lujuria. Es un joven ansioso.

Casia ya no podia contener al hombre dentro de su boca. Se puso a cuatro patas. Castor se coloco detras de ella y se arrodillo. Utilizando la mano para orientarse, empujo entre las nalgas de la muchacha. Casia gimio suavemente y, cuando lo hizo, Polux le levanto un poco la cabeza con una mano mientras con la otra ofrecia a la muchacha su miembro para que se lo metiera en la boca. Castor le cogio las caderas con sus grandes manos y muy despacio la penetro. Entonces empezo a embestirla con deslizamientos lentos y largos de su miembro.

– Yo no puedo hacer eso -dijo Cailin, estupefacta.

– Claro que si, y no solo haras eso sino mas, querida -la tranquilizo Joviano. -Observaras el cuidado con que el la trata. A pesar de lo excitado que esta, se muestra tierno. Debe serlo para no hacerle dano. Perderia la vida si lo hiciera, y lo sabe. -Joviano paso un brazo por los hombros de Cailin, la atrajo hacia si y le puso una mano en la entrepierna, para sorpresa de Cailin. -Bien, ya estas humeda de deseo, a pesar de esas pueriles protestas. Apolo, ven y calma a nuestra pequena novicia. Tumbala de espaldas y follala bien.

Curiosamente, la tierna piedad en los ojos de Apolo endurecio el corazon de Cailin, que comprendio que si no se hacia duena de la situacion, los tres hermanos la intimidarian en cada actuacion. Se tumbo sobre una mullida alfombra colocada en el suelo de marmol, separo las piernas y observo a Joviano. Luego dijo:

– El esta listo como yo para copular, mi senor. Su miembro esta bien, pero los he visto mayores. Ven, Apolo, y cumple la orden de nuestro amo.

Cailin no sintio absolutamente nada mientras el la follaba con vigor. Se mostraba fria como el hielo. Por fin, Casia, finalizada su actuacion, se arrodillo junto a la cabeza de Cailin y le indico en voz baja:

– Siempre tienes que hacer creer al hombre que sientes una pasion como nunca has sentido, aunque no sea verdad. Echa la cabeza hacia atras y hacia adelante. ?Bien! Ahora gime y clavale las unas en la espalda. -Miro a Joviano y este sonrio al ver que Cailin hacia lo que le habia indicado. -Es una buena alumna, mi senor.

«Estoy muerta -penso Cailin- y esto es el Hades.» Pero no lo era. Durante varias semanas fue instruida en las artes eroticas, y, para su sorpresa, resulto una alumna aventajada. Por fin llego el dia en que Cailin y el trio de jovenes nortenos dieron vida a la obra de Joviano ante los ojos encantados de este. Dos dias despues realizaron un ensayo con disfraces ante todos los residentes de Villa Maxima. Al terminar, Cailin y Joviano recibieron las felicitaciones de todos: Joviano por sus habilidades creativas y Cailin por su actuacion sencillamente acrobatica.

– La semana que viene empezaremos las actuaciones -anuncio Joviano con entusiasmo. -Hay tiempo suficiente para que nuestros clientes especiales sepan que ocurrira algo extraordinario. ?Oh, hermano mio, vamos a ser ricos!

«La virgen y los barbaros» fue un exito inmediato. Jamas en la historia de Constantinopla se habia visto nada igual. Todo salia exactamente como Joviano habia vaticinado. Focas, en una rara muestra de excitacion, apenas podia contener su alegria ante los miles de solidi que se amontonaban en su caja de caudales. La obra se representaba dos veces a la semana ante varios cientos de espectadores, cada uno de los cuales pagaba cinco solidi de oro. Una noche, Joviano busco a su hermano mayor y le dijo con excitacion:

– ?Ha venido la emperatriz y el general Aspar! Me he sentado con ellos en la primera fila para ver mejor la representacion. ?Por todos los dioses! ?Sabia que tenia razon! Voy a empezar a idear otra obra, Focas.

– Me pregunto si es tan fascinante como dicen los rumores -murmuro el principe Basilico a su companero.

Era un hombre elegante y de piel clara, pelo negro y ojos castano oscuro. Culto y educado, era inusual encontrarle en un ambiente como aquel, en particular dada su piedad publica y su circulo de amigos religiosos.

– Lamentare haber permitido que me arrastraras hasta aqui esta noche, Aspar.

El general rio.

– Eres demasiado serio, Basilico.

– ?Y deberia ser mas como tu? ?Un aficionado a los juegos y espectaculos publicos, Aspar? Si no fueras el mejor general que el imperio ha conocido, la corte no te toleraria.

– Si no fuera el mejor general que el imperio ha conocido -repuso Aspar con calma, -tu hermana Verina no seria emperatriz.

El principe rio.

– Es cierto -admitio. -Tu hiciste emperador a Leo aunque elegiste a Marciano ante el. Tu mismo serias emperador de no ser por mis amigos de la Iglesia. Ellos te temen, Aspar.

– Entonces son unos necios. Da gracias a Dios de que carezco de ortodoxia, Basilico. Prefiero hacer emperadores que ser emperador. Por eso tus amigos me temen. No comprenden por que quiero ser como soy. Ademas, los tiempos han cambiado. Bizancio necesita un gran general mas que un gran emperador; y hace tiempo que pasaron los tiempos en que un solo hombre podia ser ambas cosas.

– Tu modestia me conmueve -dijo con ironia el principe. -?Dios mio! ?No es la esposa del senador romano esa que va con ese tipo musculoso? ?Claro que lo es!

Aspar contuvo la risa.

– Probablemente conocemos a la mitad de la gente que ha venido, Basilico. Mira alli. Es el obispo Andronico, y observa con quien esta. Es Casia, una de las mejores cortesanas que Villa Maxima puede ofrecer. He disfrutado de su compania varias veladas. Es encantadora y tiene mucho talento. ?Te gustaria conocerla? Pero no creo que esta noche me atreva a entrometerme con el obispo.

La sala estaba abarrotada. Jovenes de ambos sexos desnudos empezaron a ir de un lado a otro, apagando las lamparas hasta que el recinto quedo en total oscuridad. Aspar sonrio al oir los gemidos bajos y respiraciones fuertes alrededor. Algunos de entre el publico ya aprovechaban la oscuridad para hacer el amor. Entonces el grueso telon que ocultaba el escenario fue retirado y dejo al descubierto un segundo telon transparente. El escenario estaba muy bien iluminado, con lamparas colocadas a lo largo del suelo y otras colgadas de las vigas del escenario.

La cortina transparente fue corrida lentamente y tras ella aparecio una hermosa joven sentada ante un telar. Su rostro era sereno, pero lo que Aspar encontro delicioso fueron sus largos rizos castano rojizos. La muchacha iba vestida con una modesta tunica blanca; sus esbeltos pies estaban desnudos. Trabajaba expertamente en el telar. Su actitud era de pureza e inocencia.

Se oia una musica suave de fondo procedente de unos musicos invisibles. El general miro alrededor. Entre el publico, los amantes empezaban a entrelazarse. La esposa del senador romano estaba sentada frente al escenario, encima del regazo de su amante. Tenia el vestido recogido igual que la tunica del joven sobre el que se sentaba. Lo que hacian era obvio. Aspar sonrio, divertido, y se volvio hacia el escenario. La muchacha levanto la mirada y Aspar vio que sus ojos eran absolutamente inexpresivos. Por un momento se pregunto si era ciega. Aquella mirada vacia le conmovio de una forma extrana y le hizo sentir lastima por aquella hermosa joven.

Entonces, de pronto, la puerta que daba al pequeno escenario se abrio. El publico ahogo una exclamacion al ver a tres guerreros desnudos, untados de aceite, entrar a grandes pasos. Los tres tenian identicos rasgos faciales. Vestian casco con coleta y llevaban una espada y un escudo decorado; pero sus grandes organos masculinos era lo que mas llamaba la atencion del publico.

– ?Dios de los cielos! -exclamo Basilico en voz baja. -?De donde vienen esos? Supongo que no… ?ah, si, si lo van a hacer!

Se inclino hacia adelante, fascinado, mientras los tres barbaros empezaron a violar a la indefensa virgen.

La pequena prenda de vestir transparente que llevaba Cailin le fue arrancada con violencia de su voluptuoso cuerpo. Ella levanto el brazo derecho y se llevo la mano a la frente mientras bajaba el izquierdo y lo colocaba ligeramente hacia atras. Esta postura ensayada permitio al publico contemplar con claridad su hermoso cuerpo desnudo. Por un instante los tres barbaros permanecieron inmoviles, como si tambien ellos admiraran a su victima. Entonces, de pronto, uno de ellos cogio a la muchacha y la beso con fiereza, acariciando con sus grandes manos aquel apetecible cuerpo. Un segundo barbaro cogio a la doncella y empezo a explorar sus labios, mientras el tercer hombre exigia su parte tambien. Durante unos minutos, los tres barbaros besaron y acariciaron a Cailin ante el suspirante publico.

– ?Oh, por todos los dioses! -casi gimio una voz femenina sin rostro en la oscuridad cuando los tres dorados barbaros de pronto se volvieron hacia el publico, exhibiendo sus miembros viriles erectos al maximo.

Se oyeron mas suspiros de lujuria y gemidos mientras proseguia la obra. Los tres barbaros agarraron a la

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