mayor, Ardiburio, y un dia, en el senado, este le pregunto abiertamente a su padre:

– ?Por que cerraste nuestro palacio?

– Porque prefiero vivir en el campo -respondio Aspar.

– Dicen que tienes a una amante joven contigo.

Una leve sonrisa acudio a los labios de Aspar pero desaparecio enseguida.

– Tienen razon -admitio a su hijo. -A diferencia de tu madrastra, yo prefiero llevar mi asunto con discrecion. Cailin es una muchacha tranquila y prefiere el campo a la ciudad. Y a mi me gusta complacerla.

Ardiburio trago saliva.

– ?Te gusta, padre?

Aspar miro fijamente a su hijo, preguntandose adonde queria llegar. Por fin respondio:

– Si, y a tu madre tambien le habria gustado.

– ?No amas a Flacila?

– No, Ardiburio, no la amo. Creia que lo sabias desde el principio. Nuestro matrimonio fue por motivos politicos. Necesitaba que el patriarca aprobara a Leon y lo consegui llevandome a Flacila del seno de su familia - explico Aspar. -?Que quieres decirme, hijo? Nunca has sido hombre de muchas palabras. Eres un soldado, como yo. ?Habla!

– Debes quitar a Patricio del cuidado de Flacila, padre. No deberia seguir en su casa mas tiempo.

– ?Por que?

– Tiene un amante perverso, padre. Un hombre rico y de una gran familia. Se de buena tinta que ha corrompido a ninos de solo ocho anos. Patricio tiene casi diez y cada dia es mas guapo. Es un nino encantador, como sabes, y siempre esta dispuesto a caer bien. El amante de tu esposa todavia no le ha violado, pero ultimamente ha mostrado un interes que no es sano. Mi fuente es de absoluta confianza, padre. Hay que proteger a mi hermano pequeno.

– Entonces debeis llevaroslo tu y Zoe -dijo Aspar. -Sofia no esta acostumbrada a los ninos pequenos y el no le tiene ningun respeto. Patricio te adora, Ardiburio, y tu esposa sabe bien como tratar a los crios traviesos. Le dire a Flacila que Patricio necesita la compania de otros ninos y que he decidido entregaroslo a ti y Zoe. Si lo digo asi no parecera una critica. Supongo que su nueva distraccion la mantendra ocupada, asi que no se ofendera. Ya sabes que no puedo llevarme a Patricio a Villa Mare. Cailin le adoraria, pues tiene cualidades para ser madre, pero eso causaria la reaccion que precisamente quiero evitar: un escandalo. ?Lo comprendes, hijo mio?

– Si, padre. ?Te llevaras hoy mismo a Patricio? Hay que hacerlo lo antes posible. Ya he discutido con mi familia la posibilidad de que viniera con nosotros. Tu nieto David esta encantado con la idea de tener a su tio en casa. Como es el mayor y tiene dos hermanas pequenas, y el nino aun es un bebe, le resulta penoso.

– Le mimas demasiado -gruno Aspar, -pero a pesar de ello parece un buen muchacho. Ahora tiene siete anos, ?no? El y Patricio se llevaran bien. -Suspiro. -Aunque detesto tener que ver a Flacila, ire ahora mismo a buscar a Patricio. Vete a casa, Ardiburio, y dile a Zoe que al caer la noche ire a llevaros al nino.

El general abandono el senado y, tras montar su caballo, cabalgo sin escolta por las calles de la ciudad hasta el hogar de su esposa. No necesitaba que ningun guardia le protegiera, y muchos viandantes, al reconocerle, le saludaban y le deseaban bien. El portero de la mansion de Flacila le saludo con agrado, y el sirviente, tras apresurarse a darle la bienvenida, envio un esclavo a su duena para anunciar la llegada de su esposo.

Flacila Estrabo era una mujer hermosa. Menuda y delicada, poseia un esplendido cabello rubio y ojos verde mar. Se hallaba divirtiendose con su amante cuando le llego la noticia de la inesperada visita de su esposo.

– ?Maldita sea! -exclamo con irritacion. -Que raro que Aspar venga sin avisarme. ?Dios mio! ?Y si ha oido algo de nosotros? ?Me amenazo con meterme en Santa Barbara si provocaba algun escandalo, y mi familia le apoyara si lo hace!

Justino Gabras le sonrio perezosamente desde el divan donde estaba reclinado. Un rizo negro le caia directamente en el centro de la frente. Era un hombre alto y esbelto, y sus ojos oscuros parecian no conocer el miedo.

– Lamentaria perderte, Flacila -observo con voz lenta.

– ?Debes irte ahora mismo! -dijo ella asustada mientras el silencioso esclavo esperaba sus ordenes para transmitirselas al sirviente.

Justino alargo el brazo e hizo caer a Flacila sobre su regazo, le bajo el escote de la tunica todo lo que pudo y empezo a sobarle un seno.

– Dile a tu esposo que entre, Flacila. Tengo ganas de conocerle. Su fama como general del Imperio le precede.

No creo que jamas haya conocido a un hombre verdaderamente valiente, pero dicen que Aspar lo es.

Ella forcejeo para librarse.

– ?Estas loco? -dijo ahogando un grito mientras bajaba la cabeza y el empezaba a chuparle un pezon.

Como respuesta, Justino Gabras dio un mordisco en el seno de Flacila, quien dejo escapar un leve grito. Se miraron a los ojos y Flacila dijo debilmente al esclavo:

– Que mi esposo se reuna con nosotros en la terraza, Marco.

Luego ahogo otro grito cuando su amante deslizo una mano por debajo de la tunica, le acaricio la pierna y empezo a toquetearle su pequena joya. Ella gemia con nerviosismo, sabiendo que no pararia hasta que le diera completa satisfaccion, y no le importaria que Aspar entrara y les encontrara en una postura comprometedora. Justino Gabras era el hombre mas perverso que Flacila habia conocido jamas, y aunque a veces la asustaba, no podia resistirse a el.

– ?Aaaahhhh…! -gimio mientras el la excitaba.

El se echo a reir, la solto y observo como rapidamente se arreglaba la ropa y trataba de recuperar la compostura.

– Probablemente estaba ya en la escalera cuando te he obligado a obedecerme -se burlo el. -?Pensabas en que se estaba acercando mientras yo jugaba contigo, carino?

– Eres perverso -espeto ella, ahora enfadada por haberla asustado tanto. -Te encanta el peligro, pero tambien me has metido a mi en ello.

– Y a ti te ha encantado, Flacila -se burlo el. -Eres la mujer perfecta para mi. Tienes educacion y eres una puta muy habil. Cuando tu esposo se marche, te dare otra pequena sorpresa, cielito. ?Te excita pensar en ello?

Sin embargo, antes de que pudiera responder, Aspar aparecio en la terraza. Flacila se levanto para saludarle.

– Mi senor, ?por que no me has avisado que ibas a venir? Patricio estara encantado de verte. Ultimamente va muy bien en sus estudios, segun dicen los tutores.

– Disculpad que os interrumpa, a ti y a tu invitado -dijo Aspar con un leve tono de reproche en la voz.

Ella replico al instante.

– Este es Justino Gabras, un caballero de Trebisonda. Ahora se esta instalando en la ciudad. El patriarca me ha pedido que le ayude en un proyecto para socorrer a los pobres. Estabamos hablando de ello cuando has llegado. ?Quieres unirte a nosotros?

Una leve sonrisa divertida asomo a los labios de Aspar, pero al punto desaparecio.

– He venido a buscar a Patricio -dijo. -He decidido enviarle a vivir con Ardiburio y Zoe. Has sido una buena madre para el, Flacila, pero por su edad necesita la compania de otros ninos. Mi nieto David solo es un poco mas joven que Patricio y tambien se beneficiara de su compania. Como mi hijo mayor y mi nuera siguen la fe ortodoxa, Patricio, por supuesto, seguira esa instruccion. ?Quieres enviar a buscarle?

Flacila estaba atonita y sentia curiosidad ante aquella repentina decision, pero hizo un gesto de asentimiento. Llamo a un criado y le dio instrucciones de que fuera a buscar al muchacho.

– ?Podre ver a Patricio de vez en cuando, mi senor? -pregunto a su esposo. -Me he encarinado con el.

– Por supuesto -respondio el sonriendo. -Seras siempre bien recibida en casa de mi hijo mayor para visitar a Patricio. Tambien el se ha encarinado contigo, lo se.

Justino Gabras estaba fascinado. Nunca habia visto a dos personas que encajaran peor una con otra. Tambien el lamentaria ver partir al nino. Hasta hacia poco no habia empezado a pensar en lo apetitoso que seria. Como Patricio poseia un talante dulce y siempre deseaba agradar, seducirle habria sido sencillo. Y despues le habria ensenado a complacer a su lasciva madrastra. Mala suerte, penso, una oportunidad perdida, pero ya surgiria otra.

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