cosas dormida a traves de la pared. «No preguntes mas -penso-. Vete a la cama.»
Pero tenia que seguir.
– ?Donde esta mama? -pregunto.
– Detras de la luz.
– ?Ves…?
Livia lo interrumpio y hablo con mayor intensidad.
– Todos estan esperando. Y mama esta entre ellos.
– ?Quienes? ?Quienes esperan?
No respondio.
Livia ya habia hablado antes en suenos, pero nunca con tanta claridad. Joakim sospecho que estaba despierta, que solo jugaba con el. Aun asi, no pudo dejar de preguntar:
– ?Como esta mama?
– Nos echa de menos.
– ?Nos echa de menos?
– Quiere entrar.
– Dile que… -Joakim trago saliva, sintiendose la boca seca-. Dile que puede entrar cuando quiera.
– No puede.
– ?No puede encontrarnos?
– En casa, no.
– ?Puedes hablar con ella?
Silencio. Joakim prosiguio lenta y claramente:
– ?Le puedes preguntar a mama… que hacia junto al mar?
Su hija yacia intranquila en la cama. Joakim no recibio respuesta, pero no queria claudicar.
– ?Livia? ?Puedes hablar con mama?
– Quiere entrar.
Joakim enderezo la espalda en la oscuridad y no pregunto nada mas. Resultaba descorazonador.
– Procura…
– Quiere hablar -lo interrumpio la nina.
– ?Eso quiere? -pregunto el-. ?Sobre que? ?Que quiere decir mama?
Pero Livia no anadio nada mas.
Joakim tampoco; se levanto despacio de la cama. Las articulaciones de sus rodillas crujieron: llevaba demasiado tiempo sentado en la misma postura con la espalda rigida.
Se acerco en silencio al estor y lo aparto un poco. Miro por la ventana hacia la parte trasera de la casa. Vio su imagen transparente reflejada en la ventana, como un personaje neblinoso, pero poco mas.
No habia luna, ni estrellas. Las nubes cubrian el cielo y la hierba de la pradera se agitaba debilmente mecida por el viento, pero no se movia nada mas.
?Habia alguien alli fuera? Joakim solto el estor. Salir a ver si habia alguien significaba dejar a Livia y a Gabriel solos, y no queria hacerlo. Se quedo de pie junto a la ventana del dormitorio, indeciso, antes de volver la cabeza.
– ?Livia?
No hubo respuesta. Dio un paso hacia ella, y vio que ahora dormia profundamente.
Deseaba seguir preguntando. Quiza incluso despertarla y averiguar si recordaba algo de lo que habia visto en suenos, pero presionarla no seria bueno.
Arropo sus pequenos hombros con el floreado edredon.
Regreso en silencio a su cama. Al meterse en ella, sintio el edredon como una especie de proteccion contra la oscuridad.
Se mantuvo en tension, acechante a cualquier sonido en el pasillo o en el cuarto de Livia. La casa estaba en silencio, pero Joakim pensaba en Katrine. Tardo varias horas en dormirse.
12
Un viernes por la tarde a finales de noviembre.
La gran casa parroquial de Hagelby tenia casi doscientos anos y se encontraba al final de un camino forestal, a medio kilometro del pueblo. El edificio ya no pertenecia a la Iglesia sueca; Henrik sabia que habia sido adquirida por una pareja de medicos jubilados procedentes de Emmaboda.
Henrik y los hermanos Serelius aparcaron la furgoneta en una arboleda junto a la carretera nacional. Cogieron sus mochilas y algunas herramientas y dejaron el resto en el vehiculo, junto a un amplio espacio para colocar el botin. Antes de adentrarse en el bosque, al pasar el muro de piedra de la iglesia y el cementerio, cada uno se introdujo en la boca una dosis de cristal, que tragaron con cerveza.
Henrik habia bebido demasiada cerveza; esa noche tenia los nervios de punta. Era culpa de aquel jodido tablero: la guija de los hermanos Serelius.
A las once habian realizado una rapida sesion en la cocina de Henrik. El apago la luz cenital y Freddy encendio unas velas.
Tommy poso el indice en el vaso.
– ?Hay alguien ahi?
El vaso comenzo a moverse en el acto. Fue a parar a la palabra SI. Tommy se inclino hacia delante.
– ?Aleister?
El vaso siguio deslizandose hacia la letra A, despues la L…
– Esta aqui -dijo Tommy en voz baja.
Pero el vaso continuo hasta la G, luego a la O y a la T. A continuacion se detuvo.
– ?Algot? -pregunto Tommy-. ?Quien diablos es ese?
Henrik se quedo de piedra. El vaso se desplazo de nuevo sobre el tablero, y el alcanzo rapidamente un papel y comenzo a anotar las letras que senalaba.
«ALGOT ALGOT NO BUENO HENRIK SOLO NO BUENO VIVIR NO BUENO NO HENRIK NO.»
Dejo de escribir.
– No puedo mas -dijo, y aparto el papel.
Tomo aliento y se levanto, encendio la luz y resoplo.
Tommy aparto el dedo del vaso y lo observo.
– De acuerdo, tranquilizate -dijo-. El tablero es solo una ayuda… Venga, vamonos.
Eran las doce y media cuando por fin llegaron a la casa parroquial. El cielo estaba nublado y el edificio a oscuras.
Henrik aun pensaba en el mensaje del tablero. ?Algot? Su abuelo se llamaba Algot.
– ?Habra alguien en la casa? -susurro Tommy entre las sombras de unos abedules, en la parte inferior del jardin.
Al igual que Freddy y Henrik, se habia puesto el pasamontanas.
Henrik se estremecio. Tenia que espabilarse, concentrarse en el trabajo.
– Seguro que si -dijo-. Pero estaran durmiendo en el piso de arriba. Alli, donde las ventanas estan abiertas.
Senalo hacia una de las habitaciones esquineras.
– Bien, entonces manos a la obra -dijo Tommy-. Hubba bubba.
Fue el primero en adentrarse en el sendero y subir la escalera del porche. Luego se inclino y estudio la cerradura con detenimiento.
– Parece muy solida -le susurro a Henrik-. ?Y si entramos por una ventana?
El nego con la cabeza.
– Estamos en el campo -respondio entre susurros-. Y en una casa de jubilados… Mira.
Alargo la mano, cogio el pomo en silencio y abrio la puerta. No estaba cerrada con llave.
