esta casa y piensan que soy un espiritu; por tanto, si alguien te ve por casualidad, o tu los ves a traves de esas ventanas, recuerda lo que creen que eres y no demuestres interes o se sentiran defraudados y confundidos. ?Me oyes? Estas perfectamente a salvo.

»Yo no estaba seguro de que era lo que mas me aterrorizaba: el subir por esos muros o que creyeran que era un fantasma; pero no tuve tiempo para inventarme excusas ingeniosas. Armand habia empezado a subir, sus botas encontraban las grietas entre las piedras, sus manos eran tan seguras como garras en las hendiduras; yo lo seguia, apretado contra la pared, sin animarme a mirar abajo, agarrado, para descansar un instante, al arco ancho y esculpido encima de una ventana. Mire al interior: por encima del fuego, vi un hombro oscuro y una mano moviendo el atizador; una figura que se movia completamente ignorante de que la miraban. Y desaparecio. Subimos cada vez mas alto hasta que llegamos a la ventana de la misma torre. Armand la abrio de inmediato; sus largas piernas desaparecieron por el marco y yo lo segui y senti sus brazos alrededor de mis hombros.

»Di un suspiro de alivio, pese a mi mismo, cuando estuve en la habitacion, frotandome las palmas de las manos, mirando aquel lugar extrano y humedo. Abajo, los techos estaban plateados y, aqui y alla, se elevaban las torres a traves de las frondosas y enormes copas de los arboles. A lo lejos, brillaba la rota cadena de la avenida. La habitacion parecia tan humeda como la noche. Armand hizo un fuego.

»De una gran pila de muebles, eligio sillas y las hizo lena facilmente, pese al grosor de sus piezas. Habia algo grotesco en el, acentuado por su gracia y la serenidad imperturbable de su rostro blanco. Hizo lo que cualquier vampiro podia hacer: romper esos gruesos pedazos de madera; sin embargo, hizo unicamente lo propio del vampiro. No parecia haber nada humano en el; incluso sus facciones apuestas y su pelo moreno se convertian en los atributos de un angel terrible, que solo compartia con el resto de nosotros un parecido superficial. El abrigo hecho a medida era un espejo. Y aunque me senti atraido por el, con mas fuerza quiza de lo que jamas me habia sentido atraido por criatura alguna, salvo por Claudia, me fascino de una manera proxima al miedo. No me sorprendio, cuando termino, que pusiera una pesada silla de roble a mi disposicion, pero que el se retirara a la chimenea y alli se sentara, calentandose las manos ante el fuego mientras las llamas le arrojaban sombras rojas a su cara.

»—Puedo oir a los habitantes de la casa —dije. El calor sentaba muy bien. Pude sentir que se secaba el cuero de mis botas.

»—Entonces sabes que yo tambien puedo oirlos —me dijo en voz baja, y aunque no hubo ni una pizca de reproche, me di cuenta de las implicaciones de mis propias palabras.

»—?Y si vienen? —insisti, estudiandolo.

»—?No te das cuenta, por mi manera de estar aqui, que no vendran? —me pregunto—. Podemos quedarnos sentados aqui toda la noche sin jamas hablar de ellos. Quiero que sepas que si en este momento aun hablamos de ellos se debe a que tu te has referido a ellos.

»Y, como no conteste nada, y quiza pareci un tanto derrotado, me dijo que hacia mucho tiempo que habian cerrado la torre y que no la habian vuelto a pisar; y, si de hecho veian el humo en la chimenea por la ventana, ninguno de ellos se aventuraria a subir hasta el dia siguiente.

»Vi entonces que habia unos cuantos estantes de libros a un costado de la chimenea, y un escritorio. Encima de este habia unas hojas de papel dobladas, un tintero y varios lapiceros. Pude imaginarme que la habitacion seria un sitio comodo cuando no hubiera tormenta o despues de que el fuego secara el ambiente.

»—?Ves? —dijo Armand—, realmente no tienes necesidad de las habitaciones del hotel. En realidad, tienes necesidad de muy poco. Pero cada uno de nosotros debe decidir lo que quiere. La gente de esta casa me ha puesto un nombre; sus encuentros conmigo han sido causa de conversacion durante veinte anos. Son instantes aislados del tiempo que nada significan para mi. No me pueden hacer dano y yo uso su casa para estar solo. Nadie en el Theatre des Vampires sabe que vengo aqui. Es mi secreto.

»Lo habia mirado con suma atencion cuando hablaba, y se me volvieron a ocurrir las ideas que me habian venido aquella noche en la celda del teatro. Los vampiros no envejecen y me pregunte que diferencia habria entre su rostro juvenil y su aspecto de hacia cien anos o aun mas; porque su cara, aunque no acentuada por las lecciones de la madurez, no era una mascara. Solo supe que me sentia tan atraido por el como lo habia estado antes, y, de alguna manera, las palabras que entonces pronuncie fueron un subterfugio.

»—Entonces, ?que te ata al Theatre des Vampires? —le pregunte.

»—Una necesidad, naturalmente. Pero he encontrado lo que necesito —dijo—. ?Por que me esquivas?

»—Jamas te he esquivado —dije, tratando de ocultar la excitacion que me produjeron sus palabras—. Tu comprendes que debo proteger a Claudia; que ella solo me tiene a mi. O al menos solo me tenia a mi hasta…

»—Hasta que Madeleine fue a vivir con vosotros…

»—Si… —dije.

»—Pero ahora Claudia te ha dejado en libertad y, sin embargo, tu te quedas con ella y te atas a ella como su querido.

»—No, no es mi querida; tu no comprendes —dije—. Mas bien es mi nina y no se como puede dejarme en libertad… —Eran ideas que se me habian ocurrido con gran frecuencia—. No se si la hija tiene el poder de liberar al padre. No se si no estare atado a ella todo el tiempo que…

»Me detuve. Iba a decir “que viva’’. Pero me di cuenta de que se trataba de un vacio lugar comun de los mortales. Ella viviria para siempre del mismo modo que yo. Pero, ?no les sucedia eso a los padres mortales? Sus hijas vivian para siempre porque los padres morian antes. De repente me encontre perdido, pero consciente todo el tiempo de como me escuchaba Armand; que me escuchaba de una manera en que nosotros sonamos que los demas escuchan, y su rostro parecia reflejar todo lo que yo decia. No se abalanzaba para aprovechar mi pausa mas breve, para senalar la comprension de algo antes de que se hubiera terminado de expresar el pensamiento, o para discutir, con un impulso rapido e irresistible; todas esas cosas que a menudo imposibilitan el dialogo.

»Y al cabo de un largo intervalo, dijo:

»—Te quiero. Te quiero mas que a nada en el mundo.

»Por un instante, no crei lo que habia oido. Me parecio increible. Me quede desesperadamente desarmado. La vision muda de que vivieramos juntos se extendio hasta anular cualquier otra consideracion en mi mente.

»—Dije que te queria. Te quiero mas que a nada en el mundo —repitio con un sutil cambio de expresion. Y entonces tomo asiento, esperando, aguardando. Su cara estaba tan tranquila como siempre, la frente blanca y pulida bajo el mechon de pelo negro, sin una traza de cuidado, y sus ojos reflejandose en los mios, los labios inmoviles—. Tu quieres esto de mi y, sin embargo, no vienes a mi —dijo—. Hay cosas que quieres saber y no preguntas. Ves a Claudia alejandose de ti y, no obstante, pareces incapaz de evitarlo. Y, entonces, quieres darte prisa, pero no haces nada.

»—No conozco mis propios sentimientos. Quiza son mas claros para ti que para mi…

»—?Ni siquiera has empezado a conocer todo el misterio que eres! —dijo el.

»—Pero al menos tu te conoces perfectamente. Yo no puedo decir eso de mi —dije—. La quiero pero no estoy proximo a ella. Quiero decir que cuando estoy contigo, como ahora, me doy cuenta de que no se nada de ella, nada de nadie.

»—Ella es una epoca para ti, una epoca de tu vida. En caso de que rompas con ella, romperas con la unica persona viva que ha compartido el tiempo contigo. Tu le temes a eso; temes al aislamiento, la carga, la inmensidad de la vida eterna.

»—Si, eso es verdad, pero solo en parte. Esa epoca no significa mucho para mi. Ella la cargo de significado. Otros vampiros deben experimentar lo mismo y sobreviven ese paso de cien epocas.

»—Ellos no lo sobreviven —dijo el—. El mundo estaria lleno de vampiros si asi fuera. ?Como piensas que he llegado a ser el mas viejo de aqui o de cualquier otra parte?

»Yo lo habia pensado y, por tanto, me aventure a decir:

»—?Mueren por la violencia?

»—No, casi nunca. No es necesario. ?Cuantos vampiros crees que tienen el valor suficiente para la inmortalidad? Para empezar, tienen las nociones mas vagas acerca de la inmortalidad. Porque, al convertirse en inmortales, quieren que todas las formas de su vida sean fijas e incorruptibles: los carruajes hechos en el mismo estilo; vestimentas con el corte mejor; hombres ataviados y hablando del modo que siempre han comprendido y valorado; cuando en realidad, todas las cosas cambian menos el vampiro; todo salvo el vampiro esta sujeto a una corrupcion y a una distorsion constantes. Muy pronto, con esa mente inflexible, y a veces incluso con la mente mas

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