comprarle. Juro por todo lo habido y por haber que no habia vuelto a ver a Harald despues de aquello, no habia vuelto a salir, se habia quedado en casa. Nunca pudo dar una cronologia mas precisa de aquellos sucesos, lo que justificaba como consecuencia del alcohol y las drogas que habia consumido en la noche de autos. Dijo que pensaba que Harald queria volver a la fiesta. A la luz de las numerosas veces que preguntaron a Hugi si podia explicar mas detalladamente donde se encontraba hacia la una de la manana de la noche de los hechos, el 30 de octubre, ?ora penso que, seguramente, la autopsia habria puesto de manifiesto que aquella era la hora probable del deceso. Insistieron una y otra vez por que le habia arrancado Hugi los ojos a Harald y donde los habia puesto. Hugi respondia una y otra vez que no habia puesto los ojos en ningun sitio, que no tenia ojos; aparte de los suyos, naturalmente. ?ora no podia mas que compadecer al tipejo si estaba diciendo la verdad. Empezo a sospechar que era asi. Aunque habia repasado el caso a toda velocidad, se le habia ido instalando la sensacion de que seria mas que dudoso que un individuo tan poco inteligente como parecia ser el tal Hugi hubiera podido mantener cualquier cosa que no fuera la verdad en medio de la presion a la que estaba sometido y de los duros interrogatorios que padecio.

Los amigos y conocidos de Harald que estuvieron en la fiesta de Skerjafjor?ur estuvieron bajo sospecha al principio, pero luego fueron interrogados como testigos. Eran en total diez personas, entre ellas cuatro de los cinco jovenes de la lista que ?ora habia encontrado antes en la carpeta. El unico nombre que faltaba era el del estudiante de medicina, Halldor Kristinsson.

Todos los participantes en la fiesta contaron lo mismo. La fiesta empezo hacia las nueve y termino a las dos, cuando bajaron al centro. Harald habia desaparecido con Hugi a medianoche, pero nadie parecia saber por que. Dijeron que estarian fuera solo un momento y se marcharon en un taxi que llamo Hugi. Unas dos horas mas tarde se habian hartado de esperar y decidieron irse al centro. Preguntados si no habian intentado llamarles por telefono, todos volvieron a responder lo mismo. El telefono de Harald se habia quedado sin bateria un poco antes esa misma noche y Hugi no respondio a reiteradas llamadas, ni en el movil ni en el telefono de su casa. Nadie habia contestado tampoco en casa de Harald cuando le llamaron alli. Habia tambien preguntas acerca de cuando se habian ido a sus casas, pero por las horas a las que se referian, aquellas preguntas parecian mas bien de relleno. Resulto que habian vuelto a casa a horas distintas, todos antes de las cinco. Los ultimos fueron los amigos de la lista de nombres, mientras que el quinto, el estudiante de Medicina, se habia unido al grupo en el centro. ?ora siguio pasando paginas con la esperanza de que lo hubieran interrogado tambien a el. Parecia ser el unico del grupo que no habia estado en la fiesta a la hora a la que se habia cometido el crimen. «?Donde estaria?», penso ?ora.

La respuesta se encontraba bastante mas atras, en el mismo capitulo. A Halldor tambien lo habian interrogado, y resulto que habia estado haciendo una sustitucion en el hospital universitario de Fossvogur hasta medianoche: simultaneaba el trabajo con sus estudios. Por eso no habia participado en la fiesta. No podia hacer mas que unas pocas guardias al mes, segun afirmo Halldor; iba cuando alguien estaba enfermo o no podia ir a trabajar por cualquier otro motivo. Se habia llevado ropa para cambiarse y, despues de ducharse en el hospital mismo, cogio el autobus al centro. Segun conto, su coche estaba estropeado, y dio el nombre del taller donde se encontraba en reparacion a la hora de los hechos. Halldor dijo que en principio habia pensado en cambiar de autobus y coger el que iba a Skerjafjor?ur, pero perdio este ultimo por los pelos y decidio ir al centro y esperar en un cafe a los demas, cuando vinieran de la fiesta, en vez de tirar el dinero cogiendo un taxi o ir caminando. Indico que les llamo por telefono y le dijeron que estaban a punto de salir. Pensaba que seria en torno a la una cuando entro en el Kaffibrennslan y pidio una cerveza mientras esperaba. Hacia las dos se encontro por fin con los de la fiesta, que llegaron al centro en taxis.

Venian luego, una tras otra, declaraciones de diversos profesores de la Facultad de Historia. Trataban en su mayor parte de si conocian a Harald, y todos contaron lo mismo: que no lo conocian fuera de la universidad y que poco podian decir de el. Otra cosa que se pregunto fue tocante a una reunion en Arnagar?ur, el edificio de la facultad, la noche en que asesinaron a Harald. Se celebro para dar la bienvenida a unos colegas de una universidad noruega que estaban de visita en relacion con un programa Erasmus. ?ora leyo entre lineas que aquella «reunion» habia sido mas bien un coctel y que duro hasta bien entrada la noche. Los ultimos no se fueron antes de la medianoche. ?ora desconocia los nombres, excepto los de Gunnar, el decano, y ?orbjorn Olafsson, el catedratico que dirigia la tesis de Harald.

En cuanto a las ultimas declaraciones, correspondian a un camarero del Kaffibrennslan y al conductor del autobus en el que Halldor fue desde Fossvogur hasta el centro. El camarero, que se llamaba Bjorn Jonsson, declaro que habia servido a Halldor por primera vez hacia la una de la noche de autos, luego varias veces mas, durante la misma hora, y finalmente, por ultima vez, hacia las dos, cuando sus amigos se le unieron. Dijo que recordaba bien a Halldor porque esa noche estuvo bebiendo a una velocidad poco habitual. El conductor del autobus declaro tambien que recordaba a Halldor como pasajero de su ultimo recorrido, pues en el vehiculo habia poca gente y se habian puesto a charlar sobre la situacion de la sanidad y de lo mal que estaban las cosas para los viejos. ?ora penso que Halldor tenia una coartada a prueba de balas, igual que todos los demas amigos de Harald, con excepcion de Hugi.

Despues de las declaraciones habia varias paginas de fotos fotocopiadas, tomadas en el lugar de los hechos. Eran poco claras y en blanco y negro, pero se veia suficiente como para darse buena cuenta del horripilante suceso. En ese momento ?ora comprendio todavia mejor la conmocion nerviosa del hombre que encontro el cadaver y se permitio dudar de que pudiera llegar a recuperar plenamente la normalidad algun dia, despues de aquel horror. El telefono movil recordo a ?ora que eran ya las cinco menos cuarto. Se apresuro a pasar al ultimo capitulo de la compilacion. «Pero que curioso», penso, y se levanto. Detras de la septima hoja separadora no habia nada. Estaba vacio.

Capitulo 5

?ora llego a la guarderia justo a tiempo. Se encontro en el aparcamiento con la madre de una nina de la clase de su hija. La mujer miro el coche del taller, con las marcas, y sonrio: era evidente que estaba segura de que ?ora andaba por ahi con algun Bibbi colgado del brazo. ?ora se moria de ganas de acercarse a la mujer a explicarle las cosas y convencerla de que su relacion con Bibbi era puramente comercial. Pero lo dejo y en vez de eso cruzo por el camino mas corto el jardin de la escuela. Soley iba a la Myrarhusaskoli, que no estaba muy lejos de Skolavor?ustigur, apenas diez minutos en coche. Al separarse de Hannes, unos dos anos antes, ?ora habia puesto mucho enfasis en conservar la casa de Seltjarnarnes, aunque le resultara tan dificil pagarla. Pero podia dar gracias de que la casa se hubiera tasado antes de que se produjeran los grandes incrementos en el precio de la vivienda. Si intentara hacerlo ahora, no tendria posibilidad de comprarla. Aquello le habia atacado los nervios a Hannes, muerto de envidia al ver como la casa habia aumentado su precio. Aunque ella no veia la casa como inversion sino como hogar, estaba contenta de habersela quedado, pero, en realidad, lo que mas le alegraba era que el estuviese de los nervios por ese motivo. No se habian divorciado precisamente por las buenas, aunque intentaron mantener la relacion en el nivel de los buenos modales en beneficio de los ninos. Si se les tuviera que comparar con dos paises, ella seria India y el Pakistan: todo estaba siempre a punto de estallar, aunque raras veces llegaba a hacerlo.

?ora entro y echo un vistazo a la sala. Evidentemente, la mayoria de los ninos ya se habian marchado a sus casas. No le extrano demasiado, y no pudo apartar de su cabeza la idea de que no se comportaba lo suficientemente bien con su hija. «Madre, mujer, doncella», le paso por la cabeza antes de darse cuenta de que lo de mujer no le encajaba del todo bien. Apenas habia estado con un hombre en los dos anos que habian pasado desde el divorcio. De repente se desato en su mente un fuerte deseo de hacer el amor con un hombre. Se lo quito de encima inmediatamente; aquel era el lugar menos apropiado que se podia imaginar para pensar en el sexo. ?Pero como era capaz?

– ?Soley! -grito la cuidadora, que habia visto a ?ora-. Ha llegado tu mama.

La nina, que estaba sentada de espaldas a su madre, dejo la manualidad que estaba haciendo con unas cuentas y movio la cabeza en direccion a ?ora. Sonrio cansada y se aparto un mechon de pelo de los ojos.

– Hola, mama. Mira, estoy haciendo un corazon con cuentas. -?ora sintio una punzada en el mismo corazon y se prometio a si misma que al dia siguiente recogeria a la nina mas temprano.

Despues de una breve parada en la tienda de comestibles, madre e hija llegaron por fin a casa. Su hijo, Gylfi,

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