un combate bien disputado.

– ?No temes a la muerte? -pregunto con aire majestuoso el emperador.

– No, majestad -respondio el Sajon. -He perdido todo lo que resultaba querido para mi. ?Que es la muerte sino una huida? Sin embargo los dioses quieren que siga viviendo.

– ?No eres cristiano, Sajon?

– No, majestad. Adoro a Odin y a Tor. Ellos son mis dioses. Pero los dioses no se preocupan por los hombres insignificantes como yo, de lo contrario se habria cumplido el deseo de mi corazon.

Cailin contemplaba al sajon como hipnotizada. No oia lo que decia pero sabia que estaba hablando. «No puede ser», penso. Se parecia a Wulf, pero simplemente no podia ser. Wulf se encontraba en Britania, en sus tierras, con una nueva esposa e hijos. Ese hombre no podia ser Wulf Puno de Hierro, y sin embargo… Tenia que oir su voz, verle de cerca.

– Ya te dije que el Sajon era una criatura gloriosa -murmuro Casia. -Incluso sudoroso y cubierto de polvo es hermoso, ?verdad? ?Cailin! ?Cailin!

Casia tiro de la manga de su amiga.

– ?Que? ?Que dices, Casia? ?Que pasa? No te escuchaba, lo siento. Estaba distraida. Casia rio entre dientes.

– Ya lo veo, y se el porque.

Cailin sonrio.

– Si, es muy guapo -dijo, recuperando el control de si misma, -pero aun asi no me gustan estos combates.

– General Aspar -les interrumpio un guardia que entro en el palco, -el emperador quiere hablar con vos un momento.

Aspar se apresuro a salir del palco. Cuando regreso varios minutos despues, dijo a Cailin:

– Han llegado unos emisarios de Adrianopolis. Al parecer existe la amenaza de que vuelva a estallar la guerra entre las facciones religiosas. Voy a tratar de encontrar una solucion aqui, en palacio, con Leon esta noche. ?Te importa regresar sola a casa, mi amor?

Cailin hizo un gesto de negacion. En realidad sintio alivio. Necesitaba tiempo para pensar. El parecido entre el Sajon y Wulf era asombroso, aunque el pelo del primero era mas claro que los rizos de Wulf.

– Quedate la litera -dijo a Aspar. -A la hora de regresar necesitaras transporte. Yo ire con Casia a su casa y despues su litera me llevara a Villa Mare.

– Claro que si -accedio Casia. -Cailin siempre es practica, mi senor. Basilico, ?cenaras conmigo?

– No puedo -respondio apesadumbrado. -Mi hermana insiste en que esta noche le haga compania, pues recibe en su casa al patriarca. Quiza me reunire contigo mas tarde, mi amor. ?Te gustaria?

– No -dijo Casia. -Creo que no, mi senor. Si no puedes venir a cenar conmigo, me dedicare a recuperar sueno. No duermo mucho cuando estas conmigo -anadio con aire sugerente, suavizando asi su negativa. Se levanto y le dio un breve beso en la boca. -Vamos, Cailin. Sera dificil abrirse paso entre la multitud ahora que todo el mundo se marcha.

– Buena suerte, mi senor -deseo Cailin a Aspar.

El se inclino, le cogio el rostro entre las manos y le rozo los labios con los suyos.

– Cuando te miro, mi amor -le dijo, -mi sentido del deber flaquea.

– No me enganes -dijo Cailin con una sonrisa. -El Imperio es tu primer amor, lo se bien. Pero estoy dispuesta a compartirte con Bizancio, mi amadisimo esposo.

El le sonrio.

– Eres la mejor de todas las mujeres que jamas he conocido, Cailin. Soy un hombre afortunado por tener tu amor.

– Tienes suerte de tener su amor -dijo Casia a Cailin cuando salieron del Hipodromo en su amplia y comoda litera.

– ?Por que has rehusado que el principe fuera a tu casa mas tarde? -pregunto Cailin a su amiga. -Me parece que te ama de verdad.

– No quiero pegarme a Basilico como una babosa -respondio Casia. -Y tampoco quiero que confie siempre en mi amor por el. Soy su amante, no su esposa. No aceptare solo una parte de la velada. La quiero completa. Seguro que sabia de antemano que esta noche tendria que estar con su hermana, pero no me lo dijo. Supuso que estaria disponible para el, pero no lo estoy.

Al ver que Cailin no respondia, Casia dijo:

– ?Has oido lo que te he dicho? ?Que te ocurre, Cailin? Llevas un buen rato distraida.

Cailin exhalo un suspiro. Necesitaba confiar en alguien y Casia era su unica amiga.

– Es el Sajon -dijo.

– ?Ah, si, es una bestia esplendida! -exclamo Casia.

– No es eso.

– Entonces ?que es?

– Creo que el sajon es Wulf Puno de Hierro.

– ?El que era tu esposo en Britania? ?Estas segura? ?Por todos los dioses!

– No estoy segura, Casia -repuso Cailin nerviosa, -pero he de saberlo. Nos casamos porque el estaba cansado de luchar y queria instalarse. Mis tierras le atrajeron a mi. Siempre he pensado que Wulf estaba en Britania, en esas tierras. Incluso supuse que habia tomado otra esposa y tenia un hijo. Tengo que saber si el Sajon es el. ?Tengo que averiguarlo como sea!

– Oh, Cailin, estas abriendo una caja de Pandora -advirtio Casia. -?Y si es Wulf Puno de Hierro? ?Que haras? ?Todavia le amas? ?Y Aspar?

– No lo se, Casia. No tengo respuestas. Solo se que tengo que averiguar si lo es o si mis ojos me han jugado una mala pasada. -Parecia tan intranquila que Casia sintio compasion por ella. -Oh, ?que voy a hacer? -musito Cailin y se echo a llorar.

– Bueno -dijo Casia, -tendremos que satisfacer tu curiosidad, ?no? -Abrio las cortinas de la litera, se asomo y llamo al porteador principal: -?Ve a Villa Maxima, Pedro!

Cailin contuvo un grito.

– ?Oh, no, Casia! ?Es una locura! ?Y si alguien me ve? Recuerda que voy a casarme con Aspar.

– ?Quien nos vera? -replico Casia. -Joviano y Focas han cerrado Villa Maxima a su clientela regular. Yo entrare y tu te quedas en la litera con las cortinas corridas. Buscare a Joviano y el sabra como enterarse de si el sajon es tu Wulf Puno de Hierro. Seremos discretos y tu estaras mas a salvo que en tu propia casa -le aseguro Casia. -Luego podras regresar a Villa Mare y sentirte como una tonta, pues es muy improbable que ese gladiador sea tu hombre.

– Pero ?y si lo es? -insistio Cailin ansiosa.

Casia se puso seria.

– En ese caso, amiga mia, tendras que decidir que es lo que quieres: un bello y salvaje sajon que, como es obvio, no tiene una moneda y esta dispuesto a arriesgar su vida en la arena, o un hombre rico y culto, el primer patricio del Imperio. Yo de ti, Cailin Druso, regresaria a Villa Mare al instante. Si un hombre como Flavio Aspar me amara, daria gracias a Dios cada manana al despertar por el resto de mis dias. Creo que estas loca al tentar asi el Destino. Le dire a Pedro que de la vuelta. Ire contigo y te hare compania esta noche. Ese sajon no puede ser Wulf Puno de Hierro.

– Tengo que saberlo, Casia. Verle desde lejos me ha llenado de dudas. Si no las disipo, ?como podre jurar lealtad a Aspar? ?Y si el Sajon no es Wulf, pero algun dia Wulf aparece en el umbral de mi puerta? ?Y si todavia le amo?

– ?Que los dioses no lo permitan, necia criatura! -exclamo Casia.

La litera avanzo por la Mese y luego por una serie de calles secundarias. Las dos mujeres guardaron silencio. Casia retorcia el tejido de su vestido con sus delgados dedos. Siempre lamentaba ser tan impulsiva. Cailin no era la unica que abria la caja de Pandora. Respiro hondo. De aquello no iba a salir nada. Cailin, aquejada de una crisis prenupcial, veia fantasmas. El Sajon resultaria un perfecto desconocido. Aun asi, Casia dio un brinco nervioso cuando la litera fue depositada en el suelo y Pedro, el porteador principal, aparto las cortinas para anunciar que estaban en el patio de Villa Maxima. Cailin dio un apreton a Casia en el brazo para darle animos. Esta hizo un gesto de asentimiento.

Вы читаете En Manos del Destino
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату