– Confio en ella, Flacila. Ahora dime cuando quieres que vayamos a ver a tu primo el patriarca. Estoy a tu disposicion.

– ?Vayamos hoy mismo! -exclamo ella. -Visitemosle sin avisarle. Si le cogemos desprevenido, es mas probable que colabore que si se sienta con su concilio de obispos a comentar el asunto. Poseo el argumento necesario para persuadirle, Aspar.

– Ve delante de mi -indico el. -Te alcanzare antes de que llegues a las puertas de la ciudad. Ahora te acompanare hasta tu litera, Flacila. Cailin, quedate aqui.

– Encantada -dijo ella con frialdad.

Aspar fue con su esposa hasta la litera que aguardaba.

– Que pena que no puedas casarte con ella -dijo Flacila con perversidad. -Te quiere como te queria Ana, y es evidente que sera una buena esposa, pero tiene caracter, como yo. Es la companera perfecta, Aspar, pero no puedes tenerla. No me parece justo despues de todos los servicios que has prestado al Imperio -se burlo.

El sonrio, impermeable a sus crueles comentarios, preocupado por Cailin pues sabia que estaria furiosa con el por no haberle comunicado que ya era una mujer libre.

– Sera como Dios quiera, querida -observo con calma, fastidiando el regocijo de Flacila mientras la ayudaba a subirse a la lujosa litera. -Me reunire contigo lo antes posible. -Cerro las cortinas del vehiculo e indico a los porteadores: -Llevadla al palacio del patriarca.

Luego regreso al atrio de su villa.

Cailin se paseaba en torno al estanque. Se giro en redondo cuando le oyo entrar y exclamo:

– ?Como habeis podido ocultarme semejante noticia, mi senor? ?O ha sido una mentira simplemente para molestar a esa horrible mujer?

– Es cierto -dijo el. -Eres una mujer libre desde el dia en que te lo prometi. No podia contarte toda la verdad, Cailin. No soy joven pero te amo. Temia que si te decia que eras libre me abandonaras; que intentaras regresar a Britania y terminaras en una situacion peor que cuando te rescate.

Por un momento la compasion asomo a los ojos de Cailin, pero pronto desaparecio.

– Oh, Aspar, ?no sabes que yo tambien te amo? Hasta que me encontraste, incluso algun tiempo despues, sonaba con regresar a Britania para vengarme de Antonia Porcio. Pero ?que bien me reportaria eso? ?La venganza me devolveria a mi familia? ?A mi esposo? ?A mi hijo? No creo que la venganza de Antonia le haya devuelto a Quinto. Wulf Puno de Hierro habra encontrado otra esposa, quiza incluyo ya tienen un hijo. Administra las tierras que pertenecieron a mi familia. Mi regreso causaria desdicha a todos. Britania ha entrado en una nueva era y yo no estoy destinada a formar parte de ella. Esto es lo que mi destino me ha deparado y aqui permanecere, a tu lado y en tu corazon mientras quieras tenerme, Aspar. -Se sorprendio de sus propias palabras, pero se dio cuenta de que era hora de dejar a un lado sus suenos y afrontar la realidad. Era muy improbable que algun dia regresara a Britania.

– No nos permitiran casarnos -dijo el con tristeza.

– ?Quienes? ?Tus sacerdotes cristianos? Yo no soy cristiana, Aspar. Soy… ?como me ha llamado tu esposa? ?Pagana? Bien, soy pagana. ?Recuerdas las antiguas palabras del matrimonio romano? Quiza tu no, pero si te divorcias de Flacila yo te las ensenare de modo que nos las podamos decir el uno al otro. Entonces, digan lo que digan los demas, estaremos unidos para toda la eternidad, mi senor -le prometio. Le rodeo con los brazos y se apreto a el con fuerza, besandole con toda la pasion que su joven alma pudo reunir. Luego levanto la mirada y dijo: -Jamas volveras a ocultarme nada ni a contarme medias verdades, mi amado senor, o me enfadare muchisimo. No conoces todavia mi mal genio, y no te aconsejo conocerlo.

Esas palabras le dejaron atonito y la felicidad que le inundo solo le permitio preguntar:

– ?Me amas? ?Me amas! -La cogio en vilo y dio un par de vueltas. -?Cailin me ama!

– ?Sueltame! -exclamo ella riendo. -Los criados creeran que has perdido el juicio, mi senor.

– Solo el corazon, mi amor, y eso lo guardaras a salvo para mi, ?lo se!

La dejo en el suelo con suavidad.

– Ve ahora a Constantinopla, mi senor, y convence a quien sea necesario de que has de deshacerte de esa mujer con quien te casaste por conveniencia. Yo esperare ansiosa tu regreso.

– Legalizare a todos los hijos que me des -prometio el.

– Se que lo haras. ?Ahora vete!

Ni siquiera tuvo que dar ordenes. Zeno informo a su amo de que tema el caballo ensillado esperandole en el patio. Aspar rio en voz alta. Era una conspiracion de felicidad, penso. Su servidumbre adoraba a Cailin y haria lo que fuera necesario para asegurar la felicidad de ambos. Cabalgo hacia la ciudad y al poco alcanzo la litera de Flacila. Viajaron juntos el resto del camino hasta el palacio del patriarca, en el que fueron admitidos de inmediato y anunciados al lider religioso de Constantinopla.

El patriarca miro con ceno a la pareja.

– ?A que debo el placer de veros a los dos juntos? -pregunto con un murmullo nervioso.

– Queremos el divorcio -anuncio Flacila sin rodeos. -Aspar y yo estamos de acuerdo. No puedes negarte. No hacemos vida de matrimonio y nunca la hemos hecho, mi senor. No hemos yacido juntos ni una vez y con frecuencia he traicionado a mi esposo con hombres de baja ralea -termino.

– ?Con frecuencia? -pregunto Aspar alzando una ceja en gesto de perplejidad.

– Raras veces te enterabas -dijo ella, y se echo a reir con desparpajo. -No todos terminaron tan escandalosamente como el episodio del gladiador y el actor, mi senor.

El patriarca palidecio.

– ?Conocias ese infortunado incidente? -pregunto a Aspar.

– Lo conocia -respondio el general. -Mis fuentes estan mejor informadas que las vuestras, mi senor patriarca. Preferi no hacer caso de ello.

– ?Debido a tu pequena amante? -espeto el patriarca, haciendo ondear su tunica negra mientras se paseaba por la estancia con nerviosismo. -Jamas podras casarte con ella. Tu prestigio es demasiado valioso para Bizancio, Flavio Aspar. Se te tolera tu conducta porque has sido discreto, pero solo por ese motivo. Volved a casa, los dos.

– Me he casado dos veces por el bien de mi familia -dijo Flacila. -Me sentia feliz como viuda cuando mi esposo Constancio murio, pero los Estrabo me hicieron esposa de este hombre. Bueno, lo hice por ellos y por vos. Ahora quiero ser feliz con un hombre al que yo he elegido. -Sus ojos azules miraron al patriarca relucientes de furia. -Primo, deseo casarme con Justino Gabras y el desea casarse conmigo. Es el primer amante de mi categoria. La familia Gabras, como bien sabeis, es la primera familia de Trebisonda. Ahora teneis al emperador en el bolsillo, y Aspar es el ciudadano mas leal de esta tierra. No teneis nada que temer de ellos. Yo os seria mas util como esposa de Justino Gabras, y con ello conseguiriais un importante vinculo en Trebisonda. Si os negais, causaremos tal escandalo que ni vos ni el emperador sobrevivireis a ello. Hablo en serio, primo, y sabeis que soy capaz de destruiros -termino Flacila con aire amenazador.

– ?A ti te satisface permitir ese matrimonio? -pregunto debilmente el patriarca a Aspar, pero sabia que esta consideraba la situacion un puro golpe de suerte.

– No discutire con Flacila -respondio con calma. -Si este matrimonio puede hacerla feliz, ?por que negarselo, mi senor? ?Con que fin? Tienes razon respecto a la familia Gabras y, sospecho, ellos estarian aun mas agradecidos a Flacila. Su amante nunca ha estado casado y hacerlo podria contribuir a que asentara su personalidad mas bien erratica. Esto sin duda seria positivo para los Estrabo y para vos. -Se encogio de hombros. -En cuanto a mi situacion, seguire siendo discreto. Poco puede decirse de un hombre no casado que tiene una amante y le es fiel, mi senor. Es una pequena recompensa que pido por todos mis servicios al Imperio.

– Ella tiene que bautizarse -senalo el patriarca. -Podemos tolerar a una amante cristiana, Flavio Aspar, pero jamas a una pagana. Yo mismo elegire a un sacerdote para que reciba instruccion, y cuando el me indique que esta preparada para recibir el sacramento, yo personalmente la bautizare en la verdadera fe ortodoxa de Bizancio. ?Aceptas mi decision?

– Si -respondio Aspar, preguntandose como se lo explicaria a Cailin. A ella le parecera irracional, pero al final lo haria para complacerle a el, porque era la unica manera en que su relacion seria tolerada.

El patriarca se volvio hacia Flacila.

– Tendras tu divorcio, prima, y antes de que la familia Estrabo lo sepa siquiera. No tengo intencion de discutir con ellos este asunto. Elige una fecha para la boda y yo personalmente te casare con Justino Gabras. Sin embargo, habra que hacerlo en privado y con un poco de decoro. No permitire que ninguno de los dos hagais de

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