—. ?Crees que podras apretar el gatillo?
Se que extremo de una pistola hay que sujetar, piense lo que piense Chutsky. Al fin y al cabo, me crie en casa de un policia, y trabajo con policias a diario. Es que no me gustan esas cosas. Son muy impersonales y carecen de elegancia. Pero me la habia arrojado como en plan de desafio, y encima de todo lo que habia pasado, no estaba dispuesto a hacer caso omiso. De modo que extraje el cargador, volvi a cargarla y la sostuve en posicion de disparo, tal como Harry me habia ensenado.
—Muy bonito. ?Quieres que dispare a la television?
—Reservate para el malo. Si te crees capaz.
Tire la pistola sobre la cama, a su lado.
—?Es ese tu plan? —le pregunte—. ?Esperamos a que Weiss se registre en el hotel y le montamos la de
Chutsky sacudio la cabeza con tristeza, como si hubiera intentado sin exito ensenarme como se abrochaban los zapatos.
—Colega, no sabemos cuando aparecera este tipo, y no sabemos que va a hacer. Puede que sea el quien nos vea primero.
Enarco ambas cejas, como diciendo,
—?Le dispararemos cuando le encontremos?
—La cuestion consiste en estar preparados, pase lo que pase. Lo ideal seria llevarle a algun sitio tranquilo y liquidarlo. Pero al menos estaremos preparados. —Dio una palmada sobre el maletin con el gancho—. Ivan nos ha traido un par de cosas, por si acaso.
—?Minas terrestres? —pregunte—. ?Un lanzallamas?
—Material electronico. Material de alta tecnologia. Para vigilancia. Podemos seguirle el rastro, localizarle, escucharle… Con este material podremos oirle tirarse un pedo a un kilometro de distancia.
Yo queria imbuirme del espiritu de la situacion, pero era muy dificil demostrar algun interes por el proceso digestivo de Weiss, y confie en que no fuera absolutamente esencial para el plan de Chutsky. En cualquier caso, todo aquel enfoque tipo James Bond me estaba poniendo nervioso. Puede que sea un gran error por mi parte, pero empece a darme cuenta de la suerte que habia tenido hasta el momento en la vida. Me las habia ingeniado muy bien con algunos cuchillos relucientes y un ansia. Nada de tecnologia punta, ni vagas conspiraciones, nada de esconderse en habitaciones de hoteles extranjeros armado de incertidumbre y armas de fuego. Tan solo carniceria alegre, despreocupada y relajante. Parecia primitiva, incluso chapucera, comparada con todos aquellos preparativos de alta tecnologia y nervios de acero, pero al menos se trataba de una labor decente y saludable. Nada parecido a esta espera, dedicada a proyectar testosterona y sacar brillo a las balas. Chutsky estaba acabando con toda la diversion del trabajo de mi vida.
De todos modos, habia pedido su ayuda, y ahora tenia que apechugar con ello. Lo unico que podia hacer era poner al mal tiempo buena cara y continuar adelante.
—Todo esto es muy bonito —comente, con una sonrisa de alienta que ni siquiera me engano a mi—. ?Cuando empezamos?
Chutsky resoplo y guardo las armas en el maletin. Lo alzo, colgado de su gancho.
—Cuando llegue. Guarda esto en el ropero.
Cogi el maletin y me dirigi al ropero. Pero en cuanto extendi la mano para abrir la puerta, oi un tenue susurro de alas a lo lejos, y me quede petrificado.
De modo que introduje la mano en el maletin y saque mi ridicula pistola, preparada para disparar cuando gire el pomo de la puerta. La abri, y por un momento no pude hacer otra cosa que contemplar el espacio sin iluminar y esperar a que la oscuridad extendiera sus alas protectoras sobre mi. Era una imagen imposible, surrealista, onirica…, pero despues de contemplarla durante lo que se me antojo muchisimo tiempo, tuve que creer en su realidad.
Era Rogelio, el amigo de Chutsky de recepcion, el que nos iba a avisar en cuanto Weiss se registrara. Pero no parecia que fuera a decirnos gran cosa, a menos que le oyeramos por mediacion de un tablero de ouija. Porque si habia que guiarse por las apariencias, a juzgar por el cinturon tan apretado alrededor de su cuello, y la forma en que sobresalian su lengua y sus ojos, estaba extremadamente muerto.
—?Que pasa, colega? —pregunto Chutsky.
—Creo que Weiss ya se ha registrado —conteste.
Chutsky se levanto de la cama y se acerco al ropero. Miro un momento.
—?Mierda! —exclamo.
Tomo el pulso de Rogelio de una forma bastante innecesaria, en mi opinion, pero supongo que existe un protocolo para este tipo de cosas. No noto el menor pulso, por supuesto.
—Puta mierda —mascullo.
No entendi de que iba a servir tanta repeticion, pero el era el experto, por supuesto, de modo que me limite a mirarle mientras registraba de uno en uno los bolsillos de Rogelio.
—Su llave maestra —preciso. La guardo en el bolsillo. Saco los accesorios habituales, llaves, un peine, un panuelo, algo de dinero. Examino con detenimiento el dinero—. Veinte dolares canadienses. Como si alguien le hubiera dado una propina por algo, ?eh?
—?Te refieres a Weiss? —pregunte.
Se encogio de hombros.
—?A cuantos canadienses homicidas conoces?
Era una buena pregunta. Como la temporada de la NHL[10] habia terminado hacia unos meses, solo se me ocurrio uno: Weiss.
Chutsky extrajo un sobre del bolsillo de la chaqueta de Rogelio.
—Bingo —dijo—. Senor B. Weiss, habitacion ocho-seis-cinco. —Me dio el sobre—. Supongo que son invitaciones para tomar una copa. Abrelo.
Abri el sobre y saque dos rectangulos de carton. No cabia duda: dos copas de invitacion en el Cabaret Parisien, el famoso cabaret del hotel.
—?Como lo has sabido? —le pregunte.
Chutsky interrumpio su macabro registro.
—La cague —contesto—. Cuando le dije a Rogelio que era el cumpleanos de Weiss, solo penso en que el hotel quedara bien, y tal vez en llevarse una propina. —Levanto el billete de veinte dolares canadienses—. Esto representa la paga de un mes —dijo—. No se le puede culpar. —Se encogio de hombros—. De modo que la cague, y el ha muerto. Y tenemos el culo hundido en mierda.
Aunque estaba claro que no habia reflexionado a fondo sobre aquella imagen, comprendi a que se referia. Weiss sabia que estabamos aqui, nosotros no teniamos ni idea de en donde estaba o que estaba tramando, y teniamos un embarazoso cadaver en el ropero.
—Muy bien —dije, y por una vez me alegre de poder contar con su experiencia, asumiendo, por supuesto, que tuviera experiencia en cagarla y en encontrar cuerpos estrangulados en su ropero, pero no cabia duda de que estaba mas versado que yo—. ?Que vamos a hacer?
Chutsky fruncio el ceno.
—En primer lugar, hemos de registrar su habitacion. Lo mas probable es que haya huido, pero pareceriamos muy estupidos si no la registraramos. —Senalo con la cabeza el sobre que yo sostenia—. Sabemos el numero, pero el no sabe necesariamente que nosotros lo sabemos. Y si esta dentro…, tendremos que montar, como dirias tu, la de
—?Y si no esta? —pregunte, porque yo tambien tenia la sensacion de que Rogelio era el regalo de despedida y Weiss ya se estaba alejando hacia los grandes horizontes.
—Si no esta en su habitacion —dijo Chutsky—, e incluso si esta y nos lo llevamos, en cualquier caso, y lamento decirlo, colega, nuestras vacaciones han terminado. —Senalo a Rogelio con la cabeza—. Tarde o temprano lo van a descubrir, y se armara la gorda. Tendremos que salir cagando leches de Dodge.
—Pero ?y si Weiss se ha ido ya? —pregunte.
Chutsky meneo la cabeza.
—El tambien ha de huir para salvar el pellejo. Sabe que le perseguimos, y cuando encuentren el cadaver de Rogelio, alguien se acordara de haberles visto juntos. Creo que ya se ha marchado, en direccion a las colinas.
