colores, gran figura extraterrestre visible frecuentemente.
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—Entrada de datos —dijo Elszabet, y empezo a introducir los informes recopilados esa manana:
Pobre padre Christie. De todos, era el que peor se tomaba el asunto de los suenos, pues interpretaba siempre cada uno como un mensaje personal que Dios le enviaba. Todavia odiaba desprenderse de ellos. Cada manana, Elszabet tenia que repetir el mismo esfuerzo con el, y a veces habia que barrer dos veces sus recuerdos para tranquilizarlo. Tal vez, si no lo sometieran al tratamiento, los suenos liberarian una parte de su poder trascendental y ayudarian a calmarlo, penso Elszabet.
Por otra parte, si no le estuvieran barriendo la memoria, tendria que enfrentarse a la idea de que Dios se le habia presentado en media docena de extranas formas alienigenas en las ultimas semanas, y posiblemente ahora estaria en estado de esquizofrenia aguda, sin recuperacion posible, si tuviera acceso a mas de un sueno cada vez. Era mejor que pensara que cada uno de ellos habia sido el primero.
Elszabet continuo con la entrada de datos:
Sintio que algo similar a un dolor de cabeza comenzaba a invadirla, como una sombra de dolor: un pequeno e insistente golpeteo alrededor de las sienes. Extrano. Ella nunca sufria dolores de cabeza. Casi nunca. ?El periodo, tal vez? No. ?Efectos secundarios del golpe que Nick Doble Arcoiris le habia propinado? Pero de eso hacia ya una semana. ?Tension general y estres, entonces? ?Todo este trabajo sobre los extranos suenos?
Lo que fuera, iba haciendose peor. Una presion en los ojos, desconocida, desagradable. Pulso el nodulo neutralizador de su muneca y se propicio una dosis de ondas alfa. Era la primera vez que lo hacia desde hacia anos.
La presion remitio un poco. Continuo con el trabajo.
Llamaron a la puerta. Elszabet fruncio el ceno y miro la pantalla: vio a Dan Robinson en el exterior, recostandose amigablemente contra el marco de la puerta.
—?Puedes concederme un minuto? —pregunto el—. Tengo algo nuevo para ti.
Le dejo entrar. Para pasar por el quicio, Robinson tuvo que agacharse. Era un hombre alto, con aspecto de jugador de baloncesto, todo brazos y piernas. Practicamente llenaba toda la habitacion. La oficina de Elszabet no era mas que un pequeno y vacio cubiculo funcional con una ventanita, un tosco entarimado gris en el suelo y un globo de luz naranja que reverberaba desde arriba. No habia siquiera una mesa o una terminal de ordenador, solamente un par de sillas encaradas a la pared de datos que ocupaba desde el suelo hasta el techo. A ella le gustaba asi.
Robinson miro a la pared. La entrada de Teddy Lansford todavia era visible. Sacudio la cabeza.
—Es su cuarto sueno, ?no?
—El tercero.
—El tercero. Aun asi, ?por que tiene el esos suenos, y el resto de nosotros no? No cuadra que solamente un miembro del staff los tenga.
—Tal vez Teddy es el unico que reconoce tenerlos —dijo ella, sin ampliar detalles.
El sueno del Mundo Verde de Naresh Patel era todavia una confidencia entre ellos, y asi permaneceria mientras Patel lo quisiera.
—?Sospechas que otros miembros del staff los estan ocultando? —pregunto Robinson. Sus ojos, de repente, se ensancharon, destacandose muy blancos en su rostro color de chocolate—. ?Yo, por ejemplo?
—?Lo haces?
—?Hablas en serio?
—?Lo haces, si o no? —pregunto ella, un poco con demasiada insistencia.
Se pregunto por que se comportaba asi con el. Obviamente, el se estaba haciendo la misma pregunta.
—Vamos, Elszabet…
El dolor de cabeza habia vuelto. Sentia otra vez la presion, mas fuerte que antes: una pesada pulsacion en las sienes. Meneo la cabeza intentando despejarse.
—Lo siento. No tenia intencion de insinuar que tu…
—Sabes que me muero de ganas por probar uno de esos suenos. Pero hasta el momento parece que Lansford es el unico afortunado…
—Hasta el momento, si.
—?A que crees que se debe? —pregunto Robinson.
—Ni idea —Elszabet dudo y, a ciegas, anadio—: ?Podria ser que los suenos, o su carencia, sean producto de desequilibrio emocional? Despues de todo, los pacientes estan desequilibrados psiquicamente, o de otra forma no estarian aqui. Eso podria abrirlos a cualquier tipo de trastorno al que la gente del staff no seria vulnerable. A esos suenos, por ejemplo.
—?Y Teddy Lansford esta desequilibrado?
—Bueno, Ted es homosexual…
—?Y con eso que?
Ella se froto la frente levemente. Algo habia empezado a martillear alli. Le resultaba embarazoso aplicarse otra dosis de ondas alfa delante de Dan Robinson.
—Supongo que nada. Una hipotesis tonta —dijo. Y Naresh Patel no es particularmente desequilibrado psiquicamente, reconocio Elszabet. Ni tampoco gay—. En realidad, Lansford es bastante equilibrado, ?no crees?
—Yo diria que si.
—Tal vez cuando tengamos mas datos, podamos hacer mejores conjeturas. Ahora mismo no se que pensar. ?No dijiste que habia algo nuevo de lo que querias hablarme? —anadio bruscamente.
El la miro.
—?Te encuentras bien, Elszabet?
—Claro. Bueno, no del todo. Principio de dolor de cabeza. —Principio de algo mas, se dijo. Golpeaba realmente fuerte—. ?Por que? ?Se nota mucho?
—Pareces un poco irascible, eso es todo. Impaciente. Sarcastica. Mordaz. Eso no es habitual en ti.
Ella se encogio de hombros.
—Sera uno de esos dias, supongo. O una de esas semanas. Mira, ya te he dicho antes que lo sentia, ?no? —Y un poco mas suavemente anadio—. Vamos a terminar con esto, ?de acuerdo? Querias verme. ?Que es lo que pasa, Dan?
—Hay un nuevo sueno, el Numero Siete. Doble Estrella 3.
—?Como es eso? Crei que ya teniamos todos los informes de hoy…
—Bien, pues ahora hay uno mas. Cortesia de April Cranshaw, hace media hora.
Elszabet meneo la cabeza.
—Ya tenemos los datos de April. Informo del Gigante Azul de anoche.
