– ?Pues no nos iremos de aqui sin verle! -grito Tomas.
– ?Eso! -anadio Toribio.
El sargento hizo una sena a uno de los guardias, que fue a buscar refuerzos.
– No nos iremos. Esperaremos aqui toda la noche si es preciso -repuso Rodrigo muy convencido. La verdad era que aquello comenzaba a darle mala espina. ?Por que iba Silvio de Agrigento a negar que les conocia?
Llegaron tres hombres de armas mas que pretendieron empujarles para que despejaran la puerta de acceso a los bellos jardines del cardenal Garesi. Al instante, y con la velocidad de un rayo, Rodrigo desenvaino y puso la punta de su acero en la nuez del sargento. Toribio y Tomas le cubrieron los flancos. Los otros cinco, espada en mano, los rodearon.
– Si vos o alguno de vuestros hombres hace un solo movimiento, caereis el primero. Solo queremos ver al secretario de su Ilustrisima. Sera un momento y nos iremos. Estoy cansado de este negocio y quiero volver a casa a cuidar de mis vacas, pero antes debo hablar con Silvio de Agrigento. El futuro de la Iglesia corre peligro y el debe saberlo todo. Solo hago mi trabajo.
Entonces oyeron voces y vieron a un hombre menudo que salia tras la fuente situada al fondo del camino de tierra. Vestia una sobria sotana de color negro y corria con los brazos en alto.
– ?Por el amor de Dios! ?Quietos, quietos! -gritaba alarmado.
Los guardias dieron un paso atras. El sargento permanecia con las manos en alto amenazado por la espada de Arriaga en el gaznate.
– ?Dejad pasad a estos senores! Arrigo, Pietro, haceos cargo de las monturas de estos viajeros -dijo batiendo dos palmadas que hicieron aparecer en escena a sendos criados.
Rodrigo envaino el hierro y el sargento le lanzo una mirada de odio que era toda una promesa. Caminaron acompanados por aquel tipo menudo que dijo llamarse Ambrosio Rosellini. Entraron en la lujosa casa con suelo y estatuas de marmol y los llevo a una sala amplia con esplendido suelo de madera. En el centro de la misma habia una butaca, por lo que parecia una suerte de sala de audiencias. Los dejo a solas.
Al momento aparecio Silvio de Agrigento acompanado por dos guardias. Vestia una tunica de terciopelo azul claro cenida por un fajin de raso. Tomo asiento y saludo con la cabeza a los recien llegados.
– ?Que significa esto, jodido domine? -dijo Arriaga.
Los dos guardias dieron un paso al frente, pero de Agrigento los freno diciendo:
– ?No! ?Quietos! No pasa nada.
Volvieron a apostarse a su lado como dos perros fieles. Arriaga reparo en que el cura vestia unos muy costosos mocasines de piel, azules como su saya.
– Comprendo que esteis algo enfadados -comenzo Silvio de Agrigento-. Ambrosio no os conocia y por eso os nego la entrada; ademas, no os esperabamos, de haberlo sabido…
– Os envie una carta para que vinierais a La Rochelle.
– No pude, estaba ocupado.
– Yo tambien lo estaba, jugandome la vida por vos y vuestra Iglesia. Y mis dos amigos tambien.
– Lo siento, Rodrigo, pero me fue imposible acudir. Causas de fuerza mayor -Se hizo un largo silencio-. ?Y bien? ?Que habeis averiguado? -pregunto Silvio de Agrigento.
Rodrigo comenzo a hablar:
– Teniais razon desde un principio. Existe una conspiracion. Hugues de Champagne creo el mito de Bernardo de Claraval. De Champagne creo el Temple junto a su vasallo Hugues de Payns. Luego Bernardo, que ya habia adquirido prestigio, dio una regla al Temple y lo apoyo sin condiciones. Desde mucho tiempo antes, en la abadia de Clairvaux se estaban traduciendo textos hebraicos. Hugues de Payns y su amo, Hugues de Champagne, fueron varias veces a Tierra Santa, buscando algo. Excavaron bajo las ruinas de la mezquita de Al-Aqsa durante nueve largos anos sin admitir mas adeptos y encontraron algo valioso. Volvieron a Europa y comenzaron, ahora si, a reclutar a nuevos caballeros. Entonces desaparecieron siete sabios judios de Paris. Ahora se que fueron llevados a La Rochelle y obligados a traducir textos antiguos, no se cuales, quiza las Tablas de la Ley u otros pergaminos que no conocemos. Descubrieron rutas maritimas que llevan mas alla del Atlantico, a tierras de donde traen oro y, sobre todo, plata a espuertas. Por eso son tan ricos, por eso florecen sus encomiendas, por eso tienen una buena flota para comerciar y enriquecerse mas, por eso actuan como banqueros y su tesoro crece y crece… por la plata que traen de continuo. Hablamos de un grupo de familias europeas que se creen de alguna manera descendientes de una casta sacerdotal del Templo de los judios, de una secta que se hacian llamar los nazareos que aunaron viejas ensenanzas egipcias y de la Cabala y que practicaban ritos esotericos que nos son desconocidos. Cuando un adepto alcanzaba la gnosis, se decia que era un iluminado, un resucitado: Jesus lo era. Curiosamente estos conspiradores no piensan que Cristo fuera Dios. No se muy bien como se enteraron de todo esto, de la ubicacion exacta del tesoro bajo el Templo. Eso debia de estar registrado en el
»Han construido una replica del Templo de Salomon en Rosslyn, bajo la iglesia familiar. Supongo que pensaban guardar alli el tesoro, pero algo altero sus planes: Robert Saint Claire lo echo todo a perder al volverse loco. Hubo un pequeno cisma en su cerrada organizacion, que de hecho aun podria ser utilizado por la Iglesia para darles el zarpazo definitivo. Estan divididos, dudan. Desconozco donde esconden ahora el tesoro, que quiza no sea de indole material; la Menorah, el Arca, el oro, las riquezas… Quiza sean manuscritos, las Tablas de la Ley, la ley cosmica que rige el mundo, el saber absoluto… No lo se, quizas algun secreto inconfesable sobre la vida de Cristo. Solo se que les hace poderosos y que lo seran mas. Les ha permitido descubrir nuevas tierras que les enriquecen con plata y oro. Deben de tener cientos y cientos de textos por traducir, por eso necesitan a gente que lea hebreo antiguo. Aun estais a tiempo de detenerlos. Puede que dentro de unos anos sea tarde, no sabemos a que grandes secretos pueden terminar accediendo. Por eso crearon el Temple, una milicia, un brazo armado que los proteja y les permita imponer su credo llegado el momento. Roma no tiene ejercito y ellos lo saben, depende de la ayuda del rey de Francia, del emperador del Sacrosanto Imperio Romano Germanico… pero ellos si tienen un ejercito, bien entrenado, bien formado, con la mejor flota de Occidente; son ricos, todos les deben dinero. Llegado el dia se impondran y no son trigo limpio, creedme, no dudan en eliminarse unos a otros, en matar a quien sea si eso favorece al proyecto. Dijeron haber matado ya a dos espias del cardenal Garesi y sabian que habia otro infiltrado. Dijeron tener gente dentro de Roma que trabaja para ellos. Debeis actuar o sera tarde.
– No tenemos pruebas -sentencio Silvio de Agrigento.
– Yo los he visto. Adoran una cabeza de dos caras, el
– No es tan facil: hablamos de gente muy poderosa. Gracias a ellos mantenemos las posesiones de Tierra Santa. No se les puede detener, al menos de momento.
– Pero ?no comprendeis que conforme pasa el tiempo van siendo mas y mas poderosos?
– Si, pero insisto, no es el momento. Ademas, ?esta corrupta toda la orden del Temple?
– No, sin duda no. La mayoria de los templarios no saben nada de esto. Son verdaderos guerreros de Dios, pero las familias controlan en secreto la orden, es un instrumento en sus manos. Se hacen llamar El Priorato de Sion.
– Razon de mas para no intervenir. Ahora mismo no podemos.
Rodrigo Arriaga se lo penso durante un momento.
– Quiero ver al cardenal Garesi -dijo muy convencido.
– El cardenal Garesi murio hace dos semanas -contesto Silvio de Agrigento.
Los tres amigos se quedaron de piedra.
– ??Como?!
– Apoplejia.
– Lo envenenaron ellos, seguro. Sabian que Lucca Garesi estaba tras el proyecto -apostillo Tomas.
Silvio de Agrigento callo.
– ?No lo negais? -dijo Arriaga.
