esa vieja sensacion familiar de movimiento repentino y sorprendente, el mundo sacudiendose desde sus cimientos.

Un gran abismo se abria ante ella, y Tom la invitaba a saltar. Contuvo la respiracion y le miro incredula, asustada por lo tentadora que era la oferta.

—Por favor —repitio el.

Algo rugia en sus oidos. ?Hacer el Cruce? ?Abandonar este cuerpo? ?Dejar que le hiciera lo que le habia hecho a Ferguson, a April, a Nick? ?Darle la mano y dejar que repitiera el truco, caer a sus pies y yacer aqui, en el barro, muerta y sonriente?

No. No. No. No.

Era una locura. Toda esta charla de otros mundos y viajes instantaneos era una locura. ?Como podria ser real? Cuando Tom enviaba a la gente, morian. Tenia un poder mortal. Morian. Eso debe de ser lo que les pasa, ?no? No queria morir. Queria vivir, florecer, abrirse. Queria sentir paz en su alma, solo por una vez en la vida, pero no morir. La muerte no era la respuesta.

Y sin embargo…, sin embargo… ?Y si lo que Tom ofrecia no era muerte sino vida, una nueva vida, una segunda oportunidad?

Sintio una tentacion irresistible, una presion que la arrebataba… El Mundo Verde, ese lugar maravilloso de alegria y belleza, ?como podria no ser real? Las fotografias del Proyecto Starprobe, la sonrisa en la cara de Ed Ferguson, el sentido de absoluta conviccion y fe que irradiaba de Tom…

?Por que no, por que no, por que no?

—De acuerdo. No tengo miedo —se oyo decir.

—Entonces dame la mano. Es el momento. Ahora te ayudare a hacer el Cruce, Elszabet.

Ella asintio. Era como un sueno. Solo tenia que darle la mano y dejar que la enviara al Mundo Verde. Solo rendirse, y flotar, y marcharse. Si. Si. ?Por que no? Penso en la sonrisa de Ed Ferguson. ?Podia haber alguna duda? Tom tenia el poder. El cielo se abria y las barreras caian. De repente sintio la cercania de esa silenciosa inmensidad oscura que era el espacio interestelar, apenas mas alla de las nubes, y no sintio miedo. Dale la mano, Elszabet. Deja que te envie. Ve. Ve. Este pobre mundo cansado y arruinado… ?Por que quedarte? Todo se ha acabado. Dile adios y marchate. Mira lo que le ha pasado al Centro. Esto era el ultimo santuario, y ahora tambien se acabo. No te queda nadie de quien preocuparte.

—Fuiste tan buena conmigo, ?sabes? —decia Tom—. Nadie habia sido tan bueno conmigo antes. Me aceptaste, me diste un lugar donde quedarme, me hablaste, me escuchaste. Me escuchaste. Todo el mundo cree que estoy loco, y esta bien, porque a casi todos les gusta dejar a los locos aparte. Era mas seguro de esa forma. Pero tu sabias que no estaba loco, ?verdad? Lo sabes ahora. Y ahora voy a darte lo que mas quieres. Pon tus manos sobre las mias. ?Lo haras, Elszabet?

—Si. Si.

Tom la tomo de la mano.

Elszabet oyo que alguien gritaba su nombre de manera desesperada, pronunciando las silabas con claridad: El Sza Bet, El Sza Bet. El extrano momento de hipnosis se rompio: retiro la mano y miro en torno. Dan Robinson llegaba corriendo. Parecia exhausto, casi al borde del colapso.

—?Dan?

El miro a Tom sin interes, casi como si no lo reconociera. Se dirigio a Elszabet con voz atona y sombria.

—Debiamos habernos marchado hace una hora. Hay un tiroteo. Tienen pistolas, lasers, Dios sabe que. Se han vuelto locos desde la muerte de su lider.

—Dan…

—Todos los caminos de salida estan bloqueados. Vamos a morir.

—No. Todavia hay una salida.

—No comprendo.

Ella senalo a Tom.

—El Cruce. Tom nos sacara de aqui. Nos enviara al Mundo Verde.

Robinson la miro sorprendido.

—Este lugar esta acabado —continuo Elszabet—. El Centro, California, los Estados Unidos, el mundo entero. Lo hemos destruido. Todo se ha vuelto loco. ?Cuanto crees que tardaran en volver a soltar la ceniza? ?O las bombas, esta vez? Pero eso solamente sucedera aqui, en la Tierra. Fuera todo sera distinto.

—?Hablas en serio?

—Absolutamente, Dan.

—Increible. ?Crees que puedes ir a otro mundo asi como asi?

—Ferguson lo hizo. Y April. Y Nick.

—Esto es una autentica locura.

—Puedes ver la sonrisa en sus caras. Es de pura felicidad. Se que han ido a los mundos de las estrellas, Dan.

Robinson se volvio hacia Tom y lo estudio sorprendido. Tom sonreia, asintiendo.

—?De verdad crees eso, Elszabet? ?El chasquea los dedos y ahi vas?

—Si.

—Incluso aunque sea verdad, ?como puedes dejarlo todo, abandonar tus responsabilidades y escaparte al Mundo Verde? ?Podrias hacerlo?

—?Que responsabilidades? El Centro ha sido arrasado, Dan. Y si nos quedamos aqui, nos van a matar en la revuelta de todas formas. Tu mismo lo acabas de decir, ?recuerdas?

El la miraba; parecia incredulo.

—Lo he pensado mucho —dijo ella—. Incluso aunque pudieramos salir de aqui, no quiero quedarme aqui. Se acabo, hice lo mejor que pude, Dan. Lo intente, lo intente honestamente. Pero todo esta destruido. Ahora quiero marcharme y empezar de nuevo en otro lugar. ?No tiene sentido? Tom nos enviara al Mundo Verde.

—?Nos enviara?

—A nosotros, si. A ti y a mi. Iremos juntos. Mira, pon tus manos en las suyas. Hazlo, Dan. Vamos. Pon tus manos en las suyas.

Robinson dio un paso atras y escondio las manos a la espalda como si ella hubiera intentado verterle aceite hirviendo. Sus ojos brillaban.

—?Por el amor de Dios, Elszabet!

—No. Por nuestro propio bien.

—Olvida todo este absurdo. Mira, tal vez podamos escapar a traves del bosque. Ven conmigo…

—Ven tu conmigo, Dan.

Otra vez le tendio la mano. Robinson retrocedio, temblando. Su piel habia adquirido un tono casi amarillento.

—No nos queda tiempo, Elszabet. Vamos. Los tres, por el camino de los rododendros…

—Si eso es lo que quieres hacer, Dan, sera mejor que te marches.

—No sin ti.

—No seas absurdo. Ve.

—No puedo dejar que mueras aqui.

—No morire. Pero tu lo haras si no te marchas. Te deseo suerte, Dan. Tal vez nos volvamos a encontrar algun dia, en el Mundo Verde.

—?Elszabet!

—Crees que estoy completamente loca, ?verdad?

El meneo la cabeza y le tendio la mano como si intentara arrastrarla hasta el bosque por la fuerza, pero no llego a tocarla. Se detuvo a mitad de camino, como temiendo que el contacto directo con ella pudiera enviarlos a los dos a las estrellas. Por un momento, permanecio en silencio. Abrio la boca y no emitio ninguna palabra, solo un mudo jadeo. La miro por ultima vez y entonces se dio la vuelta y corrio hacia los dos edificios demolidos, perdiendose de vista.

—Muy bien, entonces —dijo Tom—. ?Estas preparada para ir ahora, Elszabet?

—Si —dijo—. No. No…

—Pero… estabas lista hace un momento.

Вы читаете Tom O'Bedlam
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату