sobre eso? -?ora le conto lo que sabia del caso del alcohol y que sospechaba que podia estar relacionado con los crimenes. Senalo asimismo que habia hablado sobre el asunto con Gu?ni en la isla. Pero a Stefan no le parecio muy significativo-. No, el caso del contrabando de alcohol no tiene nada que ver, en absoluto -dijo entonces-. Esos individuos se dedicaban a robar pajaros y a buscar lugares de anidamiento para la primavera.

– ?Contrabando de aves? -dijo ?ora-. ?Halcones, quiza?

– Pues si, halcones y aguilas y quiza otras aves que desconozco -respondio Stefan-. En el extranjero se pueden obtener por ellas cantidades astronomicas. Cuando esos hombres llegaron aqui, seguramente alguien comento que iban por el pais preguntando por lugares de anidamiento. Probablemente pensaban regresar en verano a recoger huevos y pollos. Si no se hubieran ido, esta claro que al menos les habrian citado para interrogarles. Se piensa que las cicatrices que tenian en los brazos habian sido causadas por las garras de aves de presa. Debian de llevar muchos anos dedicados a eso.

– ?Sabes si llevaban un halcon o alguna otra ave? -pregunto ?ora, que le conto a Stefan las palabras de Magnus y sus reiteradas referencias a un halcon.

– No, que yo sepa, no -respondio Stefan-. Pero ya sabes que no se puede hacer mucho caso de lo que dicen los enfermos de Alzheimer.

– Claro, pero eso indica a las claras que Magnus esta involucrado en el caso -dijo ?ora, enfadada con su objecion-. Tambien menciono un cuco, y cuco en ingles es precisamente cuckoo. Probablemente hablaba del yate.

– Yo no estaria tan seguro -dijo Stefan-. Naturalmente, hemos tenido en cuenta todas las posibilidades, pero tu hombre no quedara libre por mucho que su padre haya soltado un par de cosas que, en una interpretacion muy libre, pudieran tener relacion con el caso.

– ?De modo que no teneis intencion de comprobar que hay del padre de Markus, o de Da?i? Que uno sea anciano y el otro este muerto no tiene que ser un obstaculo para que la investigacion tome un nuevo rumbo.

– Naturalmente estamos considerando todas las posibilidades, como te he dicho -respondio Stefan-. Entre otras cosas, estamos investigando el cuchillo y el mazo de salmones que encontraste en el sotano. Es demasiado pronto para adelantar los resultados del estudio. Por eso no es preciso andarse con alegatos sobre nuestros metodos de trabajo. Por el contrario, no ha aparecido nada que demuestre sin lugar a dudas que tu representado no es complice del asunto. Ni hablar. Es el unico que se puede demostrar que se ha manchado en el asunto directamente. Por ejemplo, nunca ha negado haber tenido la cabeza en sus manos.

– Es perfectamente conocida la explicacion que ha aportado -dijo ?ora enfadada-. Una explicacion de la que no se ha apartado en ningun momento, pese a los interrogatorios y el encarcelamiento.

– Quiza porque sabe que no hay nadie que pueda dar otra version -dijo Stefan-. Y a lo mejor el mismo se encargo de que no lo hubiera.

?ora considero conveniente no responder a aquellas insinuaciones sobre la participacion de Markus en el asesinato de Alda. Markus tenia coartada, ademas de que las declaraciones de Dis hubieran apartado los focos de el. Por eso daba igual lo seguro que pudiera estar Stefan de su participacion, ningun juez pensaria que Markus la habia matado.

– Como es natural, me opondre energicamente a vuestra solicitud de prorroga de prision provisional -dijo, molesta-. Por vuestro bien, espero que manana tengais algo que presentar, ademas de simples opiniones -lo dejo asi, para que Stefan no tuviera tiempo de prepararse para sus preguntas.

– Si, claro, claro -dijo Stefan-. Hazlo, hazlo. Nos veremos entonces, y tan amigos.

?ora no hizo caso de aquel estupido comentario y se limito a despedirse. Se permitio poner voz de enfado y eso hizo que se sintiera mejor. Todo indicaba que esa tarde seria muy distinta a la deliciosa velada televisiva junto a su hija con la que habia sonado. Al parecer, no conseguiria quedar libre de aquel caso antes de la llegada de Matthew. ?ora se levanto y empezo a recopilar las actuaciones que tenia que repasar para prepararse. Con suerte podria hacerlo en casa sin que Soley sufriera una decepcion demasiado grande. Dejo de pensar en Soley y recordo que tenia que llamar a Hjalti, el hijo de Markus. El muchacho respiro aceleradamente despues de exclamar «?No!» cuando ?ora le informo de la decision de la policia.

– Te recuerdo que aunque la policia de ese paso, no quiere decir que la decision vaya a ser a su favor -dijo ?ora.

– Como no, claro que lo sera -dijo Hjalti; en la voz se podia apreciar una rabia mas propia de un nino que de un joven-. Le torturaran para que confiese -anadio.

– No podemos pensar que la policia vaya a hacer semejante cosa -dijo ?ora con tanta tranquilidad como pudo. Habia empezado a conocer bien a los ninos, pues en su casa los tenia de todas las formas y tamanos. El muchacho tenia que oir a un adulto decirle que todo iria bien. Que su padre quedaria libre enseguida, que estaria con el como siempre, y que le compraria un apartamento en Heimaey, como habian decidido-. Estos casos son tremendamente dificiles hasta que se solucionan, y no es raro que en medio del remolino haya alguien que no merece estar ahi. Es lo que esta pasando con tu padre. Si no ha matado a ninguna de esas personas, no le condenaran. Yo me encargo de ello -iba a anadir algo como que siempre se descubria la verdad, pero el muchacho la interrumpio antes de que pudiera decirlo.

– Y si alguien no ha cometido el crimen y se ha limitado a ayudar al asesino, ?que pasa entonces? -pregunto el muchacho, hablando con rapidez.

?ora sabia que ese alguien era el padre del muchacho, que se habia dado cuenta de que era posible que su padre tuviese alguna relacion con el asesino o los asesinos. No era tan tonto el chico, aunque se hubiera puesto muy nervioso.

– En mi opinion, nada indica que tu padre haya hecho nada que pudiera convertirle en culpable. Puede haber ayudado al asesino sin saberlo, pero eso no es punible -confiaba en que no fuera a preguntarle a que se referia, pues ?ora no tenia ganas de hablar con el chico de la caja y la cabeza humana.

– Vale -dijo Hjalti, aun con dolor en la voz-. A lo mejor voy manana a las dos. ?Esta bien?

– No creo que puedas ver a tu padre, si eso es lo que quieres -dijo ?ora-. Pero puedes ir y esperar fuera, si lo prefieres. Luego puedo verte y decirte como ha ido todo, si eso te hace sentirte mejor.

El chico dijo que asi lo haria, aunque a ?ora no le apetecia nada la idea, y se despidieron.

Sono el telefono, era Bella.

– Ya he encontrado el tattoo -dijo-. Creo que lo mejor sera que vengas y lo veas tu misma.

La prohibicion de fumar, recientemente entrada en vigor, no se aplicaba en aquel salon de tatuajes. Bella exhalo una densa columna de humo en direccion a ?ora. El extrano propietario del salon tenia tambien un cigarrillo encendido entre los labios, de modo que ?ora opto por no recriminar a Bella y se limito a entornar los ojos. Se preguntaba que estaba haciendo alli; a fin de cuentas, Markus estaba ya libre de sospecha en lo relativo al crimen de Alda, y el tatuaje Love Sex no tenia ninguna relacion con los cadaveres del sotano. Pero no queria menospreciar la investigacion de Bella sobre el origen del tatuaje, e intento aparentar que era un gran avance.

– ?De modo que te parece improbable que otras personas se hayan hecho ese tatuaje? -pregunto ?ora.

– Seria una casualidad que te cagas -dijo el hombre sin quitarse el cigarrillo de la comisura de los labios. Dio una calada y dejo salir el humo sin tocarlo. Habida cuenta del exito de Bella con los hombres en Heimaey, ?ora penso un instante si habrian estado liados los dos-. Esa chica pidio dos tattoos de la carpeta -levanto un pie hacia una ajada carpeta negra que habia en la mesa del sofa, delante de ?ora. La negra bota militar la empujo sobre la mesa.

?ora sonrio cortesmente y se agacho para coger la carpeta.

– ?Como es que te acuerdas tan bien? -pregunto, mirando a su alrededor. Todas las paredes estaban cubiertas de dibujos y fotografia de tatuajes-. Parece que haces un monton de estas cosas. No creo que puedas acordarte de todas -ciertamente era imaginable que aquel hombre fuera una version contemporanea de los campesinos de otros tiempos, que, segun se decia, reconocian todas las marcas del ganado lanar del pais.

– Bueeeno -dijo el hombre, cruzando sus musculosos brazos. Al entrar en el pequeno y destartalado salon de tatuaje, ?ora creyo al principio que, bajo su chaleco de cuero, el hombre llevaba una extrana camiseta multicolor cenida al cuerpo. Se equivocaba. Los brazos estaban cubiertos de imagenes de colores desde la muneca hasta el hombro; tigres y plantas de la jungla se agitaban como movidos por el viento cuando tensaba los musculos-. En realidad, me acuerdo de muchos. Sobre todo de los mas guapos, pero tambien de los mas puneteros.

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