muchacha para impedir que escapara y se jugaron a los dados quien se llevaria la virginidad contenida en su templo de Venus. El publico no lo sabia, pero esta parte era la unica que quedaba al azar en cada representacion.
Joviano creia que si los actores masculinos interpretaban siempre exactamente el mismo papel acabarian aburridos.
Apolo gano la primera vez y sonrio con placer. En las tres ultimas representaciones habia quedado relegado al papel que su hermano Castor interpretaria aquella noche. Gimio de autentico placer cuando se tendio debajo de Cailin, que fue obligada a dejarse penetrar por la vagina. Por su parte, Polux se arrodillo detras de la muchacha, la sujeto con fuerza por las caderas mientras ella guardaba el equilibrio apoyandose en las manos, y lentamente penetro en el templo de Sodoma de Cailin. La audiencia estallo en risas cuando Castor, aparentemente descartado de la diversion, se mostro abatido. Entonces una sonrisa perversa le cruzo el rostro. Se acerco al grupo, apoyo un pie a cada lado de Apolo y obligo a Cailin a levantar la cabeza. Se froto contra los labios de ella hasta que, con aparente recato, ella abrio la boca y atrapo el miembro viril, al principio con timidez y luego chupando con avidez. Con cuidado los otros dos hombres empezaron a moverse tambien dentro de la chica. Los violadores aullaban de placer.
Era habil, penso el general. La muchacha parecia inocente como un corderito. Sin embargo, sus ojos inexpresivos le indicaban que hacia aquello para sobrevivir. Era evidente que no disfrutaba con aquellos tres hombres que la habian penetrado por tres orificios de su adorable cuerpo. Aspar vio alrededor de el hombres y mujeres boquiabiertos y con los ojos desorbitados de lujuria. Varias parejas, unidas fisicamente, gemian de placer mientras los actores llevaban a termino aquella pequena pieza de depravacion. Cuando el cuarteto se desplomo formando un monton de miembros entrelazados, se corrio el telon.
Joviano aparecio, ante los vitores y gritos de aprobacion del publico.
– ?Habeis disfrutado con nuestro pequeno entretenimiento? -pregunto con un brillo picaro en los ojos.
El publico rugio de aprobacion y el se sintio radiante.
– ?Hay alguna dama presente que quisiera disfrutar de las atenciones especiales de alguno de nuestros jovenes y bellos barbaros? -pregunto Joviano con cierto recato.
De inmediato fue bombardeado con avidas peticiones. Los tres hermanos salieron rapidamente de detras del telon para reunirse con sus felices companeras de aquella noche. Para asombro de Basilico, la lasciva esposa del senador romano se apodero de uno de los actores y desaparecio con el y su joven amante.
– ?Y la chica? -pregunto alguien a gritos.
– ?Ah, no! -respondio Joviano con una sonrisa. -Nuestra virgen no es para nadie… de momento… Quiza algun dia, caballeros, pero no ahora. Mi hermano y yo nos alegramos de que os hayais divertido con nuestra obra. Habra otra representacion dentro de tres noches. Decidlo a vuestros amigos.
Y acto seguido desaparecio tras el telon como una pequena zorra saltando a su madriguera.
Aspar se puso en pie.
– Tengo que ocuparme de cierto asunto -dijo a su companero. -?Me esperas, Basilico?
– Creo que si -respondio el principe. -Al fin y al cabo, ya estoy aqui.
Sonriendo para si, Flavio Aspar salio del pequeno teatro. Llevaba varios anos buscando diversion en Villa Maxima y sabia muy bien a donde iba. Encontro a los dos hermanos Maxima en una pequena habitacion interior, contento con satisfaccion los ingresos de aquella noche.
– ?Mi senor, me alegro de veros! -Joviano se apresuro a saludarle mientras Focas levantaba la vista lo suficiente para hacer un gesto de asentimiento al general. -?Os ha gustado la obrita? He visto que el principe Basilico estaba con vos.
– Nada escapa a tus agudos ojos, ?verdad, Joviano? -dijo el general riendo. -La actuacion ha sido brillante. Un poco dura para la chica, diria. ?Eso es lo que limita sus apariciones a dos veces a la semana?
– Claro. Cailin es muy valiosa para nosotros. No queremos causarle ningun dano -dijo Joviano.
– Quiero comprarla -respondio Aspar con voz tranquila.
Joviano sintio que el corazon le daba un vuelco. Sus ojos se posaron en los de su hermano, nervioso. Sin duda no habian pensado en esa posibilidad.
– Mi senor -dijo despacio, -no esta en venta. Al menos por ahora. Quiza mas adelante…
Noto una gota de sudor resbalarle por la espalda. Aquel era el hombre mas poderoso del imperio bizantino. Mas que el propio emperador.
– Mil solidi de oro -ofrecio Aspar, y sonrio para demostrar que la negativa de Joviano no le ofendia.
– Tres mil -respondio Focas.
Focas Maxima carecia de sentimientos. Joviano podria protestar, pero ensenarian a otra muchacha para que ocupara el lugar de Cailin. Ademas, la obra ya no era una autentica novedad.
– Mil quinientos -replico el general sin vacilar.
– Dos mil -replico a su vez Focas.
– Mil quinientos -insistio con firmeza el general, indicando que el regateo habia terminado. -Que me entreguen a la chica en mi villa privada de la costa. Queda a solo ocho kilometros de la puerta Dorada. Cuando llegueis manana, el mayordomo os dara el oro. Confio en que lo considerareis un trato satisfactorio, caballeros.
Ni por un instante creyo que pudiera serle negado.
– Prefeririamos, mi senor, que el oro nos fuera entregado aqui. No creo que a ninguno de los dos le gustara regresar de mas alla de las murallas de la ciudad cargado con semejante tesoro -explico Focas. -Cuando nos hayan traido el dinero, nos complacera enviaros la chica.
Hizo una cortes inclinacion de cabeza.
– Muy bien -respondio Flavio Aspar, y al ver la expresion abatida de Joviano, anadio: -No estes triste, mi viejo amigo. «La virgen y los barbaros» se estaba volviendo muy popular. Pronto nadie creera que tu pequena protegida… ?como la llamais?… es virgen. Crea una nueva obra para tu publico, Joviano. No perderas nada con ello. Los que no han visto esta estaran doblemente ansiosos por ver la proxima, y los que la han visto estaran igualmente ansiosos por ver la siguiente.
– Cailin. Se llama Cailin. Es britana -respondio Joviano. -?Sereis amable con ella, mi senor? Es una buena chica nacida en tiempos dificiles. Si le preguntais, os contara su historia. Es de lo mas fascinante.
– No la he comprado para hacerle dano, Joviano -espeto el general. Luego anadio: -Caballeros, no quiero habladurias respecto a esta transaccion, ni siquiera con mi amigo Basilico. No quiero que nadie conozca mi compra.
– Lo comprendemos perfectamente, mi senor -dijo Joviano con suavidad, empezando a recuperar su aplomo. Conociendo la historia de Sexto Escipion, siempre se habia sentido un poco culpable por convertirla en la protagonista de su obra. Comprendio que como amante del general Aspar estaria mas a salvo y, posiblemente, incluso seria mas feliz. -Supongo que ahora os veremos menos -dijo.
– Quiza -respondio Aspar.
Con un gesto de asentimiento a los dos hombres, abandono la estancia y cerro la puerta tras de si.
– ?Por todos los dioses! -exclamo Focas. -Hemos tenido a esa chica en nuestro poder menos de tres meses, querido hermano. Sus actuaciones nos han hecho ganar mil quinientos solidi y su venta nos ha aportado otros mil quinientos. Un excelente beneficio con una esclava que solo nos costo cuatro folies, aun considerando el coste de mantenerla, el cual realmente ha sido minimo. Te felicito, Joviano. ?Tenias razon!
Joviano esbozo una amplia sonrisa. Un cumplido de Focas era tan raro como encontrar una perla perfecta en una ostra.
– Gracias, hermano -dijo. -?Se lo diras a la chica?
– Hablare con ella por la manana. Las noches que tiene funcion se bana y se va a la cama inmediatamente despues. Ahora debe de estar dormida, y siempre duerme como un tronco.
Dormir. Era la unica manera que tenia Cailin de escapar. Creia que era una mujer fuerte. Casi se habia convencido de que podria hacer todo lo que le pidieran. Pero no creia que pudiera soportarlo mucho mas tiempo. No es que nadie la maltratara, ya que todos se esforzaban para que se sintiera comoda. Todos en Villa Maxima la mimaban y complacian. Joviano se dedicaba casi por completo a ella. Apolo, Castor y Polux la adoraban abiertamente. Incluso habian llegado a mostrarle un leon dibujado en un mosaico, senalandola a ella, para indicar, a su manera, que era valiente como un leon. Eso la halago, pero no era suficiente. Recientemente habia oido a Joviano hablar de un nuevo espectaculo que estaba ideando para ella. Sin duda no podria ser peor del que ya
