alborotado y los ojos verdes brillando a la luz de la palmatoria que sostenia en su mano. Olia muy bien. Gracias a ella fue reparando lentamente en que llevaba muchos anos sin estar con una mujer.
El templario comenzaba a preguntarse que hacia alli. Era libre para volver al Pirineo a cuidar de sus tierras y sus animales. Aurora descansaba en paz. Silvio de Agrigento le habia dicho que era libre, que podia ausentarse cuando quisiera. ?Por que se sometia a aquel riguroso regimen de vida que asfixiaria al mas pio de los santos? La verdad era que el reverendisimo Lucca Garesi y su secretario habian mostrado una generosidad que lo habia conmovido. Era evidente que no les interesaba contar con agentes poco convencidos de su mision, asi que, tras la muerte de Giovanno, habian decidido prescindir de sus servicios. O era eso o que eran muy inteligentes, porque su generoso gesto para con Aurora, anadido a la muerte de Giovanno, habia provocado que Arriaga se implicara de nuevo en la mision al sentirse en deuda con ellos. Y de veras.
En el fondo tenia que reconocer que si no volvia a casa no era solo por lo de Giovanno o porque hubieran cumplido su parte del trato con Aurora. Debia admitir que habia recuperado las ganas de vivir gracias a aquella mision. Habia vuelto a experimentar la emocion, la zozobra de sus dias de espia, el aroma del riesgo. Y eso le gustaba. Ademas, alli habia muchas cosas raras. Se sentia intrigado.
?Podia esa «cosa» haber matado a un tipo robusto como Giovanno? ?Que era? ?Como podia un objeto inerte asesinar a alguien? ?No habria muerto de muerte natural? Quiza por el miedo, por la sugestion…
Luego estaba su ceremonia de iniciacion: aquellas extranas frases… La negacion de Cristo… «?Ha resucitado!»… Por no hablar del misterio de los siete sabios judios desaparecidos. Segun dijo Jean, los hermanos del Cister, o sea, Bernardo y sus acolitos, ya habian estado traduciendo textos hebraicos desde 1115, ano de la fundacion de Clairvaux, luego, ?por que habian secuestrado a siete sabios en 1130, varios anos despues? Quiza los caballeros templarios habian dado con algo en las ruinas del Templo que no podian traducir los judios que ayudaban a Bernardo en Clairvaux, o con algo secreto. Si, eso era. Secreto.
Jean tambien habia explicado que antes de eso Hugues de Champagne y su entonces siervo, Hugues de Payns, habian traido escritos judaicos tras la cruzada, antes de fundar la orden. La mente afilada y analitica de Rodrigo comenzo a imaginar una secuencia de acontecimientos: una serie de familias del Occidente cristiano tienen un «proyecto» relacionado con el Templo de Salomon. Hugues de Champagne, hombre rico y poderoso, construye un monasterio al joven Bernardo, que previamente se ha encargado de entrar en el Cister con mas de treinta acolitos. Bernardo y sus monjes traducen multitud de escritos salidos de no se sabe donde. Quiza los tenian aquellas familias. Posteriormente, Hugues de Champagne acude a Tierra Santa acompanado de su deudor, Hugues de Payns y de otros miembros de la conspiracion como Henry Saint Claire. Van y vienen varias veces de Palestina, inspeccionan el terreno y traen mas documentos para los cistercienses y sus sabios judios. Luego Hugues de Payns funda el Temple y consigue que los emplacen en las caballerizas del palacio, o sea, sobre el antiguo Templo de Salomon. Excavan y a los nueve anos hallan algo, lo traen a Europa y entonces ?secuestran a siete sabios judios! ?Por que? ?Y por que no utilizar a los colaboradores que Bernardo ya tenia en Clairvaux? Evidentemente, porque aquello suponia un gran secreto. ?Donde estarian aquellos sabios? Muertos, sin duda. Si los siete sabios hubieran descifrado algo grande, lo normal hubiera sido eliminarlos. Claro, eso era: estaban muertos. Era obvio que algo habian hallado. El Temple era rico y parecia extorsionar hasta al mismo Papa, pero ?que era lo que sabian?
Rodrigo se proponia averiguarlo. Como decia Silvio de Agrigento, aquel era un trabajo a largo plazo. Tardaria anos en poder ascender en la orden, en llegar a cotas de responsabilidad tan altas como para saber la verdad, pero no le importaba. Ahora se trataba de un reto personal. Se sabia valioso.
Por ejemplo, en la misma encomienda de Chevreuse, todos los caballeros excepto Jean eran analfabetos. Rodrigo hablaba varias lenguas e incluso chapurreaba el arabe. Ademas, habia luchado contra el moro en la peninsula, nada menos que a las ordenes de Alfonso I
Sumido en estos y otros pensamientos, llego donde la posada. Era noche cerrada. Beatrice le esperaba, pues se adivinaba una luz a traves de la membrana de piel que recubria las ventanas. La chica abrio la puerta trasera y salio a su encuentro. Olia a brezo y a tierra mojada. El le entrego la carta y ella le invito a pasar a la cocina a tomar algo de vino caliente con canela. Corrian los primeros dias de octubre y hacia frio. Hablaron durante un rato. Ella se intereso por su vida anterior; sobre todo queria saber si habia estado casado.
El le conto que la vida de un hombre de armas no es para tener esposa e hijos. No pudo evitar el recuerdo de su padre, siempre ausente por las guerras de su senor. Tambien le conto lo de Aurora. Conforme iba narrando aquella desgraciada historia iba advirtiendo que se deshacia del peso de su culpa. Ella yacia en paz. Algun dia se reencontrarian. Se sintio mejor, como desahogado. Beatrice sabia escuchar. El le pidio que hablaran de ella. La joven no habia conocido otro mundo que el trabajo en la posada con su padre, un buen hombre. Su madre habia muerto en el parto.
Cuando vino a darse cuenta, estaban a punto de tocar visperas. Tuvo que correr sendero arriba para llegar a tiempo.
20
A la atencion de Su Paternidad, Silvio de Agrigento,
de parte de Rodrigo de Arriaga
Estimado hermano en Cristo:
No puedo contar en estas letras que hemos progresado mucho en nuestro encargo pues seria faltar a la verdad. Tanto Toribio como Tomas o este humilde caballero intentamos por todos los medios averiguar algo nuevo respecto a esta hermetica orden, pero la verdad es que no es facil. Algo hemos adelantado; por ejemplo, tanto Toribio como yo nos hemos hecho eco de ciertos rumores que corren por el pueblo que dicen que hay un tunel que comunica los subterraneos del
He registrado toda la encomienda, con disimulo, claro, y no he hallado nada; ni en la capilla ni en el despacho de Jean hay nada. Solo nos queda por registrar esa estancia misteriosa junto a los calabozos donde se reunieron en secreto Jean y otros cuatro aquella noche en que celebraron la extrana ceremonia.
Por otra parte, os dire que Jean aumenta por momentos mis atribuciones y me consta que alguien de «arriba» ha ordenado que se me envie a Clairvaux a refrescar mi hebreo. Creo que sera durante un mes, pero no se cuando. Con respecto al destino del joven Saint Claire, siguen pensando que yo mismo lo acompane a las tierras de sus padres en Escocia escoltados convenientemente, pero segun dice Jean el turbado estado de su espiritu no aconseja aun sacarlo de la
Espero poder haber avanzado algo mas en mis pesquisas en mi proxima misiva. Sobre todo en lo referente a «esa cosa», al lugar donde se oculta y al misterioso tunel.
