De inmediato, se le rasgo la tela podrida de su ropa, pero el brazo que me tenia agarrado era como el acero, y cuando trate de tirar la cabeza hacia atras, senti que sus colmillos me tocaban la garganta. Claudia grito detras de el. Algo lo golpeo fuertemente en la cabeza y el se detuvo subitamente, y entonces volvio a ser golpeado. Se dio la vuelta como para lanzar un golpe y entonces le arroje un punetazo con toda la fuerza de la que fui capaz. Nuevamente una piedra cayo sobre el y yo arroje todo mi peso contra el y su pierna coja. Recuerdo haberle golpeado la cabeza una y otra vez, que mis dedos tiraban de aquel cabello hediondo hasta las raices, y que sus colmillos se proyectaban hacia mi; sus manos me magullaban y aranaban. Rodamos hasta que quedo debajo de mi y la luna brillo sobre su rostro. Me percate, pese a mi respiracion frenetica y agitada, de lo que tenia entre mis manos. Los dos ojos enormes eran solo dos agujeros vacios y su nariz estaba hecha por dos pozos pequenos y horribles; unicamente una carne putrida y arrugada cubria su craneo; y las telas podridas y gastadas que cubrian su estructura estaban llenas de tierra y moho y sangre. Yo estaba luchando contra un cadaver animado y sin mente. Pero entonces todo termino.

»De arriba, una piedra afilada cayo sobre su frente y un chorro de sangre le salio entre los ojos. Lucho, pero otra piedra le cayo con tal fuerza que oi que se le rompian los huesos. La sangre mano debajo de su pelo, manchando las piedras y la hierba. El pecho se agito debajo de mi y luego se quedo quieto. Me levante, con mi corazon ardiendo, y me dolio cada fibra de mi cuerpo. Por un momento, la gran torre parecio inclinarse, pero luego se enderezo. Me apoye en el muro, mirando aquella cosa y la sangre que le salia por las orejas. Poco a poco, me di cuenta de que Claudia estaba arrullada sobre su pecho, que reconocia su cabello y los huesos que habian formado su cabeza. Reunia los fragmentos de su craneo. Habiamos conocido al vampiro europeo, la criatura del Viejo Mundo. Estaba muerto.

»Durante largo rato —dijo, tras una pausa, el vampiro— me quede echado en la ancha escalinata, ignorante de la tierra que la cubria, con mi cabeza muy fria contra la tierra, mirandolo. Claudia estaba a sus pies, con las manos caidas a sus costados. Vi que cerraba los ojos un instante y los dos parpados pequenos hicieron de su cara una estatua blanca iluminada por la luna, inmovil.

»—Claudia —le dije. Se sobresalto. Estaba mas decaida de lo que casi nunca la habia visto. Senalo al humano que yacia en el suelo de la torre, cerca del muro. Aun estaba inmovil, pero yo sabia que no estaba muerto. Me habia olvidado de el por completo; el cuerpo me dolia y aun tenia nublados los sentidos por el hedor del cadaver sangrante. Pero entonces vi al hombre. Y en una parte de mi cabeza, supe lo que le deparaba el destino y no me importo. Yo sabia que apenas faltaba una hora para el alba.

»—Se esta moviendo —me dijo ella. Y trate de levantarme de los escalones. “Mejor que no se despierte, mejor que jamas se despierte”, quise decir al pasar indiferente al lado de la cosa que casi nos mata a los dos. Vi la espalda de Claudia y al hombre moviendose delante de ella, con sus pies retorciendose en la hierba. No se lo que esperaba ver a medida que me acercaba, que campesino o granjero aterrorizado, que individuo miserable era aquel, que ya habia visto el rostro de esa cosa que lo habia traido aqui. Y, por un momento, no me di cuenta de quien estaba alli, hasta que vi que se trataba de Morgan, cuya palida cara mostraba ahora la luna, asi como las marcas del vampiro en la garganta, y los ojos azules mirando mudos e inexpresivos.

»De repente, se abrieron mucho mas cuando me acerque.

»—?Louis! —susurro, atonito, moviendo los labios como si trataran de formar palabras, pero no pudieran—. Louis… —dijo de nuevo; y entonces vi que sonreia. Un sonido seco y ronco salio de su garganta cuando lucho por ponerse de rodillas y extendio una mano en mi direccion. Su rostro blanco y contorsionado se estiro cuando el sonido se apago en su garganta y sacudio la cabeza con desesperacion; su cabello pelirrojo revuelto se le cayo por encima de los ojos. Me di vuelta y me aleje corriendo. Claudia salio como un rayo detras de mi y me agarro de un brazo.

»—?Acaso no ves el color del cielo? —me susurro. Morgan cayo hacia adelante, detras de ella.

»—Louis —me llamo de nuevo, y la luz brillo en sus ojos. Parecia ciego a las ruinas, ciego a la noche, ciego a todo salvo a un rostro que el reconocia, esa unica palabra que podian pronunciar sus labios. Me lleve las manos a los oidos, alejandome de el. Tenia la mano ensangrentada cuando la levanto. Pude oler y ver su sangre. Y Claudia tambien lo hizo.

»Rapidamente, ella cayo sobre el, empujandolo contra las piedras, con sus dedos blancos moviendose por su cabello. Sus manos temblorosas buscaron en la oscuridad la cara de Claudia y subitamente el empezo a acariciarle los rubios rizos. Ella le hundio los dientes y el bajo las manos indefensas.

»Yo estaba en el borde del bosque cuando ella me alcanzo.

»—Debes ir con el y chuparle la sangre —me ordeno; yo podia oler la sangre en sus labios, ver el calor en sus mejillas; su puno me quemo con su contacto, pero no me movi—. Escuchame, Louis —dijo ella con la voz desesperada y furiosa—. Te lo deje, pero se esta muriendo… No nos queda tiempo.

»Me la eche en los brazos y comence el largo descenso. No habia ninguna necesidad de precauciones, ninguna necesidad de cuidarse; no nos esperaba ningun fantasma sobrenatural. La puerta a los secretos del este de Europa estaba cerrada para nosotros. Camine en la oscuridad hacia el camino.

»—?Me vas a escuchar!— grito ella, pero yo seguia adelante, aunque sus manos se aferraban a mi abrigo, a mi pelo—. ?Mira el cielo! ?Acaso no ves el cielo?

»Ella sollozaba contra mi pecho y yo cruce corriendo el riachuelo de aguas heladas y corri a la busqueda de la linterna en el camino.

»El cielo estaba azul cuando encontre el carruaje.

»—Dame el crucifijo —le grite a Claudia cuando hice restallar el latigo—. Solo podemos ir a un sitio.

»Ella se apreto a mi cuando el carruaje se balanceo y se encamino al poblado.

»Senti una sensacion inolvidable al ver la bruma que se levantaba entre los oscuros arboles pardos. El aire era puro y los pajaros habian comenzado a cantar. Era como si estuviera por asomar el sol. Pero no importo. Sabia que aun no apareceria, que aun teniamos tiempo. Fue una sensacion maravillosa, tranquilizadora. Las heridas y los rasgunos me hacian arder la piel y mi corazon me dolia de hambre, pero mi cabeza estaba estupendamente liviana. Hasta que vi las formas grises de la posada y la torre de la iglesia; estaban demasiado claras. Y las estrellas estaban desapareciendo rapidamente.

»En un momento, ya estaba golpeando a la puerta de la posada. Cuando se abrio, me tape bien la cara con la capa y meti a Claudia entre mis ropas.

»—?Su poblado esta libre de vampiros!— le dije a la mujer, que me miro atonita; yo tenia en la mano el crucifijo que ella me habia dado— Gracias a Dios que esta muerto. Encontraran sus restos en la torre. Digaselo a su gente de inmediato —conclui, y entre en la posada.

»Los congregados se alborotaron de inmediato, pero yo insisti en que estaba absolutamente agotado. Debia orar y descansar. Ellos tenian que buscar mi baul en el carruaje y traerlo a una habitacion decente donde pudiera dormir. Pero iba a llegar un mensaje para mi del obispo de Varna, y para ello, y unicamente para ello, podian entonces despertarme.

»—Diganle al mensajero cuando llegue que el vampiro ha muerto, y entonces denle comida y bebida y hagan que me espere —les dije.

»La mujer hizo la senal de la cruz.

»—Comprenda —le dije cuando empece a subir las escaleras— que no les podia revelar mi mision hasta que el vampiro…

»—Si, si —me dijo—. Pero usted no es un sacerdote… La nina…

»—No, solo soy un experto en estas cosas. El demonio no puede competir conmigo —le dije. Me detuve. La puerta de la pequena habitacion estaba abierta de par en par y sobre la mesa de roble solo habia un mantel blanco.

»—Su amigo —me dijo, y miro entonces el suelo— salio corriendo en la noche… Estaba loco.

»Yo unicamente asenti con la cabeza.

»Les pude oir gritando cuando cerre la puerta de la habitacion. Parecian correr en todas direcciones, y entonces se oyo el sonido agudo de las campanas de la iglesia tocando a rebato. Claudia se habia bajado de mis brazos y me miraba gravemente cuando cerre la puerta. Muy lentamente abri la persiana; una luz gelida inundo la habitacion. Ella aun me observaba. Entonces la senti a mi lado. Baje la vista y vi que extendia su brazo.

»—Toma —me dijo. Debe de haber visto que yo estaba confuso. Me sentia tan debil que su cara relumbro cuando la mire y el azul de sus ojos bailoteo sobre sus blancas mejillas—. Bebe —susurro acercandose—. Bebe —y extendio la piel suave y tierna en mi direccion.

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