– Asi que ahora tu eres mi esposo. -Los piecitos, abrigados con pantuflas, no tocaban el suelo.

– Asi es -dijo el. Los ojos azules le brillaban de la gracia que le hacia pensar adonde conduciria esta conversacion.

– ?Cuantas esposas tuviste antes que yo? -pregunto con curiosidad.

– Ninguna -respondio el, y una sonrisa se dibujo en sus rasgos angulosos.

– ?Por que? -quiso saber ella. Estiro una mano y acaricio a un gran galgo que habia venido a sentarse a su lado.

– No tenia medios para mantener a una esposa. Fui el hijo menor de mi padre, que murio antes de que yo naciera. El tambien era el hijo menor y dependia de su familia para todo. Hace tiempo le hice un gran favor a mi prima, o crei hacerselo. Convenci a su hermano de que le cediera la pequena propiedad de Otterly y, asi, la converti en una novia apetecible para tu tio Henry. Agnes era una muchacha fea, pero no tenia vocacion para la iglesia. Necesitaba algo que la distinguiera de las otras muchachas casaderas de escasos recursos. Al convencer a Robert Lindsay de que una mujer con una propiedad tendria mas posibilidades de recibir propuestas de matrimonio, converti a Agnes en una candidata atractiva.

– Como yo -comento Rosamund.

– Si, como tu -dijo Hugh, con una risita-. Entiendes muchas cosas para ser tan joven.

– El sacerdote dice que las mujeres son la vasija mas fragil, pero yo creo que se equivoca. Las mujeres pueden ser fuertes e inteligentes.

– ?Eso es lo que piensas, Rosamund? -Que criatura tan fascinante era esta nina que ahora estaba a su cargo.

Ella se asusto ante la pregunta y apoyo la espalda contra el respaldo de la silla.

– ?Me golpearas por mis pensamientos, sir? -inquirio, nerviosa.

La pregunta perturbo profundamente a Hugh Cabot.

– ?Por que piensas eso, nina?

– Porque estuve muy osada. Mi tia dice que las mujeres no han de ser osadas ni atrevidas. Que eso es desagradable para los hombres y que debe golpearselas por ello.

– ?Te golpeo alguna vez tu tio? -pregunto el. Ella asintio en silencio-. Bien, nina, yo no te golpeare -dijo Hugh, y sus bondadosos ojos azules se encontraron con los temerosos ojos ambarinos de ella-. Siempre querre que seas franca y honesta conmigo, Rosamund. La falsedad lleva a malos entendidos tontos. Yo puedo ensenarte muchas cosas si de verdad vas a ser la senora de Friarsgate. No se cuanto tiempo estare contigo, pues soy un hombre viejo. Pero si quieres manejar tu propio destino, sin interferencias, deberas aprender lo que tengo para ensenarte, a fin de que Henry Bolton no vuelva aqui a dominarte.

El vio que sus palabras despertaban un destello de interes en el rostro de Rosamund, aunque ella lo disimulo de inmediato y dijo, reflexiva:

– Si mi tio hubiera sabido que planeabas ponerme en su contra creo que hoy no serias mi esposo, Hugh Cabot.

El rio.

– Me malentiendes, Rosamund -respondio, con suavidad-. No deseo ponerte en contra tu familia pero, si yo fuera tu padre, querria verte independizada de ellos. Friarsgate te pertenece a ti, nina, no a ellos. ?Conoces la divisa de tu familia?

Ella nego con la cabeza.

– Tracez Votre Chemin. Significa Traza tu propio camino -le explico.

– Por favor, vive mucho tiempo, Hugh, asi podre elegir a mi proximo esposo por mi misma -respondio con alegria.

El rio con ganas. Ella penso que era un sonido muy bonito. Rico, profundo, sin dejo alguno de malicia.

– Lo intentare, Rosamund.

– ?Cuantos anos tienes?

– Hoy es veinte de octubre. El noveno dia de noviembre cumplire sesenta. Soy muy viejo, nina.

– Si, asi es -acepto ella, muy seria, asintiendo.

El no pudo evita reir otra vez.

– Seremos amigos, Rosamund -le dijo. Entonces se puso de rodillas ante ella, le tomo una mano y le dijo-: Te prometo, Rosamund Bolton, en el dia de nuestra boda, que siempre te pondre a ti y los intereses de Friarsgate ante cualquier otra cosa, mientras tenga vida -y beso su mano.

– Creo que confiare en ti. Tienes ojos bondadosos. -Aparto la mano y le sonrio con picardia-. Me alegro de que te hayan elegido para mi, Hugh Cabot, aunque creo que, si mi tio Henry hubiera sabido como eres, no te habria escogido, sin importar la deuda de mi tia.

– Mi esposa nina, sospecho que tienes una cierta debilidad por la intriga, lo que me resulta interesante en alguien tan joven.

– No se que quiere decir intriga. ?Es bueno?

– Puede serlo. Te ensenare, Rosamund -le aseguro-. Necesitaras recurrir a todo tu entendimiento cuando yo me haya ido y ya no pueda protegerte. Tu tio no sera el unico que desee quedarse con Friarsgate por tu intermedio. Algun dia puede haber un hombre mas fuerte y mas peligroso que Henry Bolton. Tienes buen instinto. Necesitaras solo mi tutelaje para sobrevivir y fortalecerte.

Asi comenzo su matrimonio. Pronto Hugh llego a amar y tratar a su esposa como habria amado a una hija, si hubiera tenido una. En cuanto a Rosamund, ella tambien amaba a su anciano companero como habria amado a un padre o a un abuelo. Los dos congeniaban. La manana siguiente al casamiento salieron a cabalgar. Hugh montaba un robusto caballo capon bayo y Rosamund, su poni blanco, que tenia la crin y la cola negras. Hugh volvio a sorprenderse, pues Rosamund sabia mucho de su propiedad. Mas de lo que podria conocer cualquier nina pequena. Ella estaba muy orgullosa de Friarsgate y le mostro los frondosos prados donde pastaban sus ovejas y las campinas verdes en las que pacian sus vacas a la luz del sol otonal.

– ?Tu tio compartia contigo su conocimiento de la tierra? -le pregunto Hugh.

Rosamund nego con la cabeza.

– No. Para Henry Bolton yo no soy mas que una posesion que debe controlar para poder apoderarse de Friarsgate.

– Entonces ?como es que estas tan bien informada?

– Mi abuelo tuvo cuatro hijos -comenzo a explicar ella-. Mi padre fue el tercero, pero los primeros nacieron del lado incorrecto de la cama, antes de que mi abuelo se casara. Por eso mi padre era su heredero. El tio Henry es el menor de los hijos de mi abuelo. El mayor es mi tio Edmund. Mi padre queria a todos sus hermanos, pero a Edmund mas que a los otros. Cuando el tio Henry nacio, mi padre tenia cinco anos. Los otros dos estaban mas cerca de el, por edad, y dicen que mi abuelo nunca marco diferencias entre sus hijos, salvo por la condicion de heredero de mi padre. Se les dio permiso a mis tios Edmund y Richard para adoptar el nombre de la familia. Henry los detesta, en especial a Edmund, porque era el mas querido por mi padre. Mi abuelo dio a Richard a la Iglesia para expiar sus pecados. Es el abad de St. Cuthbert, cerca de aqui. A Edmund lo nombro administrador, cuando tuvo la edad adecuada y murio el administrador anterior. El tio Henry no se animo a echar a su hermano mayor, pues Edmund sabe mucho de Friarsgate, y Henry no. Claro que Edmund no lo ha enfrentado nunca abiertamente, pero tanto el como Maybel me lo han explicado todo.

– ?Maybel?

– Mi nodriza -respondio Rosamund-. Es la esposa de mi tio Edmund y ha sido una madre para mi. Mi madre nunca recupero sus fuerzas despues de que yo naci, segun me han contado, pero yo recuerdo que era una senora muy dulce.

– Me gustaria conocer a Maybel y a Edmund.

– Entonces iremos a su casa. ?Te agradaran!

Ahora Hugh Cabot conocia otra razon para que Henry Bolton lo eligiera como esposo de Rosamund. Por cierto que irritaria a Edmund Bolton -evidentemente un buen administrador- ser reemplazado de una manera tan sutil. Nada lo apartaria de su promesa de mantener a salvo a Rosamund y a Friarsgate. Si Edmund Bolton era como decia su sobrina, se llevaria muy bien con el.

Llegaron a destino: una casa de piedra ubicada en una ladera aislada que daba a un pequeno lago rodeado de colmas. Estaba bien cuidada; el techo de paja tenia un fuerte entretejido y el encalado de las paredes estaba muy limpio. Habia un unico banco muy gastado bajo una ventana, en el frente. Una estrecha columna de humo

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