdonandome. Este retiro no es mas que un castigo provisional, asi que no debes preocuparte; ?ya veras que bien lo vamos a pasar! -anadio con una risita-. Sera como en los viejos tiempos, cuando eramos libres y viviamos felices.

Nyssa no daba credito a sus oidos. Saltaba a la vista que Cat no comprendia la gravedad de la situacion.

– Dicen que lady Rochford se ha vuelto loca -murmuro.

– Me alegro de haberme librado de ella de una vez por todas -replico Catherine-. Ultimamente no dejaba de importunarme. Es una pesada y no me extrana que no haya a vuelto a casarse. ?Quien iba a querer a una mujer como ella?

Nyssa acompano a la reina a sus habitaciones.

Cuando las vio, Catherine fruncio el ceno y no tardo en protestar:

– No me gusta -dijo torciendo la boca-. No pienso vivir en un cuarto tan pequeno y destartalado. ?Maldito seas, Enrique Tudor! -exclamo furiosa-. ?Eres un tacano! Senor -anadio dirigiendose a lord Bayton-, quiero que escribais al rey inmediatamente y le digais que necesito mas espacio.

– Su majestad piensa que ha sido mas que generoso con vos -repuso Eduardo Bayton-. Me niego a transmitirle vuestras quejas.

– Muy bien -replico Cat-. Entonces lo hare yo.

– Majestad, quiza no tengamos que quedarnos aqui demasiado tiempo -intervino Nyssa, deseosa de calmar a la reina-. Para cuando esa carta llegue a manos de vuestro marido puede que vuestras circunstancias hayan cambiado para mejor.

– Bien dicho, lady De Winter -la felicito lady Bayton cuando estuvieron a solas-. Me temo que vos sois la unica que sabe manejar a su majestad. A pesar de la dificil situacion en que se encuentra, sigue siendo una jovencita orgullosa y autoritaria.

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