El general y su esposa se habian quedado callados, pues poco tenian que decirse. Aspar parecia un tipo aburrido, penso Justino Gabras. Brillante en el campo de batalla pero aburrido en el dormitorio. Flacila le ofrecio vino, y luego por fin llego el nino.
– ?Padre! -El hijo menor de Aspar entro corriendo en la terraza y el rostro se le ilumino. -?Que sorpresa, padre!
Aspar estrecho al chiquillo entre sus brazos y luego dio un paso atras y dijo:
– ?Has vuelto a crecer, muchacho! Y Flacila dice que tus tutores han dado buenos informes de tus estudios. Me siento orgulloso de ti y he venido a darte una sorpresa. Iras a vivir con tu hermano y su esposa. Tu primo David esta ansioso de que llegues.
– ?Oh, padre! ?Que maravillosa noticia! -exclamo Patricio. -?Cuando voy a ir? -De pronto bajo el rostro y, volviendose hacia Flacila, dijo casi con tono de disculpa: -Os echare de menos, senora. Habeis sido buena conmigo.
Flacila sonrio sin afecto.
– Creo que tu padre ha tomado una sabia decision, Patricio. Tienes que estar con otros ninos, y en mi casa no hay ninguno.
– ?Te agradaria que nos fueramos ahora? -pregunto Aspar a su hijo. El muchacho asintio vigorosamente y Aspar dijo a su esposa: -Ordena que la vieja Marie prepare las cosas de mi hijo. Puedes enviarla a ella y los tutores a casa de Ardiburio manana. Ahora nos despediremos para que vuelvas a tus asuntos con este caballero.
Saludo a Flacila con una leve inclinacion de la cabeza y despues a Justino. Cogio a Patricio de la mano y salio de la terraza.
Cuando se hallaron fuera del alcance del oido, Patricio dijo a su padre:
– Me alegro de ir a casa de mi hermano, padre. Flacila recibe a demasiados caballeros y este ultimo me asusta. Siempre me estaba mirando.
– Pero no te ha tocado ni hecho nada, ?verdad, hijo mio?
– ?Oh, no, padre! -aseguro el muchacho. -Nunca le he dejado acercarse tanto a mi. Marie dice que es un hombre muy malo.
– Atiende los consejos de tu vieja ninera, Patricio. Ella te quiere de verdad. Tu madre la eligio especialmente para que cuidara de ti.
En la terraza, Flacila observo partir a su esposo y a su hijastro a traves de la celosia del muro bajo. Justino Gabras, de pie y con las manos en sus caderas la follaba ritmicamente por atras mientras ella se hallaba inclinada sobre el parapeto.
– Ha sido tan repentino… -jadeo ella. -Es tipico… aaah… de Aspar hacerme… una visita sorpresa con un final sorprendente.
Su amante la penetro hasta el fondo y se inclino para susurrarle al oido:
– Cree que ya no eres adecuada para cuidar del nino, cielito. Si, ha disimulado su intencion con palabras dulces, pero para mi ha sido evidente lo que realmente pensaba. Me pregunto que habladurias correran, pues seguro que eso avivara el fuego.
De pronto ella noto que se aproximaba al orgasmo y gimio con avidez, echando las caderas hacia atras.
– ?Ire… a ver… a la emperatriz! -dijo entre jadeos. -?Oooh…!
Justino Gabras disfruto del grito sorprendido que dejo escapar ella cuando el salio de su templo de Venus y se metio en su templo de Sodoma. Justino la sujetaba con firmeza, dominando el debil forcejeo de Flacila, y se inclino para darle un pequeno mordisco en el cuello.
– Seras el hazmerreir de Constantinopla, cielo. Todo el mundo te tiene por una puta, pero ahora te tendran por una mala madre tambien. ?Nunca te has preguntado por que tus hijas no te visitan, Flacila? La familia de su esposo no les deja tener tratos contigo, segun me han dicho… Aaahh…
Su lujuria estallo en el dolorido cuerpo de ella y, por fin, con un gemido de satisfaccion, se retiro.
Flacila prorrumpio en llanto.
– ?Por que me cuentas estas mentiras? -le pregunto.
– Porque tienes un talento delicioso para la perversion que encaja con el mio, cielo. Apenas has aranado la superficie de tu perversidad, pero bajo mi tutela te convertiras en una maestra del mal. No llores. Eres demasiado vieja para hacerlo en publico, y se te hincha la cara. No te miento, Flacila, cuando te digo que eres la mujer perfecta para mi. Quiero casarme contigo. Tienes relaciones familiares poderosas y yo he de quedarme en Constantinopla, por eso quiero una esposa como tu, querida. Una chica joven me aburriria. Se quejaria y lamentaria de mis gustos. Tu, por el contrario, no lo haras, ?verdad?
– ?Me dejarias tener amantes? -le pregunto ella.
– Claro que si -respondio el, riendo, -porque yo tambien lo hare. -Le cogio la mano y se tumbaron en el divan. -?Piensalo, Flacila! Piensa en todo lo que podriamos compartir, y sin recriminaciones de ninguna clase. Incluso podriamos compartir amantes. Sabes que me gustan las mujeres y los hombres como a ti. ?Vamos esta noche a Villa Maxima y elegimos un amante para los dos? ?Que me dices de uno de esos maravillosos nortenos mudos de los que Joviano tanto alardea? ?O quiza prefieres a Casia? ?Que respondes?
– Dejame pensar -dijo ella. -Oh, ojala aquella chica que Joviano presento en la primera de sus obras aun estuviera alli. Era tan hermosa, pero desaparecio enseguida. Tu no viste la representacion, porque todavia no estabas en Constantinopla, pero esa chica tenia a los tres nortenos dentro de su cuerpo al mismo tiempo. Joviano nunca permitio que nadie disfrutara de ella, y luego de pronto desaparecio. Nunca ha explicado que sucedio. Quiza se suicido. No parecia una prostituta.
– Entonces cojamos a los tres nortenos, Flacila. Tu haras el papel de la chica para mi y tambien compartiremos a Casia -dijo, besandola. -Celebraremos asi nuestro compromiso.
Flacila se incorporo.
– Mi familia jamas me permitiria divorciarme de Aspar y casarme contigo -dijo. -Valoran demasiado la influencia de Aspar. Aunque le obligaron a casarse conmigo para que apoyaran a Leon, han logrado muchas cosas por medio de su influencia, Justino. No renunciaran facilmente.
– No preguntes nada a tu familia y pidele el divorcio a tu marido. Sospecho que el quiere pedirtelo, y quitarte al nino es el primer paso para deshacerse de ti. Una vez mas Aspar te arrastrara al ridiculo. ?Golpea primero, cielo! Dudo que a el le importe nada mientras pueda librarse de ti.
– ?Y si me lo niega? -pregunto. -Con Aspar nunca se sabe.
– Entonces acude a tu familia -respondio Justino. -Tu esposo no es un dios, Flacila. Seguro que tiene alguna debilidad que puedes aprovechar. ?No te enteraste de nada durante el tiempo en que estuviste casada con el?
– En realidad le conozco muy poco. Nunca hemos vivido juntos, y mucho menos dormido. Es un enigma para mi.
– Entonces debes espiarle para enterarte de lo que necesitamos saber, porque he de tenerte yo o no te tendra nadie.
Le dio un apasionado beso.
Tras una noche de depravacion particularmente salvaje, Flacila desperto con la cabeza despejada y decidida.
– Envia un mensajero al palacio de mi esposo -indico al sirviente- y dile que deseo visitarle esta manana. Llegare antes de mediodia.
– El general no esta en su palacio, mi senora -informo el sirviente. -Lo cerro hace unos meses y ahora vive en Villa Mare. ?Envio el mensajero al campo para informarle de que vais a ir, mi senora? La villa solo esta a ocho kilometros de las puertas de la ciudad.
– No. No te molestes. Ire sin avisar. Para cuando el mensajero haya ido y vuelto, ya puedo estar alli yo misma. Haz que preparen mi litera.
Despidio al mayordomo y llamo a sus doncellas.
Como queria causar buena impresion, Flacila eligio la ropa con cuidado. Su estola era de color verde azulado y hacia juego con sus ojos. Estaba bordada con hilo de oro y el tejido era muy rico. Las mangas eran largas y ajustadas y la prenda se abrochaba en la cintura con un ancho cinturon dorado. Sus zapatillas doradas estaban bellamente adornadas con joyas y el pelo era una masa de trenzas doradas, recogidas en lo alto y decoradas
