y por eso la conversacion no duro mucho rato.
?ora miro al cielo: «Gracias a Dios». No solo podia confirmar que Markus llevaba encima su telefono movil, sino tambien que estaba de viaje.
– ?Y desde que telefono llamaste? -pregunto entonces.
– Desde mi movil -respondio el agente inmobiliario-. Era despues del trabajo y estaba ya en casa. Pero tengo un numero privado y no apareceria en la pantalla del movil de Markus, si lo intentaste averiguar.
– Magnifico -dijo ?ora. Luego le explico que la policia le llamaria para confirmarlo y le pidio que tuviera a mano la oferta del apartamento, por si tenia que ensenarsela.
– Pero ?sabes si Markus sigue buscando un apartamento para comprar? -pregunto el joven con vehemencia-. No pudimos terminar de hablarlo esa tarde. Resulta que tengo un monton de propiedades nuevas en venta, y ademas se trata de unos apartamentos esplendidos. Seguro que no querra perder la oportunidad. Se que ahora esta en una situacion bastante dificil, asi que intentare retenerlos lo mas posible, pero no se si podre mantener a raya a otros compradores.
?ora sonrio y dijo:
– Me temo que Markus por el momento tiene otras cosas en las que pensar, antes que en comprar apartamentos. Pero estoy completamente segura de que dentro de nada volvera a ocuparse de esos asuntos. Intenta llamarle despues del fin de semana. Para entonces, seguramente estara libre del todo.
Tras despedirse del agente inmobiliario, llamo a Stefan, el comisario de policia, la mar de contenta consigo misma. Lo unico que le fue dificil decidir era si hablarle primero del charco de sangre o de la conversacion con el agente inmobiliario.
Capitulo 29
Sabado, 21 de julio de 2007
Reinaba un silencio total en la zona de excavacion, solamente se oia el crujido de los zapatos de ?ora y Bella al caminar sobre el lapilli de la acera. Era como si fueran por un profundo valle; no se veia nada del mundo circundante excepto el cielo luminoso y restos de una calle que habia desaparecido de la superficie de la tierra treinta anos antes. ?ora no podia evitar la desagradable sensacion de que las estaban observando desde las ventanas destrozadas de las casas deshabitadas frente a las que pasaban. Naturalmente, sabia que alli no habia ni un ser viviente con excepcion de ella y su secretaria, Bella, pero a pesar de todo la asaltaba el malestar. Se le puso la carne de gallina cuando una suave corriente de aire paso junto a una plancha de laton suelta que yacia en el suelo delante de la retorcida puerta exterior de una casa pequena. La casa parecia haber sido de color amarillo en otros tiempos, pero la catastrofe que la habia asolado le habia dado un vago tono grisaceo. Aquella cabana desmoronada parecia tan triste y abandonada que ?ora no pudo evitar detenerse. Era facil imaginarse a una mujer de mediana edad, cubierta de polvo, delante de la ventana, en bata, esperando a que la vida retomara el hilo que habia desaparecido el mes de enero de 1973. ?ora aparto de su mente aquella imagen. No estaba acostumbrada a dejar que la imaginacion se le desbocara. Sin duda, el motivo que las habia llevado a aquella zona le despertaba la mala conciencia. En el mejor de los casos, era poco honrado. El opresivo silencio tambien tenia su parte de culpa. ?ora no estaba nada acostumbrada a tanto silencio. Mas aun, incluso en el tranquilo barrio de las afueras en el que vivia, siempre se podian oir ruidos, y hasta por las noches se dejaba oir el estrepito del trafico por las calles vecinas. En cambio, aqui no se escuchaba absolutamente nada, aunque las zonas habitadas estaban solo un poco mas alla y la ciudad aun no se habia ido a dormir. Ceniza y lapilli absorbian seguramente todos los ruidos, tambien los crujidos que producian sus zapatos. Era como mirar la television con el sonido apagado. ?ora y Bella callaban mientras se dirigian a la casa de Markus. Su conversacion se habia ido apagando en cuanto penetraron en el sendero y se toparon con aquel silencio. Mas todavia, ?ora paso un brazo sobre los hombros de Bella y senalo con la mano cuando se detuvieron ante la casa natal de Markus, en lugar de decirle que ya habian llegado. Se dio cuenta de que era una tonteria e intento arreglarlo rompiendo el silencio:
– Es aqui -susurro, aunque era obvio que era precisamente alli adonde iban.
Bella se quedo mirando la casa en silencio.
– Ven -dijo ?ora, ahora con voz mas fuerte. Paso por encima de la cinta que habian puesto para evitar la entrada, y Bella la siguio-. Sera solo un momentito -dijo ?ora, mas para animarse a si misma que a la secretaria. ?Y si aparecian por alli los arqueologos o si habian instalado camaras de vigilancia para evitar que personas no autorizadas pasaran por la zona? Imposible, ?ora no conseguia inventar ninguna excusa para justificar su presencia alli. Al menos lo hacian por otra persona, aunque el sentido comun le decia a ?ora que esa justificacion era absurda. Seguramente, el anciano se quedaria con los ojos clavados en aquellos objetos exactamente igual que en cualquier otra cosa que le pusieran delante. Si es que conseguian encontrar lo que andaban buscando.
Llegaron a la puerta y se detuvieron un rato sin decir nada, comprobando si las linternas funcionaban igual de bien que cuando se pusieron en camino quince minutos antes.
Bella apago y encendio su linterna por tercera vez.
– ?Estas segura de que no corremos ningun peligro? -pregunto mirando la puerta. La madera de roble estaba llena de profundas grietas y parecia debilitada por los efectos del peso y el calor. Las ventanas, altas y anchas, a ambos lados de la entrada, estaban protegidas con placas de laton ondulado, restos de los intentos de Magnus, el padre de Markus, por proteger la casa familiar-. Esto no me gusta ni un pelo, y no entiendo por que tengo que entrar yo tambien. No hare mas que estar ahi como un pasmarote, igual que la otra vez. Esta casa se esta hundiendo -Bella hablaba con voz suplicante, y empujo suavemente una de las planchas de laton para dar mas fuerza a sus objeciones. Como sospechaba, la plancha cayo al suelo con un golpe apagado, y Bella tuvo que echarse hacia atras para que no se le viniera encima-. Mira -dijo con gesto triunfante.
– Venga, no seas asi-dijo ?ora-. Esa plancha la pusieron como medida de proteccion para evitar que la ceniza entrara en la casa. La casa en si es segura y no pasa nada -?ora no tenia ni el menor deseo de entrar alli, y por eso queria tener a Bella a su lado para mayor tranquilidad. Sencillamente, no se atrevia a bajar sola al oscuro sotano y necesitaba a alguien cerca para hablar y aparentar serenidad-. Vamos rapido, te resultara divertido cuando estes dentro -?ora empujo la puerta de la calle con un pie y esta se abrio con un profundo crujido. Al abrirse se levanto un remolino de ceniza y hollin, que se agito en el chorro de luz de la linterna de ?ora.
– Tiene que ser peligrosisimo respirar eso -dijo Bella.
– ?Desde cuando te preocupa eso? -pregunto ?ora -. Si esperas fuera te fumaras uno o dos cigarrillos, de manera que acompanarme sera una bendicion para tus pulmones -?ora avanzo unos pasos por el interior de la casa. Se volvio y miro a Bella a traves del aire sucio. Era como si estuviera en una de aquellas antiguas parrillas de carbon y la hubiera cerrado-. Venga -dijo moviendo las manos en direccion de Bella.
La secretaria se puso a toser como una loca, pero al final cedio. Encendio su linterna y fue hacia ?ora. Se cubrio la nariz y la boca con la mano libre y murmuro algo incomprensible por encima de la manga. Envio a ?ora una mirada que no estaba cargada ni de carino ni de admiracion. ?ora intento sonreir pero no le salio muy bien porque no queria abrir la boca. Asi que se puso en marcha con cautela, en direccion a la puerta del sotano. Se alegro al oir que Bella la seguia de cerca. La unica luz procedia de sus linternas, pues todas las ventanas seguian perfectamente protegidas. Se fueron abriendo paso por el suelo sucio, aunque no habia muchas cosas con las que pudieran tropezar y hacerse dano. Parecia que las pocas cosas que quedaban en la casa cuando la ocupo la policia estaban todas apiladas a un lado. ?ora intento no pensar por que habian tenido que dejar aquel espacio libre, pero era evidente. De una u otra forma habian tenido que sacar aquellos tres cadaveres. Tambien intento dejar de pensar en el casco que el arqueologo le exigio que se pusiera al entrar por primera vez en la casa. Pese a todo, ?ora acelero el paso.
– ?Es esa la puerta del sotano? -pregunto Bella cuando ?ora se detuvo-. ?No sera mejor que yo espere aqui? -Bella miro a su alrededor y tosio. El aire no se habia aclarado en absoluto, y ?ora sabia que iria empeorando segun bajaran, aunque no se atrevio a decirselo a Bella por miedo a que fuera la gota que colmara el vaso y desapareciera sin decir esta boca es mia-. Estare atenta por si tengo que hacer algo aqui arriba. Por ejemplo, ir a pedir ayuda si esta planta se hunde encima del sotano.
– Venga, mujer -dijo ?ora, que se reprimio cuando ya estaba a punto de comentar que era mas probable que
