experimento. Gente que va a la iglesia, gente que cuelga guirnaldas en los arboles de Navidad, gente que piensa que sus plegarias son contestadas… Gente que se siente segura. ?Sabes de lo que hablo? Nunca he tenido segundad en nada, excepto en que tuve que fabricarme mi propia suerte porque nadie mas la iba a fabricar por mi. ?Me sigues?

»A veces me gustaria rezar, como hace todo el mundo, pero se que eso no vale para nada. Asi que me siento aislado de lo que un monton de gente sabe con certeza. Y cuando esos extranos suenos llegan y todo el mundo dice «que maravilla, que maravilla», y yo no los tengo… ?Sabes como me siento? Vamos, dime que soy un paranoico. Debo de serlo, o no estaria en un sitio como este; pero nunca he podido creer en nada que no pudiera tocar con mis propias manos…, y no estoy tocando esos suenos.

—Dijiste que habia dos cosas, Ed.

—Esta es la otra: ?sabes que se supone que yo deberia estar en la carcel?

Ferguson se pregunto por que le estaba contando tantas cosas sobre su vida. Ella podria utilizarlas despues para lastimarle. No, penso: ella no. La dulce April no.

—Me declararon culpable por fraude. Vendia viajes al planeta Betelgeuse Cinco. Prometiamos enviarte a no me acuerdo cuantos anos-luz, quince, cincuenta, no en carne y hueso, sino a traves de tu mente, por un proceso de metem…, metem…

—?Metempsicosis?

—Si, eso es. La gente picaba por docenas. Me extrana que no estuvieras en la lista. Cristo, a lo mejor estabas… Todo el mundo queria ir, pero por supuesto era una farsa: ibamos a decir que teniamos problemas con el proceso y devolveriamos el dinero mas tarde…, pero entretanto acumulabamos intereses, ?comprendes? Millones. Y entonces nos pescaron. Me pescaron. Algunos escaparon, a mi me cayo una buena.

»Pero lo que me esta royendo es que ahora la estafa se hace real, April, en reverso, y el maldito Betelgeuse Cinco esta metempsicotizandose a la Tierra. Eso es lo que me resulta tan increible: pensar que de repente las mentes de la gente se han puesto en contacto con otras estrellas, justo lo que yo vendia. Sabia que lo mio era un timo, pero esto…

—Esto es real, Ed.

—?Como puedo saberlo? A veces pienso que los bastardos me estan enganando, preparando todo esto para confundirme…

Ahora estaban en el interior del bosque. Los dos solos. ?Es eso realmente lo que creo? , se pregunto Ferguson. ?Que es una especie de conspiracion? Lacy, alla en San Francisco, veia a la cosa con cuernos grande y dorada. Aleluya ha visto lo mismo. ?Podia Lacy estar tambien en el ajo? No, ?como podria haberle contado su sueno a Aleluya? Ni siquiera sabia de la existencia de Aleluya. Incluso el tenia que admitir que era imposible dudar acerca de los suenos…, pero lo hacia.

—Cuentame lo que viste esta manana, April. Lo de la gente medusa.

—Se supone que no puedo desobedecer…

—Jesus… —dijo el.

Estaban completamente solos. No habia nadie alrededor mas que las ardillas. Sonrio y se aproximo a ella. Por un instante, ella le dirigio una mirada temerosa, preocupada.

—Podrias ser muy atractiva, ?sabes? —le dijo Ferguson, atrayendola hacia si.

Ella vestia un jersey azul de cachemira, muy suave al tacto. El introdujo la mano bajo el jersey y sintio su pecho desnudo, tan grande que no podia abarcarlo con los dedos. Ella cerro los ojos y comenzo a gemir. Ferguson encontro el pezon y lo froto lentamente con el pulgar, y en un instante se endurecio como un guijarro. Ella apreto su vientre contra el de el, una y otra vez, y emitio unos debiles jadeos.

Entonces el retiro la mano.

—No te detengas…

—Quiero saber. Necesito saber. Dime lo que viste.

—Ed…

El sonrio. La beso en la boca, y deslizo la lengua por entre sus labios, y le palpo el pecho otra vez, por fuera del jersey.

—Cuentame.

—De acuerdo. De acuerdo. —gimio ella—. No te pares y te lo dire. El cielo del mundo con el que sone esta todo encendido, hay un billon de estrellas rodeando a ese planeta, asi que es de dia todo el tiempo, de dia y brillante. Y esos seres flotan por la atmosfera. Son gigantescos, y parecen enormes medusas transparentes, con apendices que se mueven, muy intrincados. ?Oh, Ed, no deberia contartelo!

El acaricio su pezon erecto.

—Lo estas haciendo muy bien. Sigue.

—Cada entidad es como una colonia de seres. El cerebro es la zona oscura del centro, y luego estan las cosas que se mueven, que son las que cazan la comida, y las patitas como remos, que son las que impulsan la colonia, y los que… hacen la labor reproductora, y… Oh, no se, debe de haber otras cincuenta clases, todos juntos, cada uno con una mente propia pero todos conectados a la mente principal. Y por fuera de todo estan los perceptores, que funcionan como ojos en medio de toda esa luz resplandeciente, pero no son exactamente ojos, porque estan por todo el exterior y…

—?Era igual que el otro sueno que tuviste?

—No lo se, Ed. Me borraron los recuerdos. Lo perdi. Pero creo que debe de haber sido el mismo, porque es una proyeccion real de un mundo autentico, ?y como iba a ser diferente cada vez?

El no sabia si era una proyeccion o no, pero su descripcion era la misma, ciertamente. Habia usado algunas frases exactas de la otra vez, hacia dos, tres o cuatro dias, cuando por primera vez le habia hablado de la gente medusa y el cielo lleno de luz. El no podia recordar ese dia mas que ella, pero todo estaba registrado en su anillo. Y eso era lo que ella habia dicho y el transcrito, seres apinados, y apendices, y un cerebro oscuro en un cuerpo transparente.

—No debes decir que te lo he contado, Ed…

—No, por supuesto que no.

—Abrazame otra vez, ?quieres?

El asintio. La cara de April se acerco a la suya, los ojos brillantes, los labios entreabiertos, la punta de la lengua bien visible. Pobre saco de grasa, penso. Probablemente desea poder abandonar ese cuerpo y saltar a ese otro mundo y vivir como una medusa de tentaculos flotantes para siempre jamas.

—Oh, Ed, Ed…

Maldita sea, penso. No hay manera de evitarlo: todos tienen esos suenos, todos menos yo. Comparten los mismos suenos, solo Dios sabe como. Bastardos, bastardos… Todo el mundo menos yo.

Se pregunto que utilidad podria sacar de eso. Tenia que haberla. Toda la vida habia usado en su propio provecho los sucesos que otra gente experimentaba y el no. Muy bien, pues sera igual con esto. Tal vez necesiten a alguien que sea inmune a los suenos, y quiza yo pueda utilizarlo para acabar con la maldita sesion de barrido diario, o algo semejante. Tal vez.

April se apretujo contra el, presionando sus caderas contra las suyas.

—Si —dijo Ferguson suavemente.

Un trato era un trato. Le habia dicho lo que el queria saber, y ahora tenia que cumplir su parte. Deslizo de nuevo la mano bajo el jersey.

5

—Edita la lista de los suenos —dijo Elszabet, y la pantalla de datos que cubria la pared de su oficina se encendio como un indicador de cotizaciones de bolsa.

1. Mundo Verde: Seis informes. Un sol verde, atmosfera pesada y verde, habitantes cristalinos de forma humanoide.

2. Nueve Soles: Tres informes. Nueve soles simultaneos en el cielo, de diversos

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