– Vale, me rindo… -Me atuso el pelo-. ?Llevame a casa, anda!
Por suerte, pone a Lenny Kravitz,
?Y ahora? ??Que se supone que debo hacer ahora que nos hemos besado?! No, no me lo puedo creer, puede parecer absurdo, pero he de reconocer que ha sido bonito. Es que congeniamos mucho, nos divertimos un monton juntos, nos lo contamos todo… ?Y si a partir de ahora las cosas no fuesen tambien entre nosotros? Quiero decir que me veria envuelta en un buen lio. Sobre todo… ?porque el siempre me echa una mano en matematicas!
– Ya esta, hemos llegado.
– Aparca un poco mas adelante.
Gibbo llega al final de la via Giuochi Istmici y a continuacion se para.
– Tienes que hacerme un favor. Sonrie.
– Por supuesto, lo que quieras.
?Sonrie demasiado! Socorro. Espero que no crea que ahora somos novios… Bueno, prefiero no pensar en eso.
– En ese caso, debes bajar y vigilar que no viene nadie, ?vale?
– ?Y tu?
– Yo me quedare en el coche.
– ?Haciendo que?
Como no podia ser de otro modo, Gibbo no puede entenderlo.
– Una cosa.
– Pero ?que cosa?
Tiene razon. El coche es suyo y, de todas formas, despues me vera bajar.
– Tengo que cambiarme. Sali de casa vestida de otra manera.
– Ah…
Ahora parece haberlo comprendido, se apea del coche y se aleja. Despues se detiene y se queda de espaldas. Pero como no quiero sorpresas, bajo la ventanilla.
– Eh, ni se te ocurra volverte.
Gibbo se vuelve sonriendo.
– No, no, tranquila.
– ?Pero si has girado la cabeza!
– Porque me has llamado.
– Bueno, pero que sea la ultima vez.
Empiezo a ponerme los pantalones bajo la falda.
– ?Ni siquiera si me llamas?
– No, ni siquiera en ese caso. Y, de todas formas, no pienso llamarte.
Aun asi, se vuelve de nuevo.
– ?Segura? ?Y si pasa algo?
– Venga…, ?deja de mirar!
Gibbo me obedece. Ahora viene la parte mas dificil. Preparo la camiseta, despues echo un vistazo en su direccion y me quito el top. Gibbo no se mueve. Menos mal. Esta quieto al final de la calle, de espaldas. Pero justo en ese momento… Toc, toc. Alguien golpea el cristal y me sobresalto.
– Caro, pero ?que estas haciendo?
Estoy medio desnuda con la cabeza a medias dentro de la camiseta. La saco sonriendo.
– ?Nada!
Por suerte, es Rusty James. Me pongo a toda prisa los zapatos y me apeo.
– ?Como que nada?
– Te he dicho que nada, me estaba cambiando. -Lo meto todo dentro de la bolsa-. Es que mama no queria que saliese asi, y por eso…
Gibbo se acerca al ver que estoy con alguien.
– Es Gustavo, ?me ha acompanado a casa! -Naturalmente, no le cuento todo lo demas-. Te presento a mi hermano Giovanni.
– Hola.
Se saludan sin darse la mano.
– Bueno, me voy a casa, nos vemos manana en el colegio.
– ?A que hora iras?
– Oh, a primera hora.
– Vale, adios.
– Adios…, Gibbo.
Sube al coche y se aleja a toda velocidad. El tubo de escape es una sinfonia absurda en medio de la noche.
– Veo que tiene un Aixam que pasa desapercibido…
– Es un Chatenet…
– Te estas volviendo tan puntillosa como papa. -R. J. me mira risueno-. Espero que no hayas salido de verdad a el porque, de lo contrario, jamas nos llevaremos bien. Nos iremos distanciando a medida que te vayas haciendo mayor…
Al oir eso me invade una tristeza incomprensible. ?Sabeis cuando sientes algo sin un motivo aparente? Y eso que, hasta ese momento, me habia divertido mucho. De modo que le doy un empujon.
– No lo digas ni en broma.
Y me coloco a su lado. Me apoyo en el, quiza asi me abrace como solo R. J. sabe hacerlo. Y, de hecho, lo hace y yo me siento protegida. Levanto un poco la cabeza y lo miro.
– No nos distanciaremos nunca, ?verdad?
Rusty James sonrie.
– Como la luna y las estrellas…
Le devuelvo la sonrisa.
– Siempre en el cielo azul, ?Como yo y tu!
Nos echamos a reir. No se como nos lo inventamos, se nos ocurrio una noche de verano. Estabamos mirando el cielo en busca de alguna estrella fugaz y, al final, dado que no veiamos ninguna, nos inventamos esa poesia. Que luego yo inclui en una redaccion y el profe Leone me la corrigio y yo le explique…, trate de aclararselo, de hacerle comprender que «Yo y tu» era un error, si, pero tambien una licencia poetica para que rimase. En fin, que al final me puso un suficiente, a pesar de que, en mi opinion, esa redaccion se merecia mucho mas.
– Caro, ven, quiero decirte algo.
Nos sentamos en un banco de la via dell’Alpinismo, justo al lado del colegio, donde hay un pequeno parque para los perros. Me preocupo. Cuando R. J. hace eso es porque hay una gran novedad.
La ultima vez que nos sentamos juntos quiso contarme que habia roto con su novia. Debbie, se llama, y es una tia enrollada y tambien muy guapa. R. J. siempre ha tenido novias guapas, pero esta parecia que iba a durar mas que las otras.
Debbie se reia mucho, estaba siempre contenta, me gastaba bromas y me decia que R. J. y yo eramos como dos gotas de agua.
Echo de menos a Debbie, y no por esa camiseta, solo que no puedo decirselo a R. J., si decidio romper con ella debia de tener sus motivos.
– Ven, ponte aqui, a mi lado.
Me siento tranquila
– ?Estas lista, Caro?
Asiento con la cabeza y el se mete una mano en la cazadora, saca un periodico y lo abre muy ufano.