Ante sus ojos desorbitados de asombro desfilo la mas grande procesion que habia visto, una secuencia de mundo tras mundo. Era como un torrente, un flujo salvaje. El mundo verde y el imperio de los Nueve Soles primero, y entonces los mundos Poro y los mundos de los Zygeron, que eran los amos de los Poro, y alzandose por encima de ellos, la figura de un senor Kusereen, de la raza que habia gobernado quien sabia cuantas galaxias, incluyendo las de los Zygeron y los Poro. Vio formas de vida transparentes y cimbreantes, demasiado extranas para ser pesadillas. Vio remolinos de luz estirandose hasta el corazon del universo. A traves de el corrieron bibliotecas de datos, las listas de emperadores y reyes, dioses y demonios, los textos de biblias consagradas a religiones desconocidas, la musica de una opera que tardaba en ser ejecutada once anos galacticos. Sostuvo en la palma de la mano una esfera centelleante no mayor que una mota de polvo, en la que estaban registrados los nombres e historias del millon de monarcas de las nueve mil dinastias de Sapiil. Vio torres negras mas altas que montanas alzarse rectas sobre el horizonte. Tenia percepcion completa en todas las direcciones del tiempo y del espacio. Vio a los cincuenta semidioses de la Era Theluvara que habian estado tres millones de anos antes, cuando incluso los Kusereen eran jovenes, y vio a la Gente Ojo de la Gran Nubestrella todavia por venir, y a los que se llamaban a si mismos los ultimos, aunque Tom sabia que no lo eran.

Dios mio, penso, Dios mio, Dios mio, yo no soy nada y Tu me traes toda esta maravilla. A mi, Tom, tu siervo. Si pudiera contarles las cosas que muestras… Si solamente pudiera… ?Como puedo yo servirte a Ti, que creaste todo esto y aun mas? ?Que necesidad tienes de mi? ?Tengo que contarselo? Entonces se lo contare. Se lo mostrare. Hare que tus maravillas se manifiesten en sus ojos. ?Dios mio, Dios mio, Dios mio!

Y todavia la vision continuaba, y continuaba, y continuaba, mundos sin fin.

Y entonces se desvanecio, en lo que tarda un parpadeo, y el se quedo tumbado en la calle ruinosa de la ciudad desierta, estupefacto, con la boca abierta en busca de aire. La cara preocupada de Charlie se cernio sobre la suya.

—Tom… ?Tom! ?Puedes hablar, Tom?

—Si. Claro.

—Pensabamos que habias sufrido un colapso.

—Era la grande. Lo vi todo. Vi el poder y la gloria. ?Oh, pobre Tom, pobre pobre Tom! ?Era la grande y nunca volvera!

—Dejame que te ayude a levantarte. Estamos listos para partir. ?Puedes tenerte en pie? Asi. Asi. Tranquilo. Has tenido otra vision, ?no? ?Que viste, el mundo verde?

Tom asintio.

—Lo vi, si. Lo vi todo. Todo.

Segunda parte

En treinta anos dos veces veinte veces me enfade y, de las cuarenta, tres veces quince en prision me metieron. En las mazmorras de Bedlam, con barba de un dia y fuertes cadenas, dulces latigos, ding-dong, muerto de hambre. Y ahora, canto: «?Hay comida, alimento, alimento, bebida o ropa? Vamos, dama o doncella, no tengas miedo. El Pobre Tom no estropeara nada». La Cancion de Tom O’Bedlam

1

Esa manana habia un problema inesperado con Nick Doble Arcoiris, algo parecido a un desmoronamiento psicotico de tercer grado, pero bastante mas violento, que habia surgido sin motivo aparente. Un asunto feo y dificil de tratar. Por esta razon, Elszabet llego tarde a la reunion mensual de personal. Cuando por fin entro en la sala, poco despues de las once, todos los otros estaban ya alli: los psiquiatras, Bill Waldstein y Dan Robinson; Dante Corelli, la encargada de la terapia fisica, y Naresh Patel, el neurolinguista, sentados alrededor de la gran mesa de conferencias y cada uno relajado a su manera.

Dante contemplaba los reflejos de luz dorada que salian del boligrafo que tenia en la mano. Bill Waldstein estaba echado hacia atras mirando la botella de vino que tenia delante. Patel parecia hallarse sumido en su meditacion. Dan Robinson pulsaba su teclado de bolsillo, introduciendo musica inaudible en el circuito registrador para escucharla mas tarde. Todos se enderezaron cuando Elszabet tomo su sitio en la cabecera de la mesa.

—?Por fin! —exclamo Dante hiperactuando, como si Elszabet hubiera llegado a la reunion con dos anos de retraso.

—Elszabet acaba de demostrar que ella tambien sabe ser pasivo-agresiva —dijo Bill Waldstein.

—Jodete —le dijo Elszabet, indiferente—. Solo me he retrasado trece minutos.

—Veinte —dijo Patel, aparentemente sin romper su profundo trance.

—Veinte. Que me fusilen, entonces. ?Quiere pasarme el vino, por favor, doctor Waldstein?

—?Antes de comer, doctora Lewis?

—No ha sido una manana muy buena que digamos. Agradeceria que todos ustedes se reajustaran para un nivel mas bajo, ?de acuerdo? Gracias. Les quiero a todos.

Tomo el vino, pero solo bebio un sorbo pequenisimo. Su sabor era fuerte, lleno de pequenas agujitas. Le dolia la mandibula, y se pregunto si se le iba a hinchar la cara.

—Hemos tenido que inyectarle cincuenta miligramos de tranquilizante a Nick Doble Arcoiris —dijo, con voz cansada—. Bill, ?quieres examinarle despues del almuerzo y consultar despues conmigo? Decidio que era Toro Sentado siguiendo el sendero de la guerra. Destrozo no se cuantos cientos de dolares de equipo y le dio un golpe a Teddy Lansford que le lanzo al otro extremo de la habitacion.

»Creo que habria creado muchos mas problemas si no llega a ser porque Aleluya aparecio milagrosamente y le contuvo. Es sorprendentemente fuerte, ya sabeis. Gracias a Dios que no fue ella quien tuvo el ataque…

Waldstein se inclino hacia Elszabet; era un hombre alto y delgado, de unos cuarenta anos, que estaba empezando a perder el cabello. La mujer sabia que cuando encogia los hombros de esa manera era un gesto de preocupacion, de proteccion, quizas de proteccion excesiva. Viniendo de el, no le importaba mucho.

—El piel roja te hirio tambien, ?no, Elszabet? —pregunto Waldstein.

Ella se encogio de hombros.

—Me dio con un codo en la boca, mas o menos accidentalmente. Nada roto. No voy a presentar cargos.

—Loco bastardo… —Waldstein torcio el rostro—. Debe de haberse salido de sus casillas para golpearte. Puedo comprender que atacara a Lansford, pero… ?a ti, cuando tu eres la que se sienta a su lado noche tras noche a escucharle lloriquear sobre sus martirizados ancestros?

—?Tengo que recordaros que todas esas personas estan locas? —intervino Dante—. Por eso estan aqui. No

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