la familia Estrabo apoyaron mi eleccion de Leon. Por supuesto, otras familias patricias les imitaron. Esto nos permitio una transicion pacifica de un emperador a otro. La guerra civil es muy desagradable, Cailin. Y Flacila es, de puertas afuera, una buena esposa. Tomo a su cargo a mi hijo pequeno, Patricio, y es una buena madre para el. Le estan educando en la fe ortodoxa. Espero casarle algun dia con la princesa Ariadna y convertirle en heredero de Leon, pues el emperador no tiene hijos.
– ?Que quereis de mi, mi senor, aparte de lo obvio? -pregunto Cailin.
Se sonrojo de su propia audacia, pero su vida desde que habia salido de Britania se habia visto completamente trastocada y necesitaba saber si iba a tener un hogar permanente.
El penso durante varios minutos.
– Amaba a mi primera esposa -dijo al fin. -Cuando Ana murio, pense que jamas volveria a mirar a ninguna mujer. No me gusta Flacila, pero le sirvo para algo. Su rango social es practicamente tan alto como el de la emperatriz Verina, pues soy el jefe de los ejercitos orientales y primer patricio del Imperio. Flacila se ocupa de mi hijo huerfano, pero esto es todo lo que hace por mi.
»Soy poderoso, Cailin, pero estoy solo, y la verdad es que me siento solo. Cuando te vi aquella noche en Villa Maxima, me conmoviste como ninguna mujer lo ha hecho. Necesito tu amor, tu bondad y tu compania. ?Crees que puedes darmelos, belleza mia?
– Mi abuelo decia que yo tenia una lengua afilada, y asi es -repuso Cailin. -Soy muy practica. Si queda algo de bondad en mi, mi senor Aspar, posiblemente sois el unico que la ve. Lo que ahora debo deciros os parecera duro, pero en el ultimo ano he tenido que aprender a ser dura para sobrevivir. No sois un hombre joven, pero yo soy vuestra esclava. Si moris, ?que me ocurrira a mi? ?Creeis que vuestros herederos trataran con bondad a la amante esclava de su padre? Yo creo que no.
«Seguramente se desharan de mi junto con todas las demas posesiones que consideren innecesarias. ?Puedo amaros? Si. Creo que sois una persona buena, pero si verdaderamente soy algo para vos, mi senor, ocupaos de que cuando ya no esteis aqui yo siga estando a salvo. Hasta ese momento os servire con todo mi corazon y toda mi alma.
El asintio lentamente. Cailin tenia razon. Tendria que efectuar disposiciones para protegerla cuando el ya no pudiera hacerlo.
– Manana ire a la ciudad y me ocupare de todo -le prometio. -Cuando yo muera, seras libre y dispondras de una herencia para mantenerte. Si tienes algun hijo mio, me ocupare tambien de el y le reconocere.
– Es mas que justo -acepto Cailin con alivio.
Cuando por la manana desperto, Aspar no estaba en la cama.
– Se ha ido a la ciudad -informo Zeno, sonriendo. -Me ha encargado que os diga que regresara dentro de unos dias, senora. Tambien me ha indicado que os consideremos la duena de esta casa y os obedezcamos.
– Mi senor es un hombre generoso -dijo Cailin. -Debo confiar en ti, Zeno, para que me ayudes a hacer lo correcto y oportuno.
– Solo la gran belleza de mi senora supera a su sabiduria -observo el anciano sirviente, complacido por la diplomatica respuesta de Cailin y la seguridad de que todo seguiria como siempre.
Aspar regreso de Constantinopla unos dias mas tarde. Al cabo de poco tiempo los sirvientes consideraron evidente que tenia intencion de convertir Villa Mare en su primera residencia. Solo se marchaba para atender los asuntos de la corte y cumplir con sus deberes militares. Raras veces pasaba la noche fuera. El y Cailin habian iniciado una existencia domestica muy tranquila.
Cailin se sorprendio al enterarse de que Aspar era propietario de las tierras de labranza que rodeaban a la villa en varios kilometros. Habia vinas, olivares y campos de trigo, lo que contribuia a la riqueza del general, a quien no le importaba ayudar en los campos o recoger las uvas. Cailin suponia que disfrutaba con ello.
En la ciudad, la ausencia de Aspar de su elegante palacio al principio no fue observada, pero la emperatriz Verina, mujer habil, mantenia el oido atento en todos los terrenos. Ella y su esposo no tenian la ventaja de la herencia para mantener su trono a salvo. Aspar era importante para ellos. Aunque excelente servidor publico, Leon no era un maestro de la intriga en esta primera etapa de su reinado; pero su esposa, educada en Bizancio, sabia que cuantas mas cosas conocia uno, mas a salvo se encontraba. Llego a sus oidos el chismorreo ocioso de un sirviente, y luego volvio a escucharlo, esta vez de labios de un oficial menor. La emperatriz invito a su hermano Basilico a visitarla.
Se sentaron en una terraza que daba al Propontis, llamado por algunos el Marmara, una tarde de finales de otono, tomando el primer vino de la temporada. Verina era una mujer hermosa con la piel como el marfil y el largo cabello negro peinado en trenzas sujetas con alfileres adornados con piedras. Su estola roja y dorada era de ricos materiales y el escote mostraba el nacimiento de su bonito pecho. Sus zapatillas estaban adornadas con joyas y llevaba varias sartas de perlas tan translucidas que parecian relucir en contraste con su piel y vestido. Sonrio a su esposo.
– ?Que es eso que me han dicho de Aspar? -ronroneo.
– ?Que es lo que has oido, carino?
– Se dice que ha cerrado su palacio y que ahora vive en el campo -dijo la emperatriz. -?Es cierto?
– No lo se, querida hermanita -respondio Basilico. -Hace meses que no veo a Aspar fuera del trabajo. Solo le veo cuando tenemos asuntos que atender juntos, lo cual no ocurre con frecuencia. ?Por que te interesa saber donde vive Aspar, Verina? Aunque es responsable de la ascension de Leon, nunca has mostrado particular interes por el. Se bien que su presencia te irrita pues solo sirve para recordarte que el es el responsable de tu buena fortuna.
– Se dice que una mujer vive con el, Basilico -dijo la emperatriz, sin hacer caso de la astuta observacion de su hermano. -Sabes que la esposa de Aspar, Flacila, es amiga mia. Me molestaria que Flacila se viera turbada por los pecadillos de su esposo.
– Tonterias, hermana, simplemente estas muerta de curiosidad -replico Basilico. -Si realmente Aspar esta viviendo con alguna amante, nada te complaceria mas que insinuarlo al oido de Flacila, encolerizandola con ello. Sabes que Aspar solo accedio a casarse si ella guardaba discrecion en sus pequenas aventuras y no volvia a avergonzar a su familia. Aspar no es un hombre que instale a una amante en su casa, pero si realmente lo ha hecho, viviendo en el campo esta intentando ser discreto. Ademas, no hay nada de malo en que un hombre tenga una amante, Verina. En mi opinion, nuestro buen general se merece algun placer en la vida. Jamas lo obtendra de tu querida amiga Flacila, que tiene amantes como algunas mujeres tienen flores en el jardin, y con menos discrecion, anadiria.
– Flacila todavia es joven. Tiene bastantes anos menos que su esposo -observo la emperatriz. -Aspar no podria estar a su altura, te lo aseguro.
– Ella es la que no podria estar a la suya -replico Basilico con una carcajada. -Aspar tiene fama de amante prodigioso, querida hermanita. Una muchachita de dieciocho anos no podria seguirle, segun fuentes dignas de confianza. Ademas, Flacila tiene dos hijas mayores. No esta en la flor de la juventud.
– Tuvo a sus hijos a los quince y dieciseis anos -dijo Verina en defensa de la mujer. -Ellas tenian quince y dieciseis cuando las caso el ano pasado. Eso significa que tiene treinta y dos. Aspar es al menos veinte anos mas viejo. Si ha tomado una amante, mi pobre Flacila sera el hazmerreir de toda Constantinopla. ?Tienes que averiguarlo!
– ?Yo? -pregunto Basilico horrorizado. -?Como quieres que lo haga?
– Ve a visitar a Aspar a su casa de campo. Quiza esos rumores no son mas que eso, rumores, pero si son ciertos debo informar a Flacila antes de que sea avergonzada ante la corte.
– ?Ir al campo? ?Verina, detesto el campo! Hace anos que no salgo de la ciudad. En el campo no hay nada que hacer. Ademas, Flacila deberia estar encantada de que Aspar tenga una amante. Eso le mantendra ocupado y distraido y no se interesara tanto por sus asuntos. Ella estuvo a punto de causar un gran escandalo la semana pasada, cuando el joven gladiador con el que se habia estado divirtiendo decidio que estaba enamorado de ella despues de que ella tratara de sacarselo de encima.
– No me habia enterado de eso -repuso la emperatriz, molesta y curiosa porque su red de espias no le habian informado de esta interesante noticia. -?Que sucedio, Basilico? Veo que conoces todos los detalles. Dimelo enseguida o hare que te dejen ciego.
El rio y se sirvio otra copa de vino antes de empezar.
– Bueno, mi querida hermana, tu amiga Flacila se llevo a la cama a un joven gladiador al que habia conocido
