– Bien -dijo-. Gracias por venir.
– De nada -respondio Holmblad, y anadio-: Quiero que sepa que puede continuar con su reclamacion, pero nosotros, la policia, apreciariamos que…
Joakim Westin nego con la cabeza.
– No voy a hacer nada…, esta bien asi.
Los acompano a la entrada. En el porche, les tendio la mano a los dos policias.
– Gracias por el cafe -dijo Tilda.
Estaba anocheciendo, y un olor a hojas quemadas flotaba en el aire. Abajo, en la playa, parpadeaba la luz del faro.
– Nuestro amigo inquebrantable -comento Westin y senalo la luz con la cabeza.
– ?Tiene que ocuparse de los faros? -pregunto el comisario.
– No, estan automatizados.
– Hace poco me contaron que para construirlos se utilizaron las piedras de una vieja capilla abandonada -dijo Tilda, y senalo hacia el bosque, al norte-. Alli abajo, en el cabo.
Parecio como si estuviera presumiendo, jugando a guia turistica, pero Westin le presto atencion.
– ?Quien le ha contado eso?
– Gerlof -contesto ella, y anadio-: Es el hermano de mi abuelo. Vive en Marnas, y sabe bastantes cosas sobre ludden. Si desea saber mas, le puedo preguntar…
– Claro -dijo el-. Digale que puede pasarse por aqui a tomar un cafe.
Una vez sentados en el coche, Tilda echo un vistazo a la imponente casa. Penso en todas las habitaciones silenciosas que albergaba. Luego recordo la ropa que colgaba de las paredes del dormitorio.
– No esta bien -dijo.
– Claro que no -replico Holmblad-. Esta de luto.
– Me pregunto como estaran los ninos.
– Los ninos pequenos olvidan enseguida -apunto el comisario.
Giro hacia la carretera de Marnas por la costa y miro a Tilda.
– Davidsson, en la cocina has hecho una serie de… preguntas inesperadas. ?Por alguna razon especial?
– No… Era una manera de entablar contacto.
– Bueno, quiza haya funcionado.
– Le podriamos haber preguntado mucho mas.
– ?Ah, si?
– Estoy segura de que nos habria contado mas cosas.
– ?Sobre que?
– No se -respondio-. Secretos de familia, quiza.
– Todo el mundo tiene secretos -contesto Holmblad-. ?Suicidio o accidente? Esa es la cuestion… Pero investigarlo no es asunto nuestro.
– Podriamos buscar huellas.
– ?Huellas de que?
– Bueno…, quiza hubiese alguien mas.
– Las unicas huellas que habia eran las de la accidentada -senalo su jefe-. Ademas, Westin fue el ultimo en ver a su mujer. Nos lo acaba de decir. Si hubiese que buscar a un asesino, en ese caso tal vez deberiamos empezar por el.
– Habia pensado que, si me da tiempo…
– No tendras tiempo, Davidsson -la interrumpio Holmblad-. La falta de tiempo es una constante para la policia local. Tienes que visitar escuelas, detener a conductores ebrios, terminar con los grafitis, investigar delitos, patrullar las calles de Marnas y vigilar el trafico de la carretera nacional. Y, ademas, enviar informes a Borgholm.
Tilda recapacito.
– En otras palabras -dijo-, si despues de todo eso aun me queda tiempo libre, podria pasarme por las casas de los alrededores de ludden y buscar testigos de la muerte de Katrine Westin, ?verdad?
El comisario miro a traves del parabrisas sin sonreir.
– Presiento que estoy ante una futura inspectora de policia.
– Gracias -contesto ella-, pero no me interesa hacer carrera.
– Todos decimos eso. -Holmblad suspiro, como si aun pensara en su propia eleccion profesional-. Haz lo que quieras -dijo finalmente-. Como te dije, puedes organizar tu jornada laboral a tu gusto, pero si encuentras algo, tendras que dejarselo a los expertos. Es muy importante que informes a Borgholm de todas tus actividades.
– Adoro el papeleo -respondio Tilda.
Primer ano del nuevo siglo. El dia es tranquilo y soleado, ultimo miercoles de enero. ludden se encuentra totalmente aislada del mundo.
La semana pasada, la tormenta de nieve se cernio sobre Oland y, durante doce horas, cubrio de nieve toda la costa. Ahora, el viento ha amainado, pero fuera hay quince grados bajo cero. La carretera ha desaparecido bajo grandes montanas de nieve, y, durante seis dias, las familias de la casa no han recibido correo ni visitas. Los animales del establo aun tienen suficiente forraje, pero las patatas se estan acabando y, como siempre, falta lena.
Los hermanos Petter y Ebba Lind han salido a cortar un bloque de hielo que enterraran en la bodega de la casa para mantener la comida fresca durante la primavera. Tras desayunar, trepan por los blancos taludes. El sol sale e ilumina un interminable mar de hielo cubierto de nieve. A las nueve, dejan atras el ultimo islote y entran en un centelleante mundo de inmensas extensiones de nieve y rayos de sol.
Ahora caminan sobre las aguas, igual que hizo Jesus. La nieve que cubre el hielo cruje bajo sus botas.
Petter tiene quince anos, dos mas que Ebba. Va delante, pero de vez en cuando se detiene y se vuelve.
– ?Estas bien? -pregunta.
– Bien -responde Ebba.
– ?Vas bien abrigada?
Ella asiente, con apenas aliento para hablar.
– ?Crees que veremos el sur de Gotland desde alli? -pregunta.
Petter niega con la cabeza.
– Es demasiado llana y esta demasiado lejos.
Al fin, tras media hora mas de camino, vislumbran el mar abierto mas alla del limite del hielo. Las crestas de las olas relucen al sol, pero el agua esta negra como el carbon.
Hay muchas aves. Una bandada de patos colilargos se ha reunido en el mar, y un pareja de cisnes nada cerca del hielo. Un aguila marina vuela en circulos sobre el limite entre el hielo y el agua. Ebba cree que busca algo, quiza patos colilargos, pero de repente el aguila se lanza en picado y, a continuacion, remonta el vuelo con algo delgado y negro entre las garras. Entonces la nina le grita a Petter:
– ?Mira! ?Alli!
Anguilas. Sobre el hielo hay cientos de serpenteantes y relucientes anguilas. Han salido del mar y no pueden
