doncella manana. Acompanaras a la comitiva de la reina hasta Woodstock y luego continuaras tu camino escoltada por nuestros hombres.

'No puedo objetar esta decision -penso Philippa-. Nadie discute con los reyes. Ademas, dijeron que podia volver'.

– Gracias, Su Majestad -dijo tras hacer una reverencia.

– Por fortuna, hay poca gente en Richmond, Philippa Meredith. Los pocos que se han enterado de tu indiscrecion la habran olvidado cuando regreses. -Le tendio la mano. Philippa la tomo y beso el anillo del rey,

– Gracias, Su Majestad. Su Majestad -se dirigio a la reina-, por favor, acepte mis disculpas por la inexplicable conducta de anoche. No volvera a ocurrir. -Se inclino en una profunda reverencia.

– Le llevaras una carta a tu madre -agrego el rey y levanto su mano en senal de despedida.

Suspirando, Philippa salio del salon privado del rey. La reina volteo hacia su marido.

– Milord, trata de ser diplomatico cuando le escribas a Rosamund Bolton. Quiero volver a ver a Philippa en la corte en el futuro y, ademas, se que la joven no quiere vivir en el norte.

– ?Que extrano! A Rosamund nunca le intereso la vida palaciega. En cambio, su hija mayor adora esa vida y es, sospecho, una perfecta dama de la corte. Me pregunto que sucedera cuando se encuentren madre e hija. A Philippa no le gustara permanecer en Cumbria.

– Pero ella es la heredera de Friarsgate.

– Sospecho que eso no le importa demasiado.

Philippa se dirigio deprisa a la habitacion donde sabia que Bessie la estaria esperando.

– Me han enviado de vuelta a casa -declaro con dramatismo ni bien traspuso la puerta.

– ?Que ocurrio? Pero podras volver, ?no? No te habran expulsado para siempre.

– Si, por fortuna me permitieron volver, pero solo cuando mama lo autorice, asi que tendre que convencerla de que necesito regresar cuanto antes a la corte. Los reyes me reganaron y con justa razon.

– ?Lloraste?

– Si -admitio Philippa-. Senti mucha verguenza, no pude contenerme.

– Entonces te castigo por eso. Dicen que el rey odia a las mujeres lloronas -sonrio Bessie-. ?Cuando te vas?

– Manana parto rumbo a Woodstock con la comitiva de la reina y de alli me escoltaran hasta Friarsgate. Lucy casi termino de empacar. Debe de estar feliz de saber que regresamos a casa. AI menos, ella extrana su tierra.

– ?Friarsgate es tan espantoso como lo describes? Yo soy de Shropshire, dicen que tenemos los inviernos mas crudos de Inglaterra. Mi familia tampoco es especial; pero, aunque me gusta la corte tanto como a ti, me siento feliz cuando tengo la oportunidad de volver a Kinlet Hall y ver a mi querida madre. Y eso que no tengo la buena fortuna de ser la heredera de las tierras de mi familia.

Philippa suspiro.

– Lo se. Quiza sea una tonta, pero yo cambiaria Friarsgate por una pequena propiedad en Kent, Suffolk o incluso en Devon. Las tierras de mi madre necesitan cuidados muy especiales. Ella y mi tio Thomas, lord Cambridge, crian ovejas para fabricar tejidos, luego los envian al extranjero en un barco que poseen. Saben exactamente cuanto van a vender y a quien, asi pueden administrar las tierras. Por otra parte, si aprendi algo de mi madre es que uno debe administrar sus propiedades y no dejarlas en manos de extranos. Sin embargo, no deseo encargarme de semejante responsabilidad. Creo que soy mas parecida a mi padre, el era un caballero leal del rey y entendia la vida de la corte. En cambio, de mi madre solo herede su apariencia fisica.

– Tu familia siempre me dio la impresion de ser muy unida y carinosa. ?Tus hermanas vendran alguna vez a la corte?

– Banon ya esta en edad de hacerlo. Ella es la heredera de Otterly Court, las propiedades de lord Cambridge. Y luego esta mi hermanita, que se llama Bessie como tu. Me temo que no las reconocere despues de tantos anos.

– Seguro que de inmediato te sentiras como en los viejos tiempos.

– Si. Y ademas vere a John Hepburn, el hijo de mi padrastro, y a mis medio hermanos; son escoceses, no ingleses. Ahora tambien sere una extrana para ellos.

– Entonces pasaras un verano interesante. No como el mio, que sera tedioso. Crei que Maggie, Jane y Anne se quedarian con la reina durante el verano.

– La madre de Jane se enfermo y tuvo que regresar a su casa. No estoy segura de que pueda volver. Maggie fue a visitar a su abuela a Irlanda. Y Anne fue a conocer a un candidato que su familia encontro para ella -recordo Philippa-. Si, creo que pasaras un verano muy aburrido, pero no te preocupes, tratare de volver lo antes posible.

– Dijiste que eso dependia de tu madre.

Philippa sonrio.

– No estare feliz en casa. Y si no estoy contenta, nadie lo estara hasta que regrese a la corte y me rodee de gente civilizada. Bessie sacudio la cabeza.

– Deberias aprender a ser mas complaciente, Philippa Meredith. A los hombres nos les gustan las mujeres tan testarudas. Philippa rio.

– No me importa. Al menos soy honesta, no como otras. Millkent Langholme sonrie con dulzura y se sonroja por cualquier tonteria; pero todas sabemos que en cuanto consiga el anillo de bodas, le pondra una soga al cuello a sir Walter y lo arrastrara por la vida a su manera, sin tenerle la menor consideracion.

Bessie rio.

Al dia siguiente, la reina y su comitiva partieron hacia Woodstock, y el rey y sus amigos a Esher. Philippa llevaba poco equipaje porque habia dejado casi todo su guardarropa en la casa de lord Cambridge, cerca de Londres. Sus hermosos vestidos de fiesta no le servirian de nada en Friarsgate. Como no permaneceria alli por mucho tiempo, le parecio mas practico llevar poca carga para poder desplazarse con mayor comodidad.

A la tarde, antes de la partida, la reina mando llamarla. Catalina estaba sentada y habia un caballero de pie junto a ella.

– Te presento a sir Bayard Dunham, pequena. El te escoltara hasta Friarsgate para que tu y Lucy puedan llegar a casa sanas y salvas. Ya ha recibido nuestras instrucciones y, ademas, lleva una carta para tu madre. Una docena de guardias armados de mi custodia personal acompanaran a sir Dunham. Partiran con la primera luz del amanecer.

– Gracias, Su Majestad -respondio Philippa e hizo otra reverencia.

– Enviale a tu madre mis mas carinosos saludos y dile que espero que retornes al palacio para Navidad. Siempre y cuando se hayan curado las penas que te ocasiono el joven FitzHugh -acoto.

– Si, senora -contesto la joven con una sonrisa radiante. Despues de sus aventuras en la Torre Inclinada, ya no estaba enojada con Giles FitzHugh. Pero sabia que la reina no le creeria.

– Que Dios y la Santa Madre te protejan en tu viaje, mi nina.

– Y que Dios y su Hijo, nuestro Senor Jesucristo, cuiden a Su Alteza y satisfagan todos sus deseos -agrego, haciendo una ultima reverencia, mientras salia de la habitacion seguida por sir Bayard Dunham.

Las piadosas palabras de la joven conmovieron a Catalina de Aragon.

– 

– Espero que entienda que la primera luz del amanecer significa exactamente eso, senorita Meredith. No podemos perder la mitad del dia esperando que usted termine de acicalarse. ?Lleva mucho equipaje? -pregunto con tono severo sir Bayard a Philippa en la antecamara de la reina.

– No. Los vestidos de la corte no son apropiados para Cumbria. Tanto mi criada Lucy como yo llevaremos solo lo indispensable, senor. No me gustan los viajes largos, y aunque no me ilusiona pasar el verano en las tierras de mi madre, deseo llegar lo antes posible. Espero que cada dia cabalguemos hasta bien entrada la noche. Supongo que ya habra arreglado donde nos hospedaremos, sir Bayard.

– Asi es, esta todo organizado -replico sin el menor rencor, pese al tono caustico de la joven. Luego, la saludo con respeto-. Entonces, nos vemos manana, senorita Meredith.

Philippa le hizo una reverencia y luego se retiro. Al encontrarse con Lucy le comento:

– Nuestro escolta es sir Bayard Dunham, un viejo y rudo servidor de la reina. Lo vi muchas veces en la corte. Debemos partir con la primera luz de la manana.

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