– No, la verdad.

– Recuerda, amigo, una noche hace varios meses en que tu y yo visitamos Villa Maxima para ver una obrita notoria y particularmente salaz que estaba de moda en la ciudad -explico Aspar.

Basilico penso un momento y luego abrio de par en par sus ojos oscuros.

– ?No! -exclamo. -?No puede ser! ?Lo es? ?Compraste aquella chica? ?No lo creo! Esta criatura exquisita que estaba contigo sin duda es patricia de nacimiento. ?No puede ser aquella muchacha!

– Lo es -insistio Aspar, y refirio a su amigo una breve historia de Cailin y de como habia llegado a Villa Maxima.

– O sea que la rescataste de una vida vergonzosa -senalo Basilico. -?Que ternura demuestras, Aspar! Sera mejor que otros, entre ellos mi hermana y tu esposa, no lo sepan, supongo.

– Solo soy blando de corazon en lo referente a Cailin -dijo el general a su amigo. -Ella me hace feliz, y para mi es mas como una esposa de lo que Flacila ha sido jamas. A Ana tambien le habria gustado.

– Estas enamorado -repuso Basilico, casi con envidia.

Aspar no contesto, pero tampoco lo nego.

– ?Que haras, viejo amigo? -pregunto Basilico. -No te contentaras con vivir en las sombras con tu Cailin mucho tiempo, lo se.

– Quiza me divorcie de Flacila. El patriarca no puede negarse, en particular despues del reciente escandalo provocado por ella. Ya hace tiempo que deberia estar encerrada en un convento. Es una constante verguenza para su familia. Al final cometera una locura de tal calibre que no podran ocultarla.

Cruzaron el portico que daba al mar y entraron en el jardin interior de la villa, donde les esperaba vino fresco y pastelillos de miel. Cailin no se encontraba a la vista y fueron servidos por una silenciosa esclava que, a una senal de su amo, se retiro para respetar su intimidad.

– Aunque te concedan el divorcio de Flacila Estrabo -observo Basilico, -jamas te permitiran casarte con una mujer que ha iniciado su vida en Constantinopla en el burdel mas famoso de la ciudad. Supongo que te das cuenta de ello.

– Cailin es patricia, nacida en una de las familias mas antiguas y mas distinguidas de Roma -argumento Aspar. -Su conducta en Villa Maxima no se debia a su voluntad. No fue utilizada como una prostituta comun, y solo actuo en aquella obscena obra una docena de veces. Dios mio, Basilico, la primera noche que la vi habia entre el publico mujeres copulando con esclavos, y todos eran de buena familia. El principe suspiro.

– No puedo discutir con tu logica, pero tu tampoco puedes discutir con los hechos. Si, habia mujeres de familias distinguidas buscando diversiones ilicitas, pero ella actuaba para deleite de cientos de personas dos veces a la semana. Incluso mi hermano podria conmoverse con la historia de Cailin, pero aun asi no aprobaria que te casaras con ella. Ademas, la chica es pagana.

– El propio patriarca podria bautizarla, Basilico, y asi aseguraria que mi esposa es ortodoxa, y tambien mis hijos.

– Estas viviendo en el paraiso de los necios, viejo amigo -observo el principe. -Eres demasiado importante para Bizancio para que se te permita esta locura romantica, y no se te permitira, te lo aseguro. Manten a esa chica como amante y se discreto. Es todo lo que se te permitira, pero al menos estareis juntos. No le contare a mi hermana tus deseos. La asustarian, pues no son propios de ti.

– Soy el hombre mas poderoso de Bizancio, el que corona a los reyes, y sin embargo no puedo disfrutar de mi propia felicidad -dijo Aspar amargamente. Bebio un trago de vino. -Debo seguir casado con una zorra de alta cuna que se prostituye con las clases mas bajas, pero yo no debo casarme con mi amante de alta cuna porque se vio forzada a una breve esclavitud carnal.

– ?La has hecho libre?

– Por supuesto. Le dije a Cailin que seria libre legalmente cuando yo muriera, pero en realidad ya lo es. Temia que se marchara si conocia la verdad, aunque la verdad es que esta bastante indefensa. Quiere regresar a su Britania natal para vengarse de la mujer que la vendio como esclava, pero ?como podra hacerlo sin ayuda? ?Y quien la ayudara? Solo los que quieran aprovecharse de ella.

– Y ademas -dijo Basilico con voz suave, -tu la amas. No lamentes lo que no puedes tener. Coge lo que puedes tener. Tienes a Cailin y ella sera tuya mientras la desees. Nadie te negara una amante, aunque Flacila proteste por ello. La corte sabe como es realmente tu esposa y nadie desea verte infeliz. ?Comprendes, Aspar?

El general asintio con rostro inexpresivo.

– Lo comprendo. ?Que le diras a tu hermana, Basilico? Tienes que contarle algo que la satisfaga.

Basilico rio.

– Si. Verina es mas curiosa que un gato. Bueno, le dire que te has llevado a la cama a una encantadora y bella amante, y que vives satisfecho con ella en Villa Mare para evitar el escandalo o cualquier altercado publico con Flacila. Ella considerara que es justo a pesar de su «amistad» con tu esposa y ahi se acabara todo, supongo. Verina cree que no le miento, aunque a veces tengo que hacerlo para protegerla o para protegerme a mi. -El principe rio entre dientes. -Ademas, no mentire, simplemente le dire la verdad. Pero ella no necesita conocer toda la historia. -Sonrio.

– No se por que Leon no te utiliza en el servicio diplomatico -repuso Aspar con un destello en sus ojos grises.

– Mi cunado no confia en mi -replico Basilico. -Tampoco le gusto, me temo. Su alto cargo le ha hecho dejar de ser un hombrecillo meramente aburrido para convertirle en un hombrecillo aburrido que cada dia se vuelve mas recto y piadoso. Los sacerdotes le adoran. Tendrias que vigilar ese terreno o convenceran a Leon de su propia infalibilidad y de que los generales son innecesarios para el gran plan que Dios ha trazado para Bizancio.

– Puede que no te guste Leon, o que tu no le gustes a el -dijo Aspar, -pero es el hombre perfecto para ser emperador, y posee mas sentido comun del que supones. Por ahora carece de ego, aunque a la larga, como todos los hombres que estan en el poder, el ego surgira y le causara dificultades. Adora Bizancio, y es un buen administrador. Elegi al hombre adecuado, y los sacerdotes lo saben. Aunque me obligaron a hacer aquel pequeno trato para conseguir su apoyo, estan satisfechos con Leon y tambien lo esta el pueblo. Marciano nos dio prosperidad, y mas paz de la que habiamos gozado en muchos anos. Leon es su mas digno heredero.

– Creia que no te importaba mucho la paz -observo el principe.

Aspar rio.

– Hace treinta anos no habia suficiente guerra para mi, pero ahora ya he llenado el cupo. Estoy en el ocaso de mi vida. No deseo nada mas que vivir aqui en paz con Cailin.

– Que Dios te conceda ese deseo, Aspar, amigo mio. Me parece un deseo muy insignificante -confio Basilico al general. -Bueno, ?vas a presentarme a esa exquisita muchacha, o he de regresar con la noticia de que ni he visto ni he hablado con la divina criatura que te ha hecho abandonar tu casa de Constantinopla?

CAPITULO 10

– ?Es guapa? -pregunto la emperatriz a su hermano.

– Escandalosamente guapa -respondio Basilico sonriendo.

Habia partido de Villa Mare a primera hora de la tarde el mismo dia en que habia llegado, apresurandose a regresar a la ciudad para informar a su hermana, que esperaba ansiosa sus noticias.

– ?Tiene piel blanca? -siguio preguntando Verina.

– Tiene piel blanca y suave como una estatua de marmol, querida.

– ?De que color son sus ojos?

– Depende de la luz -dijo Basilico. -En ocasiones son como amatistas y en otras parecen violetas tempranas - respondio poeticamente.

– ?Y el pelo?

Verina estaba cada vez mas intrigada. Basilico no era un hombre que hiciera halagos facilmente.

– Tiene el pelo castano rojizo, una masa de pequenos rizos que le llega hasta las caderas. Lo lleva suelto y resulta muy atractivo.

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