La invadio una cierta sensacion de horror, como un escalofrio. El hombre que tenia delante sabia mas de lo que queria revelar. Habia hablado, y mucho, sobre cosas que no afectaban directamente al caso. Miro a Bella y se dispuso a ponerse en pie.

– Bueno, ha sido de lo mas instructivo -se despidio de Kjartan con un apreton de manos-. Quiza tengamos que volver a importunarte si se me ocurre algo mas que preguntarte.

Al salir le llamo la atencion una fotografia enmarcada que habia en la pared, al lado de la puerta. En ella se veia a cinco hombres cogidos por los hombros unos a otros. Todos ellos llevaban casco, y el fondo estaba ocupado por una masa de cenizas. Uno de los hombres era, obviamente, Kjartan en sus anos mozos. Todos parecian agotados y ninguno sonreia a la camara.

– ?Esta el padre de Markus en esta foto?

Kjartan se acerco y senalo a uno de los hombres.

– Este es el. Magnus. Y este es Geiri, o ?orgeir, el padre de Alda.

– Evidentemente, este eres tu, pero ?quienes son los otros dos? -pregunto ?ora con curiosidad.

Kjartan dejo escapar un extrano grunido.

– Este es Da?i -dijo senalando a un hombre bastante feo, mas bajo que sus companeros-. Un pelmazo que estaba casado con una tia aun mas pelma que el -movio el dedo-. Y este es Gu?ni.

– ?El inspector de policia? -pregunto ?ora volviendose hacia Kjartan-. ?El estaba tambien en el grupo de amigos que mencionaste?

– Si, estaba -reconocio Kjartan-. Ahi has dado exactamente en el clavo.

Capitulo 9

Domingo, 15 de julio de 2007

Bella aprovecho para fumar mientras estaban delante del Cafe Kro, un pequeno restaurante que encontraron mientras paseaban por el puerto en busca de algun sitio donde comer. ?ora estaba al lado de su secretaria, aunque le fastidiaba un tanto, pero el tiempo era tan agradable que no habia mas remedio. Despues de comer le entro el sopor, pero la brisa marina la despejo. Al llegar la tarde refresco, aunque el sol seguia en el cielo, tan tranquilo. Ni siquiera el humo que soltaba Bella, y que de vez en cuando llegaba hasta ?ora, conseguia estropear el buen humor de la tarde. Un barquito salio del puerto seguido por algunas gaviotas. Aparte de eso, el puerto estaba tranquilo. Habia, sin embargo, dos hombres mayores atareados en la caseta de timon de una barca motora que estaba amarrada al muelle. El trabajo se lo tomaban con la mayor calma, pues los dos hombres pasaban mas tiempo charlando que trabajando, y ?ora admiro su tranquilidad. Quiza era la inmensa belleza del entorno del puerto lo que ejercia aquella influencia sobre las personas. Por lo menos, la animacion de las aves en torno al empinado acantilado de Heimaklettur le quito a ?ora buena parte del estres que llevaba encima, y por ella se habria quedado alli sentada el resto de la tarde con su propia erupcion particular.

– ?Cuantos eran los cadaveres esos? -pregunto Bella de pronto, del modo mas inesperado.

– ?Los del sotano? -pregunto ?ora, aunque dificilmente podria referirse Bella a cualquier otra cosa-. Cuatro. Mas exactamente, tres y pico. De uno de los cadaveres solamente estaba la cabeza. ?No lo has visto en las noticias? -pregunto entonces, un tanto extranada.

– No, yo no leo esa basura -Bella se puso el cigarrillo en la comisura de los labios y exhalo una gran nube de humo. Pensativa, observo como el humo subia, se dispersaba y desaparecia-. ?Quien mata a cuatro personas a la vez? -pregunto entonces, con una mueca-. Uno, puedo entenderlo, quiza hasta dos. Pero cuatro son demasiados. A lo mejor no fue un asesinato.

?ora tenia que reconocer ante si misma que habia pensado practicamente lo mismo.

– No tengo aun los informes de las autopsias, quiza ni siquiera esten terminadas. Puede ser que hubieran muerto en un accidente o asfixiados por los vapores toxicos o por algun otro motivo, sin intervencion de nadie - ?ora aspiro el olor del mar, que seguia venciendo a la nube de humo-. Pero la cabeza es dificil de explicar. Si esos hombres no fueron asesinados…, ?que sucede entonces con la cabeza? ?Quien decapita un cadaver y con que finalidad?

Bella se encogio de hombros.

– Tal vez tuvo un accidente y el cuerpo quedo separado de la cabeza. Eso ha pasado.

– ?Pero como fue a parar la cabeza a una caja? ?Y la caja, junto a los tres cuerpos, al sotano de casa de Markus? -?ora se sorprendio de estar hablando tranquilamente con Bella. No habia forma de aclararse de hacia donde iba el caso, y se puso a pensar como aprovechar mejor el viaje a las islas. Tampoco seria mala idea regresar a Reikiavik si alli no podia obtener informacion aprovechable.

Bella apreto los labios, y ?ora se sintio aliviada porque eso indicaba que estaba sumida en sus pensamientos, pero no enfadada con ella.

– Esa mujer que le dio la caja a tu cliente -dijo dando una calada-, ?crees que fue ella quien mato a esa gente?

– No, no puedo ni imaginarmelo -respondio ?ora-. Era una adolescente y dificilmente habria sido capaz de matar a cuatro hombres. Ella sola por lo menos -?ora se apoyo contra la pared y absorbio los suaves rayos del sol vespertino-. Tengo que aprovechar la ocasion para concertar una cita con su madre, porque con toda seguridad debe de saber sobre el origen de la cabeza…, aunque no sea nada mas que eso. Es una pena que el padre haya muerto. Me imagino que el podria haber sabido, mejor que nadie, algo que aclarara el asunto. Pero tenga la familia de Alda alguna relacion con el caso o no, alguna informacion si que tienen que poder darme. Las chicas jovenes son muy habilidosas a la hora de ocultar toda clase de cosas a sus padres, pero no consigo imaginarme a Alda paseando por el pueblo con una cabeza humana metida en una caja como si tal cosa. En el peor de los casos, su madre podra decirme con quien se relaciono su hija despues de la erupcion. A lo mejor se lo conto todo a una amiga o a un amigo mas tarde, ?no crees? Markus perdio todo contacto con ella despues de llegar a tierra firme, de modo que sobre este asunto el no puede decir nada.

– La madre de Alda sigue viviendo en la isla, ?recuerdas? -dijo Bella mirando a su alrededor, como si la mujer viviera en algun almacen del puerto-. El tio ese con el que hablamos lo dijo bien claro. Tendrias que llamarla o ir a verla a su casa.

– Es posible que viva aqui -dijo ?ora-. Pero creo que no es correcto ir a verla por el momento, teniendo en cuenta las circunstancias.

– ?No es precisamente el momento mas oportuno? -pregunto Bella tirando el cigarrillo, que cayo en un barril que habia alli cerca-. Estara tiernecita despues de que se le haya muerto la hija, y dispuesta a hablar de lo que haga falta.

?ora sacudio la cabeza.

– No, mejor no. Podria asustarse y negarse a hablar conmigo. Preguntare al hermano de Markus sobre la familia de Alda manana por la noche, y si el sabe algo, quiza pueda ayudarme para seguir adelante. Espero que sepa como se encuentra la madre de Alda, y todo eso.

Bella parecia no prestar atencion a lo que decia ?ora.

– ?Recuerdas el cementerio por el que pasamos? -pregunto de repente-. El que tiene un arco en la entrada.

– Si -respondio ?ora, que no veia la relacion. ?Queria ir a dar un paseo por el cementerio?

– A lo mejor, los cuerpos son de alli, ?no? -dijo Bella-. Que los parientes o quien sea hayan intentado rescatar los cadaveres para que no desaparecieran en la erupcion. El cementerio fue cubierto por la ceniza y mas tarde lo desenterraron. ?Puede ser que quienes hicieron la excavacion no se dieran cuenta de que habia pasado eso?

?ora miro confundida a su secretaria.

– ?Desenterrar unos cadaveres solo para meterlos en el sotano de una casa que iba a sufrir el mismo destino que el cementerio? Lo dudo mucho, pero que mucho.

Bella se encogio de hombros.

– A lo mejor era una sola persona quien tenia que hacerlo todo o no consiguio volver a sacar de ahi los cuerpos para llevarselos.

?ora penso cual seria la mejor manera de poner punto final a aquellas especulaciones tan peregrinas, pero de momento no se le ocurrio nada.

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