de Villa Maxima, pero su camara se hallaba muy aislada del resto de la casa.

Un dia Joviano fue a buscarla y la llevo en una litera muy decorada y extravagante a dar un paseo por la ciudad. El fue una fuente de datos fascinantes e informacion general. Cailin se entero de que mil anos atras los griegos habian fundado una ciudad en aquel lugar. Situada en la union de las rutas comerciales entre el este y el oeste, la ciudad siempre habia florecido, aunque no era particularmente distinguida. Hasta que, unos cien anos atras, el emperador Constantino el Grande decidio abandonar Roma y eligio como nueva capital la ciudad de Bizancio. Constantino, el primer emperador que abrazo el cristianismo, consagro la ciudad el 4 de noviembre del ano 328. La ciudad, rebautizada con el nombre de Constantinopla en su honor, fue consagrada formalmente el 11 de mayo de 330, con gran pompa y ceremonia. A la sazon ya estaban en marcha la construccion y la renovacion de la ciudad.

Constantino y sus sucesores siempre estaban construyendo, y poco quedaba ya de la ciudad griega original. Constantinopla ahora tenia una universidad de estudios superiores, su propio circo, ocho banos publicos y ciento cincuenta privados, cincuenta porticos, cinco graneros, cuatro grandes salas publicas para el gobierno, el senado y las cortes de justicia, ocho acueductos que conducian el agua de la ciudad, catorce iglesias -incluida la magnifica Santa Sofia, -y catorce palacios para la nobleza. Habia cerca de cinco mil hogares adinerados y de clase media alta, por no mencionar los varios miles de casas que alojaban a las clases plebeyas, los tenderos, los artesanos y los humildes.

La ciudad habia sido construida a partir del comercio, y el comercio prosperaba alli. Como estaba ubicada donde se unen las rutas por tierra de Asia y Europa, los mercados de Constantinopla estaban llenos de articulos de todas clases. Habia porcelana de Catai, marfil de Africa, ambar del Baltico, piedras preciosas de todo tipo; sedas, damascos, aloes, balsamos, canela y jengibre, azucar, almizcle, sal, aceite, granos, cera, pieles de animales, madera, vinos y, por supuesto, esclavos.

Aquella tarde recorrieron la ciudad hasta la puerta Dorada y luego regresaron por la Mese pasando por delante de los foros de Constantino y de Teodosio. Bordearon el Hipodromo y pasaron por delante del Gran Palacio. Cuando eran transportados junto a la gran iglesia de Santa Irene, Joviano dijo:

– Todavia no he elegido a ningun sacerdote para ti, Cailin. Tengo que acordarme de hacerlo.

– No te preocupes -dijo ella. -No creo que pudiera ser cristiana. Parece una fe dificil, me temo.

– ?Por que lo dices? -pregunto el.

– Tus siervos me han dicho que para ser cristiano has de perdonar a tus enemigos. No creo que yo pueda perdonar al mio, Joviano. Mi enemigo me ha costado mi familia, mi esposo y mi hijo. Ni siquiera se si ese hijo era nino o nina. Me han hecho marchar a la fuerza de mi tierra, me han hecho esclava y me han aterrorizado. Los britanos somos una raza fuerte, lo cual explica probablemente por que he sobrevivido a todo esto, pero estoy furiosa y amargada. Si tuviera oportunidad de vengarme de Antonia Porcio, lo haria con gusto. No puedo perdonarle lo que me ha hecho ni lo que me ha quitado.

– Tu destino ahora esta aqui -declaro Joviano con calma, y le cogio la mano para consolarla.

Los ojos violaceos de Cailin le observaron con serenidad.

– He aprendido a no confiar en nadie, mi senor. Es mas prudente, asi no recibire decepciones.

«Que fria es», penso el, preguntandose si su esposo alguna vez habia sido capaz de encender la pasion en ella. Sin embargo, era exactamente lo que el necesitaba para su nuevo espectaculo: una perfecta Venus: hermosa, intocable, fria y despiadada. Causaria sensacion y su actuacion rendiria a toda Constantinopla a sus pies.

– Manana empezaras a aprender -dijo. -Te ensenaran a hacer ciertas cosas que al principio te pueden asustar o parecer repugnantes, pero creeme, Cailin, cuando te digo que no permitire que nadie te haga dano de ninguna forma. Puedes confiar en mi. He invertido demasiado en tu persona para permitir que resultes danada, querida. Si, puedes confiar en Joviano Maxima, pero en nadie mas.

– Habeis invertido cuatro folies, mi senor -rio Cailin. -No es precisamente una fortuna, segun vos mismos me explicasteis.

– Si, pero recuerda que despues de banarte te dije que tu valor habia aumentado a diez solidi. Una vez hayas aprendido, tu valor sera un centenar de veces mas elevado.

Ella estaba fascinada por las palabras de Joviano. No tenia la menor idea de que era lo que tendria que aprender, ni que ocurria exactamente en Villa Maxima durante aquellas largas veladas en que los curiosos ruidos procedentes de la parte principal de la villa importunaban su reposo. Lo unico que sabia de los burdeles era que en ellos se vendian cuerpos para el placer de una noche, pero al parecer habia mucho mas, si su intuicion no se equivocaba.

A la manana siguiente la esclava llamada Isis la acompano a una habitacion interior donde Joviano la esperaba con otras personas. Todos salvo Joviano, esplendido con una dalmatica roja y plateada, estaban desnudos. Habia una hermosa mujer de pelo oscuro de la estatura de Cailin y tres hombres altos y jovenes con rizos dorados. Por un momento, cuando les vio, el corazon le dio un vuelco a Cailin. Aunque nada en el aspecto de aquel trio, salvo su tamano y tez, le recordaba a Wulf, fue mas que suficiente. Se sintio furiosa unos instantes contra Joviano, pero enseguida comprendio que el no podia saberlo, asi que se preparo para lo que tuviera que ocurrir a continuacion, ya que significaba el primer paso hacia la libertad.

El dia anterior, al hablar con Joviano de su rabia, Cailin habia comprobado que anhelaba desesperadamente volver a Britania, por lejos que estuviera y dificil que resultara el viaje. Ver realizado este sueno era imposible sin oro y poder. No sabia si Wulf estaba vivo o muerto. Y aunque viviera, era posible que ya no la quisiera. Pero las tierras de su padre eran de ella y tambien estaba aquel hijo sin rostro, sin sexo, que le pertenecia. Queria recuperarlos y queria vengarse de Antonia Porcio. Solo haciendose famosa en Constantinopla tendria una remota posibilidad de regresar a Britania y frustrar el perverso plan de Antonia. En su inocencia, Cailin juro que haria cualquier cosa que fuera necesaria para alcanzar su meta.

– Esta es Casia -dijo Joviano, presentando a la mujer de cabello oscuro. -Hace dos anos que esta con nosotros y es muy popular entre los caballeros. Le he pedido que este presente porque demostrara lo que tengo pensado para ti. Quitale la tunica a Cailin, Isis, y luego puedes marcharte.

Cailin trago saliva con aprension al verse desnuda delante de extranos. Nadie mas parecia turbado. Era, evidentemente, algo normal en circunstancias como aquellas. La evidente admiracion por ella que reflejaron los ojos azules del trio masculino le resulto turbadora.

– ?Quienes son? -pregunto a Joviano.

– Tus companeros de juegos -respondio el con suavidad, y le pregunto: -?Como haciais el amor tu y tu esposo, querida? Quiero decir, que posturas empleabais -explico. -?Tu te tumbabas de espaldas y el te montaba?

Cailin asintio, tragando saliva en silencio. De pronto sintio frio.

Casia la rodeo con el brazo.

– No tengas miedo -la tranquilizo con tono gentil. -Nadie va a hacerte dano, Cailin. En realidad, tienes mucha suerte de que Joviano te haya elegido para esta diversion.

– ?Seguro que no tienes miedo? -insistio Joviano. -Te dije que podias confiar en mi. Lo que te inquieta es simplemente lo desconocido. Bueno, vamos a desmitificar tus temores. Tus companeros de juego no pueden hablar, pero si oir. He decidido llamarles Apolo, Castor y Polux. El medico me ha dicho que estan sanos en todos los aspectos y mas que dispuestos a recibir homenaje como hombres. Ellos seran tus amantes.

– Son esclavos como yo -dijo Cailin. -?Donde esta el beneficio en esto, mi senor? ?Como puedo ganar mi libertad yaciendo con esclavos?

Joviano contuvo la risa. Tal vez tuviera miedo, pero la joven no habia olvidado ni una palabra de lo que el le habia dicho.

– Hareis el amor para distraer a nuestros clientes, Cailin. Dos veces a la semana actuareis en una obra que he creado yo. -Entonces paso a explicar que tendria que hacer ella. -Supongo que nunca te ha penetrado un hombre por tu templo de Sodoma. Por eso esta aqui Casia. Es su especialidad. Si ves como hace el amor de ese modo, veras que no hay nada que temer. Casia, ocupa tu lugar. Polux y Castor, ayudadla. Ahora observa con atencion, Cailin. Tu tendras que hacer lo mismo que Casia.

Casia se puso de rodillas. Castor, de pie delante de ella, froto el miembro contra sus labios. Ella abrio la boca y lo absorbio ante los ojos atonitos de Cailin, succionandolo con avidez.

– Le esta excitando chupandole y acariciandole con la lengua -explico Joviano. -?Lo ves?, ya esta lleno de

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