en los juegos de primavera. Un tracio llamado Nicoforo; bastante corpulento, pero sus musculos eran irresistibles, supongo. Como es habitual en Flacila, al cabo de unos meses la intimidad empezo a engendrar desprecio. Asi pues, se canso del musculoso Adonis y, ademas, sus ojos se habian fijado en Miguel Valens, el joven actor. Nuestra Flacila volvio a recibir la flecha de Cupido.

– ?Que le ocurrio al gladiador?

– Les pillo en el mismo lugar de cita que Flacila habia compartido con el en otro tiempo. No tiene mucha imaginacion, ?verdad, hermanita? A ti se te habria ocurrido elegir otro lugar para dar rienda suelta a tu pasion, pero no, ella fue al mismo sitio. Nicoforo, informado por alguna alma perversa, les encontro alli. Estaba hecho una furia y se puso a aporrear a la puerta de la habitacion en la que se encontraban tu amiga y su amante. Al final la derribo.

«Miguel Valens, que no es ningun heroe, temeroso de que pudieran estropearle su bello rostro, escapo por una ventana, desnudo como su madre lo trajo al mundo, segun me han dicho, y dejando sola a la semidesnuda Flacila para que se enfrentara al ultrajado gladiador. El se puso a gritar contra ella, maldiciendola y llamandola puta. Por fin el posadero llamo a un guardia, quien persiguio a Nicoforo mientras este corria gritando tras la litera de Flacila, que se abria paso por las calles a una velocidad inusualmente rapida. -Basilico rio. -El capitan de la guardia y sus hombres, por supuesto, fueron comprados por el patriarca. El escandalo fue acallado. Nicoforo fue enviado a Chipre. Menos mal que Aspar no se hallaba en la ciudad cuando esto sucedio. Advirtio a Flacila, antes de casarse, que si provocaba algun escandalo publico la enviaria al convento de Santa Barbara para que pasara alli el resto de su vida.

La emperatriz asintio.

– Si, y el patriarca accedio a apoyarle llegado el caso. La familia Estrabo no esta solo un poco irritada por la conducta indiscreta de Flacila, y su paciencia tiene un limite. Mmmm, me pregunto que uso puedo dar a esta informacion, pero por supuesto el rompecabezas estara incompleto hasta que sepa exactamente que esta sucediendo en la villa de Aspar. -Sus ojos ambarinos lanzaron un destello de maldad. -Te iras por la manana, hermano.

El se levanto con un gemido y beso la mano de su hermana.

– Los deseos de la emperatriz son ordenes para mi, pero Verina, espero que me hagas un favor a cambio de esta empresa que emprendo en tu nombre. ?Recuerdalo!

– Siempre que sea razonable, Basilico -ronroneo ella sonriendo.

Era un buen hermano, penso la emperatriz mientras le observaba partir con expresion afectuosa. Fuera lo que fuese lo que sucedia en casa del general, Basilico se enteraria de la historia completa, la analizaria y regresaria para contarsela. Si ella no sabia decidir como utilizar esta informacion, el podria aconsejarla. Estaban muy unidos, siempre lo habian estado.

Basilico abandono la ciudad al dia siguiente temprano. Viajo en una comoda litera, pues prefirio no montar a caballo a causa del calor. Para su sorpresa, paso casi todo el viaje durmiendo y desperto cuando cruzaban las puertas de la villa. Zeno, el sirviente, le saludo cortesmente, reconociendo al principe de los dias en que servia en la casa del general en Constantinopla.

– ?Donde esta tu amo? -pregunto Basilico.

– Esta paseando junto al mar, senor.

Basilico estuvo a punto de pedirle que enviara a un criado a buscar a Aspar, pero decidio que podria enterarse de algo de valor si cogia desprevenido a su amigo.

– Gracias, Zeno -dijo. -Indicame el camino.

Siguio al mayordomo por el atrio de la villa y por el jardin interior hasta salir a un gran jardin exterior que daba al Propontis y, mas alla, a Asia.

– Hay un sendero, senor -senalo Zeno.

Basilico enfilo el camino de grava. Hacia un dia maravilloso, con un cielo azul brillante y sin una sola nube. El sol de otono era calido, y alrededor los rosales exhibian una mezcla de capullos tardios y grandes rosas rojas. Entonces les vio: Aspar y una mujer, riendo juntos en la playa. La mujer llevaba una tunica blanca e iba descalza, igual que su amigo, que iba vestido con una corta tunica roja. El mar estaba apacible, una mezcla de azul, aguamarina y verde que se extendia como un tejido iridiscente hasta las colinas de la otra orilla. Sobre ellos las gaviotas chillaban, lanzandose al agua y luego ascendiendo perpendicularmente en el aire inmovil.

Basilico les observo un largo momento, y luego llamo a la pareja, alzando la mano y agitandola:

– ?Aspar, amigo mio!

Avanzo sobre la arena de la playa y se aproximo a ellos.

– ?Dios mio! -mascullo Aspar. -Es Basilico.

– ?El hermano de la emperatriz? -pregunto Cailin. -?Le habeis invitado?

– Claro que no. Seguramente ha oido algo, amor mio. Es listo y astuto como un zorro. Ha venido con algun proposito, puedes estar segura.

– Es muy apuesto -observo ella.

Aspar sintio una punzada de celos. No tenia motivos para dudar de ella, que simplemente habia hecho una observacion y sin embargo a el le dolio. No queria compartir a Cailin con nadie, penso mientras Basilico llegaba hasta ellos.

– ?Se ha producido alguna emergencia para que interrumpas mi intimidad? -pregunto a su amigo.

Basilico se sorprendio al oir el tono poco amistoso del general. ?Dios santo! Estaba atrapado entre la curiosidad insaciable de su hermana y la irritacion del hombre mas poderoso del imperio. Nadie envidiaria su posicion en esos momentos.

– No hay ninguna emergencia -respondio. -Simplemente me ha apetecido pasar un dia en el campo. Aspar. No crei que mi llegada te hiciera comportarte como un oso herido -anadio, decidido a quedarse.

– Vuestro invitado tendra sed y hambre, mi senor -dijo Cailin con voz suave. -Ire a ocuparme de que Zeno prepare algun refresco.

Hizo un educado gesto de asentimiento al principe y dejo a los dos hombres solos.

– ?Que criatura tan magnifica! -exclamo Basilico. -?Quien es y donde, afortunado de ti, la encontraste?

– ?Por que has venido? -pregunto bruscamente el militar. -Detestas el campo, Basilico. Hay otra razon lo se.

– Verina me ha hecho venir -admitio Basilico.

La sinceridad siempre funcionaba con Aspar, y el principe lo sabia. Ademas, Aspar no era un hombre al que se podia enganar, en especial cuando se hallaba de mal humor como en aquel momento.

– ?Que quiere de mi tu hermana para que te envie al campo a verme, Basilico? ?Dime! No entraremos en la casa hasta que me lo digas. Tu pobre cuerpo pronto sufrira una conmocion, amigo mio. No creo que lo haya rozado el calor del sol en anos.

– Verina ha oido decir que has cerrado tu casa de la ciudad y que te has trasladado aqui. Tambien ha oido decir que tienes una amante. Ya sabes que su curiosidad no tiene limites. Y, por supuesto, es amiga de Flacila.

– Y ella espera que contraiga una deuda con ella -observo Aspar.

– Conoces muy bien a mi hermana -dijo Basilico con tono burlon.

– Tambien conozco el reciente escandalo en el que estuvo involucrada mi esposa y que el patriarca acallo. Vivo en el campo, Basilico, pero sigo teniendo mis canales de informacion. Pocas cosas suceden en la ciudad de las que no me entere. Como soy feliz, y como los parientes de mi esposa han acallado los chismes respecto a ella y a sus recientes amantes, me contento con dejar correr el asunto, a menos que mi situacion sea divulgada. Tu sabes tan bien como yo que Flacila es perfectamente capaz de montar un escandalo por esta villa y sus habitantes solo para desviar la atencion de su propia conducta indigna. Como no es una mujer feliz, la idea de que yo lo sea la mortifica. Por eso vivo aqui y no en la ciudad. Mi conducta esta sometida a menos escrutinio en Villa Mare, o eso creia hasta hoy.

– No pareces vivir una vida muy disoluta, Aspar -observo Basilico mientras se dirigian de la playa a la villa. -En realidad, si no te conociera habria supuesto que eras un simple caballero acomodado con su esposa. Ahora dime, antes de que me muera de curiosidad, ?quien es esa chica y donde la encontraste?

– ?No la reconoces, Basilico?

El principe meneo su oscura cabeza.

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