hombre tan enfermo, a menos que se pudieran confirmar por alguna otra via. Podia ser, perfectamente, que nunca hubiera existido sacrificio alguno o que, de haber existido realmente, no tuviera que ver con Alda y que el asunto no guardara relacion alguna con el caso.

– Claro -dijo Maria con un suspiro-. Todos los que tenian uso de razon cuando se produjo la erupcion hablan de ella. Por un tiempo pense que no lograria integrarme en la sociedad de Heimaey porque yo nunca habia respirado una ceniza como dios manda -miro a ?ora con un gesto de tristeza-. Ese miedo no resulto infundado. Nunca he podido integrarme plenamente en esta sociedad, y creo que la erupcion tuvo un papel determinante en esa imposibilidad.

?ora sintio compasion por lo sola que se encontraba.

– ?Que dijo de la erupcion?

– Recordaba cosas continuamente. A veces me preguntaba si oia truenos, como si estuviera reviviendo aquella noche. Casi puedo recitar todo lo que paso, de la A a la Z. El fue uno de los primeros en darse cuenta de la erupcion, porque estaba despierto. Creo que sucedio en la noche del lunes al martes…

?ora la interrumpio:

– No busco informacion sobre la hora a la que comenzo la erupcion ni nada de eso, sino si te dijo algo sobre los trabajos de salvamento que se realizaron mientras se estaba produciendo -por el gesto de la mujer, ?ora se percato de que no comprendia para que querria recordar esos detalles-. Los cadaveres tenian huellas de haber permanecido en el exterior despues del comienzo de la erupcion, pero eso fue algo mas tarde, pasada la primera noche. He estado pensando si alguna otra persona habria podido llevar los cadaveres al sotano sin que Magnus se enterase. Tal vez alguno de los que le ayudaban a vaciar las casas que supiera cuando se les podia meter alli sin riesgo.

– Entiendo -respondio Maria-. Pero de lo que mas hablaba era de cuando llevo gente de la isla hasta tierra firme en su barco. No recuerdo el tiempo que dijo que habia pasado sin dormir, pero hablaba mucho de ello - sonrio-. Cincuenta o sesenta horas, algo asi. Y estaba orgulloso. Pero debia de exagerar un poco -Maria se paso la mano por el cabello y continuo-. En realidad, no hablaba demasiado de cuando estuvo salvando enseres de la casa, decia que habia sacado practicamente todo lo que habia de valor, pero estaba enfadadisimo por unas cuantas cosas que se olvido alli dentro; unos libros antiquisimos que habia heredado de su padre, una brujula, monedas y otras cosas que nunca pude comprender por que las echaba tanto de menos. Podia estar hablando solo de eso durante horas seguidas; se supone que esas cosas estaban en el trastero y por eso se olvido de ellas.

– ?El trastero podia estar en el sotano? -pregunto ?ora. Si Magnus nunca bajo alli, habria sido posible colocar los cuerpos en cualquier momento despues del primer dia de la erupcion-. Yo tenia entendido que se habia llevado todo lo que tenia algun valor para el.

Maria se encogio de hombros.

– No tengo ni idea de donde estaba el trastero -dijo-. Tal vez estuviera en el sotano, pero eso no tiene por que significar nada. Maggi habria podido bajar, pero sin poder llevarselo todo. Yo seria completamente incapaz de recordar lo que tenemos en el trastero si tuviera que sacar lo que mas valor tuviese para mi. Ninguna de las cosas que menciono era especialmente grande, de modo que habria podido bajar y no haberlas visto.

– Pero ?nunca hablo del sotano con tristeza o de alguna forma distinta a la habitual? -pregunto ?ora.

Maria chasqueo los dedos.

– Si, ahora me acuerdo -dijo con un gesto de alegria-. Hablo del sotano en relacion con la erupcion, pero no como dices tu ahora. Fue antes de enfermar, y en si no es nada especial, pero, si es cierto, fue al sotano varias veces -Maria golpeo el suelo ritmicamente con los tacones mientras evocaba sus recuerdos-. Hombre, dijo que se alegraba de no haber llevado todas las posesiones de la familia al sotano como penso en un principio y como empezo a hacer, efectivamente. Lo dijo con una sonrisa en los labios, burlandose de si mismo por haber considerado el sotano un sitio seguro. Asi que bajo, ?es eso algo malo?

– No, que va -dijo ?ora, sin saber si eso podria significar algo. Bajo al sotano, probablemente solo durante un breve rato, pues se le pasaron por alto algunas cosas que habria deseado conservar. ?Fue porque conocia la existencia de los cuerpos y no le gustaba nada la idea de estar con ellos alli abajo durante mucho tiempo o porque pensaba que no era especialmente importante?-. ?Crees que se alegraria de recuperar esas cosas? -pregunto ?ora, movida por la curiosidad.

– Si, siempre que sea pronto -respondio Maria-. Y si conseguimos darselas en el momento adecuado -tenia un gesto de tristeza, y se miraba las manos-. De otro modo, no lo se, vaya.

?ora no respondio, pero ya estaba pensando un plan. Aun no habian terminado de vaciar el sotano de la casa. Si conseguia bajar con Bella y encontraba esos objetos, era posible, quiza, que volver a tenerlos en sus manos refrescara los recuerdos del anciano. Como parecian guardar relacion con la erupcion, existia una debil esperanza de que dijese alguna cosa que ?ora pudiera aprovechar. Si se ponian manos a la obra esa misma tarde, era posible llevarselas al dia siguiente antes de embarcarse para volver a Reikiavik. ?ora se coloco su cuadernito de notas encima de las rodillas y saco la pluma.

– ?Me repites que objetos eran los que echaba de menos? -los anoto y despues se puso en pie.

– Tengo aqui un monton de papeles que Leifur me pidio que te entregara -dijo Maria cuando salieron del salon-. Creo que se los dio el arqueologo -cogio un grueso monton de papeles y se lo dio a ?ora-. Tambien tenia que decirte que ningun miembro del equipo de excavacion dijo que Alda se hubiera puesto en contacto con ellos para intentar evitar que excavaran la casa.

?ora cogio el monton de papeles y vio que eran listas de lo hallado en las casas. Repasar todo aquello seria un trabajo considerable.

Cuando ?ora se marcho despues de hablar con Maria, practicamente no habia sacado en claro nada que le llamara la atencion, aunque se entero de que Magnus llevo gente a tierra firme durante la noche, que regreso al dia siguiente y se dedico a salvar lo que se podia rescatar. En primer lugar se dedico a su propia casa. Para ello conto con la ayuda de algunos vecinos, y luego fue el quien a su vez les ayudo, pero por desgracia Maria no sabia si entre esos vecinos estuvo Da?i, el de la casa contigua. Mas tarde, Magnus se fue con el grupo de hombres que recorrieron todo Heimaey en las labores de salvamento, pero Maria no sabia dar noticia de ellos. Al cabo de un mes o asi, cuando Magnus salio de nuevo a pescar, su casa habia desaparecido por completo. Los meses siguientes se deslomo a trabajar para poder conservar el barco.

Sono el telefono de ?ora y respondio intrigada al ver que era el numero del agente inmobiliario con el que Markus dijo haber hablado durante su viaje. ?ora le habia telefoneado antes de ir a casa de Maria, pero estaba ocupado y dijo que llamaria en cuanto acabara la jornada laboral. Anadio que los sabados terminaba pronto. Obviamente, ese dia no lo habia conseguido, porque ya eran las seis de la tarde. ?ora entro directamente en materia, tras los saludos de rigor.

– Vale -dijo una voz juvenil-. Entiendo.

?Que es lo que entendia? ?El idioma? ?ora intento que no se notara su irritacion, porque ese dia habia superado con creces su dosis diaria de conversaciones telefonicas.

– ?Pero hablaste ese dia por telefono con Markus? -pregunto-. Es de la mayor importancia que me digas la verdad. No le harias ningun favor a Markus diciendo una mentira, en caso de que el se haya confundido al hacer memoria. Ademas tienes que indicarme desde que telefono llamaste para que la policia pueda confirmarlo.

– Hum -murmuro el hombre-. Pues si, le llame. Espera un segundo -dijo entonces, y ?ora oyo un crujido de papeles-. Lo tengo aqui, por alguna parte -se oyo, y luego-: Aqui. Aqui esta.

– ?Que es lo que tienes? -pregunto ?ora, extranada.

– Estaba buscando la oferta de la que hablamos. El plazo terminaba a las ocho de la tarde y era el 8 de julio, de modo que coincide exactamente. Le llame cuando se confirmo que los vendedores no estaban dispuestos a aceptar la oferta. No era de extranar, porque era muy baja. A Markus no le gustaba demasiado el apartamento, aunque tengo entendido que a su chico le encantaba.

– De modo que le llamaste -dijo ?ora, intentando que el hombre volviera al tema central-. ?A su telefono movil?

– Si -dijo el agente inmobiliario-. Es el unico numero que tengo suyo, creo.

– ?Y puedes confirmar que fue con el con quien hablaste? -pregunto ?ora-. ?No pudo ser otra persona que estuviera utilizando su movil?

– Era el, seguro. Totalmente seguro -dijo el hombre con firmeza-. Hablamos los dos, pero el iba conduciendo

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