No, todo indicaba que era el padre de Markus quien estaba relacionado con el asunto, y no alguien de tierra firme. Si los cadaveres hubieran llegado alli sin su conocimiento, dificilmente habria podido guardar el asesino una maza de salmones y un cuchillo en una caja del trastero mas cercano, sino que habria dejado el arma homicida al lado de los cuerpos. ?ora intento hacerse una idea de como podria estar involucrado Magnus. Tal vez Da?i y el agredieron a los tripulantes del yate, los mataron y los transportaron hasta el sotano. Pero aquello no encajaba con el hecho de que el yate se habia marchado del puerto. ?Podia ser que los caminos de aquellos hombres hubieran coincidido en el mar y no en tierra, y que al final Magnus y Da?i llevaran los cuerpos a tierra? ?ora fruncio el ceno. ?Podrian Magnus y Da?i, los dos solos, haber tripulado el barco de Magnus? No tenia ni idea de cuanta gente formaba la tripulacion, ni si era posible arreglarselas con menos. Nunca habrian conseguido reunir un grupo de hombres dispuestos a guardar silencio sobre una cosa semejante. Naturalmente, ?ora habia visto el barco en el cuadro que tenia Leifur en su casa, pero la pintura no le decia nada, pues ella jamas habia navegado en alta mar, y no digamos saber como era una planta de procesamiento. La excursion de pesca con Bella y Paddi «Garfio» no contaba. Aquello le hizo pensar en otra cosa: si los cadaveres pertenecian a los miembros de la tripulacion del yate…, ?donde estaba el barco?
Un golpe sordo de origen desconocido sono en la puerta del cuarto de ?ora, que dio un respingo, ensimismada como estaba en sus pensamientos. Volvio a escucharse el mismo ruido, pero esta vez se dio cuenta de que era alguien llamando. ?ora se levanto y fue a la puerta. Se quedo de piedra al ver a Bella vestida y dispuesta para salir a la calle.
– Estoy lista -dijo Bella mirando a ?ora; no parecio nada contenta con su jefa, que aun tenia que empezar a arreglarse-. No conseguia dormir con el silencio que hay en mi habitacion.
?ora miro el reloj y comprobo que acababan de dar las ocho.
– Enseguida estoy -dijo a modo de disculpa-. ?No prefieres ir a desayunar, y coges mesa para las dos? -le dio a Bella la hoja del resumen-. Mientras esperas, puedes echarle un vistazo a esto. Cuatro ojos ven mas que dos - por el gesto de la secretaria, se dio cuenta de que nunca habia oido aquella expresion-. En diez minutos estoy alli -dijo ?ora, sonrio y le cerro la puerta a su secretaria en las narices.
– ?Me dejas el papel un poco mas? -pregunto Bella tomando un sorbo del cafe solo que se habia servido.
?ora habia perdido la cuenta de los bollos que habian desaparecido por la boca de Bella mientras desayunaban.
– Vale, vale -respondio ?ora, extranada-. ?Has sacado algo en claro?
Bella nego con la cabeza:
– No, todavia no. Pero te has olvidado de incluir lo de la violacion y lo de Adolf -le mostro el papel a ?ora-. Lo he metido aqui en medio -dijo, senalando un parrafito ilegible en el margen.
– Seguramente se me habran pasado algunas cosas mas -dijo ?ora-. Si recuerdas algo mas, anadelo. No es un texto sagrado.
– Tambien estoy cavilando si no convendria comprobar lo del
Una pareja de extranjeros que estaban sentados a la mesa de al lado, enfrascados en su guia de viajes, comprendieron aquellas palabras de su conversacion y se miraron sonriendose como idiotas, con la cabeza en otro sitio.
A ?ora, todos los tatuajes le parecian ridiculos, de modo que
– ?Que piensas hacer? -pregunto a Bella-. ?Sabes algo de tatuajes?
– Tengo tres -respondio Bella, y empezo a pelear con el cuello del jersey. Se lo bajo y ?ora vio un unicornio encima del enorme pecho de la muchacha-. Uno -dijo Bella, a punto de darse la vuelta para ensenarle a ?ora algo en el trasero-. Dos… -la pareja extranjera ya no apartaba los ojos de Bella.
– Te creo, te creo -dijo ?ora un tanto avergonzada-. Pero ?que piensas hacer con el tatuaje ese?
Bella se recompuso la ropa y se acomodo en su silla.
– Pienso comprobar si hay alguien que lo reconoce. No hay tantos salones de tattoo en Reikiavik, de modo que no me llevara mucho tiempo. Es un
– ?Libro de estampas? -pregunto ?ora sin comprender a que se referia.
– En los salones de
La pareja extranjera cuchicheo.
– Pues si, mira a ver que encuentras -dijo ?ora intentando desviar la atencion de la pareja-. Dudo que tenga relacion con el caso, pero nunca se sabe -miro su reloj y se puso en pie-. Deberiamos darnos prisa -dijo cogiendo el bolso que tenia colgado en el respaldo de la silla-. Ahora vamos a ver si le sacamos algo a Gu?ni.
Bella dejo escapar un grunido.
– A ver si tenemos suerte -dijo, aunque no parecia que fuera una buena adivina.
– ?De modo que se te vino a la memoria que quiza te habias dejado el monedero en el sotano cuando bajaste por primera vez con Markus hace unos dias? -pregunto el comisario Gu?ni sin intentar disimular que no creia ni una palabra de todo lo que le habia contado ?ora. Se echo hacia atras y la miro fijamente, con gesto muy enfadado. Cuando ?ora le llamo, hacia las ocho de la manana, acordo recibirlas alli mismo y sin demora. La voz del policia durante la conversacion telefonica delataba que ?ora le habia sacado de la cama.
– Pues si -dijo ?ora, molesta-. ?Realmente importa mucho? -senalo el mazo para salmones que estaba sobre el escritorio de Gu?ni. A su lado habia un precioso cuchillo que encontro en la caja con el faldon de cristianar. Estaba metido en una pequena caja de zapatos en el que habia tambien unos zapatos diminutos-. Tienes aqui delante una posible arma homicida relacionada con los cadaveres de ese extrano grupo, asi que mas bien deberias darme las gracias por hacer vuestro trabajo, en vez de poner en duda lo que te cuento.
– Creo que es preciso poner estas cosas en claro -dijo Gu?ni con tranquilidad-. Tu y la senora… -senalo a Bella con el dedo.
– ?Senora? -murmuro Bella, enfadada. Tambien ?ora recordaba lo extrano que le resulto la primera vez que la llamaron senora, pero penso que aquel no era el lugar ni el momento de compartir sus experiencias con la secretaria.
Gu?ni fruncio el ceno ante la observacion de Bella, pero continuo.
– Venis a Heimaey y en lugar de recurrir a mi o a los arqueologos para comprobar si el monedero perdido se habia quedado en el sotano, vais una tarde y os meteis por vuestra cuenta en el sotano.
– Perdona -le interrumpio ?ora-. No vimos ninguna indicacion de que se tratara de un espacio prohibido por ser escenario de un crimen ni nada de nada, y sencillamente preferimos ahorraros la molestia de bajar. ?No pretenderas decir que la casa esta todavia bajo vuestra supervision!
– No, en realidad no -respondio Gu?ni-. Terminamos ayer, pero eso no cambia el hecho de que al final del sendero de la zona de excavacion hay un gran cartel que explica que es preciso mantenerse en los limites marcados por las cintas.
– ?Oh! -dijo ?ora sonriendo al policia-. Ni siquiera lo vimos -senalo de nuevo la mesa-. Sea como fuere, te hago entrega de una posible prueba para un serio caso criminal y lo unico que se te ocurre decir es que ha habido una insignificante omision -?ora no sabia del todo la fuerza legal que podia tener ese cartel, aunque suponia que ninguna-. Me encantaria saber si crees que este hallazgo es importante, y en tal caso expreso mi deseo de que se me permita hacer referencia al mazo y al cuchillo cuando se solicite la prorroga de prision provisional de Markus. Estas armas no son suyas y estoy completamente segura de que su estudio permitira demostrar que el no las utilizo -?ora se habia puesto previamente en contacto con Markus y quedaron en eso antes de ir a la comisaria. Se habia mostrado completamente de acuerdo y nego haber tocado nunca esos objetos, y ni por asomo habia sido el quien los escondio en el trastero.
– De la prision provisional tendras que hablar con mis colegas de Reikiavik. De esas cosas se encargan ellos - respondio Gu?ni. Al mencionar «Reikiavik», la voz se tino de burla-. No tengo ni idea de que piensan ni de cuales son sus planes en lo referente a Markus.
?ora tenia la esperanza de que Gu?ni estuviera siguiendo la marcha de la investigacion y pudiera decirle algo,
