– Siempre he sabido que eras muy corto, pero no me habia dado cuenta de que eres un cretino integral -dijo la joven, con las mejillas enrojecidas. Tenia el puno cerrado-. ?Es que nunca has oido hablar de esa enfermedad? ?Ni siquiera has tenido unos minutos para entrar en Internet y leer algo sobre lo que esta arrastrando a tu hija a la muerte?

– Eso son estupideces -dijo Adolf, que sintio que su voz se habia hecho mas grave, como le pasaba siempre que se enfadaba de verdad-. Todo el mundo sabe que en Internet te quieren hacer creer que todos los ninos estan mal de la cabeza. Hay articulos sobre problemas de atencion, sobre hiperactividad y a saber que mas, todo para que los especialistas puedan dedicarse a amasar dinero. Tinna esta flaca y no come suficiente. A lo mejor es que la dejas ver demasiado la television y los pases de modelos.

La mujer dejo escapar un hondo suspiro.

– ?Querras hablar con ese hombre por el bien de tu hija o no? -se levanto del sillon y miro a su alrededor. Su gesto de desprecio supero al de Adolf-. Me permito dudar que vaya a servir de nada, y me importa un pito lo que hagas. Al menos podre ir al medico con la conciencia limpia y decirle que te he intentado convencer.

– ?Que se piensa que le voy a decir? -pregunto Adolf, frustrado por la ventaja que parecia llevarle la mujer. Hacia mucho tiempo que no recibia a nadie en su casa, aunque no le habia dado mucha importancia. Sus amigos iban dejandose ver cada vez menos segun se iba acercando el juicio. No querian que les pusieran la etiqueta de violadores. A Adolf le daba totalmente igual, aunque les comprendia. El haria exactamente lo mismo en su lugar-. ?Quieres un cafe? Tengo, si quieres.

Ella le miro extranada.

– No. No, gracias -se echo el bolso al hombro y desplazo el peso de su delgado cuerpo a la otra pierna-. ?Vas a hablar con el? -repitio.

Adolf se encogio de hombros, aparto la mirada de la mujer y la fijo en la mesita del tresillo.

– Si supiera de que quiere hablar, entonces estaria dispuesto a hacerlo. Pero no acabo de comprender para que va a servir.

– No tengo ni idea de lo que quiere hablar contigo -dijo la mujer; el cansancio se percibia claramente en su voz-. Si lo que te preocupa es que se ponga a psicoanalizarte, puedes estar tranquilo. Que yo sepa, lo unico que esta intentando hacer es completar la anamnesis.

– ?La que? -pregunto Adolf, que no comprendio el termino. De pronto le vinieron deseos de ceder y decir que si…, que se pondria en contacto con el medico ese. Pero no queria. No entendia para que podia servir aquello y le desagradaban los psiquiatras, los psicologos y toda esa panda. Esos especialistas le sacaban de quicio sin motivo alguno, y se sentia mal en su presencia.

Ella le miro, evidentemente con muchas ganas de marcharse. Adolf se dio cuenta enseguida de sus intenciones, queria que el dijese que no y que no fuera. Asi podria seguir haciendose la victima, la pobrecita madre soltera con una hija enferma que no encontraba apoyo ni comprension en aquel padre irresponsable. La mujer carraspeo incomoda, como si se hubiera dado cuenta de que el habia conseguido adivinar sus verdaderas intenciones. O a lo mejor lo que veia en los ojos de ella no era sino cansancio y rendicion inminente.

– La anamnesis, una historia de la salud de Tinna, como era antes de caer en las garras de la enfermedad. Por si te sirve, yo he hablado con ese hombre mas de una vez y es de lo mas normal; hablar con el no resulta nada desagradable. Creen que Tinna esta mas enferma de lo que pensaban al principio…, que en el fondo tiene una enfermedad mental mas seria -miro a Adolf por un momento y cerro la cremallera de su chaqueton barato, que no le sentaba demasiado bien-. Medicos como el te podrian responder tus preguntas sobre la anorexia y las demas enfermedades, si tienes algo que preguntar. Te puede ser de gran ayuda.

Adolf asintio mientras reflexionaba sobre la mejor forma de responder. No creia en absoluto en la anorexia, y mucho menos en esas otras enfermedades nuevas. Miro a la madre de su hija, que estaba tan delgada y con el rostro tan consumido que parecia mucho mayor de lo que era. Nadie decia que ella estuviera enferma. Tinna, sencillamente, habia heredado la complexion de su madre, y encima era de lo mas impresionable. En la prensa salian muchos articulos sobre el influjo de la delgadez de muchas modelos y actrices sobre las ninas, y Tinna estaba bajo la influencia de esas imagenes. Cuando creciera se daria cuenta de lo que pasaba y todo se arreglaria.

– Yo no tengo nada que preguntar sobre esa enfermedad -dijo. No pensaba decir «enfermedad» de ninguna de las maneras, pero lo hizo.

– Esta enferma -dijo la mujer, abatida-. Eres un imbecil, Adolf. Un imbecil de marca mayor, por si no lo sabes.

Aquello le puso furioso. Esa mujer, siempre igual. Para ella nada era nunca lo bastante bueno, nada le parecia bien, todo la molestaba. El era un imbecil y ella un angel con forma humana.

– A lo mejor eres tu la imbecil por dejar a mi hija en manos de los medicos sin ningun motivo. La imbecil eres tu, no yo.

Ella se quedo mirandole durante un buen rato. Por un instante, Adolf creyo que la joven se iba a echar a llorar, pero en vez de eso sacudio la cabeza en una especie de gesto de rendicion y le hizo un debil saludo de despedida con la mano.

– Me voy -se dio media vuelta y se marcho sin volverse a mirarle.

Adolf se levanto y la siguio. La ultima palabra la habia pronunciado el, y sin embargo no se sentia vencedor. Eso era intolerable, necesitaba todas las pequenas victorias posibles hasta el juicio si queria aguantarlo sin derrumbarse.

– ?Asi que reconoces que eres una imbecil? -le dijo a la mujer, que en ese momento se acercaba tranquilamente a la puerta de la calle. Adolf habria preferido que caminara mas deprisa, eso demostraria su superioridad sobre ella.

Ella se detuvo en seco, pero no se volvio. Su voz era fria.

– Adolf -dijo-, tu hija esta en estos momentos en una planta cerrada y vigilada despues de hacerse dano ella misma de tal forma que no se puede estar tranquilo si se la deja sola. Si pudieras hablar con el medico, seria estupendo; si no, pues vale. Se llama Ferdinand. A lo mejor tu puedes decirle quien es esa Alda de la que Tinna no para de hablar. Yo no conozco a nadie que se llame asi, e imagino que sera una de tus amigas.

– ?Que sabe ella de Alda? -pregunto Adolf, sin reconocer su propia voz-. No tiene por que saber nada de Alda.

– Yo no tengo la menor idea de quien es esa mujer -respondio cansinamente la madre de su hija-. De modo que si Tinna la conoce, tiene que ser por ti. La tiene fija en la cabeza y no para de decir que ella sabe quien estuvo en su casa -luego se volvio y le miro-. Supongo que se referira a ti, pero esta con tanta medicacion que no consigo entenderla -la mujer se volvio y cogio el pomo de la puerta de la calle.

Adolf respiro hondo. Intento asegurarse a si mismo que no tenia por que preocuparse, y que por lo menos podria hablar con la nina para que dejara de mencionar a Alda. Le diria que eso podia ser muy malo para el, y que a fin de cuentas el era su padre. La nina lo comprenderia. Ahora tendria que pensar en otra cosa.

– ?Que le paso a Tinna? -pregunto. Habia sucedido algo realmente malo. Lo percibio mientras miraba fijamente la espalda de la joven.

Los hombros de la mujer descendieron, pero no se dio la vuelta.

– Pillaron a Tinna cuando se estaba cortando.

Adolf no comprendio.

– ?Cortandose? ?Queria suicidarse?

– No -respondio la mujer, negandose a oir aquellas palabras-. Iba a comerse su propia carne. Las calorias que tenia ya las habia consumido, de modo que no contaban -el nudo que se le habia hecho en la garganta le dificultaba el habla-. A diferencia de la carne que viene de fuera.

La mujer volvio a cobrar animos y se irguio. Abrio la puerta exterior, salio y cerro. Alli se quedo Adolf boquiabierto y sin saber si echar a correr detras de ella. Evidentemente, Tinna estaba mas enferma de lo que el habia pensado. Se maldijo a si mismo por no haber preguntado siquiera como se llamaba la enfermedad que tenia, ademas de la anorexia. Se dio cuenta de quien era el imbecil esta vez.

Capitulo 31

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