– No esta loca -dijo Lochlan, y le beso el dorso de la mano mientras se le derramaban las lagrimas.

– Te dije que no iba a estarlo -respondio Cuchulainn, que tambien tenia los ojos sospechosamente brillantes.

– Os oigo perfectamente -dijo Elphame con exasperacion.

– Bienvenida, hermana mia.

– ?Cuanto llevo durmiendo?

– Hoy es la noche del quinto dia -respondio Lochlan.

– No me extrana que tenga tanta hambre.

Cuchulainn sonrio nuevamente.

– Wynne se alegrara de saberlo -dijo el, y se dirigio apresuradamente hacia la puerta.

– Cu, espera.

Al ver la expresion de su cara, Lochlan le beso la mano suavemente y se aparto para dejarle el sitio a Cuchulainn.

Elphame se incorporo y le tendio una mano a Cu.

– Queria hablarte de Lochlan…

Cuchulainn, con un increible cansancio, cabeceo.

– No tienes que explicarme nada, El.

– Si, si tengo que hacerlo. Quise hablarte de Lochlan desde el primer momento, pero no sabia como hacerlo, y no queria que lo averiguaras por tu parte y pensaras que no te queria lo suficiente como para confiar en ti. No dudaba de ti, sino de mi misma. No pude encontrar la mejor manera de decirtelo, y despues estabas tan enamorado de Brenna…

Cuchulainn apreto la mandibula y aparto la vista.

– No te culpo a ti, ni a Lochlan tampoco, por la muerte de Brenna -dijo, y exhalo un suspiro tembloroso-. Ni siquiera culpo a Fallon. La locura no era culpa suya.

– Cu…

– No puedo hablar de ello, El -dijo el, y sin mirarla, se dirigio nuevamente hacia la puerta-. Voy a traerte algo de comer -anadio, y cerro la puerta al salir.

– No ha dejado que la incineraran -le explico Lochlan, y se sento en la cama, frente a ella-. Dijo que el fuego ya le habia causado demasiado dolor.

– Oh, Cu -murmuro Elphame, mirando hacia la puerta.

– Asi que Danann tallo una lapida con su efigie para sellar la tumba. Esta manana, por fin, Cuchulainn la ha dejado descansar en ella.

– ?Donde?

– En el lugar donde estaba su tienda -dijo Lochlan, agitando suavemente la cabeza-. Creo que tu hermano ha enterrado su corazon junto a Brenna.

– Deberia haber estado junto a el. Me necesitaba.

– Tenias que recuperarte. No te culpes. Tu hermano ha dicho la verdad. No nos culpa, y ha actuado noblemente en tu lugar durante estos dias.

– Fallon, Keir y los otros dos… ?Que les ha ocurrido?

– Cuchulainn ordeno que Fallon fuera custodiada hasta el Castillo de la Guardia. Alli esperara el nacimiento de su hijo, y tu decision sobre la condena que debe cumplir. Keir decidio ir con ella. Curran y Nevin se han quedado aqui, recuperandose de sus heridas.

Elphame lo miro con suma atencion.

– ?La locura ha desaparecido de verdad?

– Si -dijo el-. Nos ha dejado. Has cumplido la Profecia y has salvado a mi gente -anadio, y le acaricio con delicadeza la mejilla-. ?Y tu, mi amor? ?Sientes la carga de su peso?

Elphame reflexiono durante unos momentos. Sintio una vibracion oscura en su interior, como cuando la brisa ondulaba la superficie de una laguna.

– Esta aqui, en mi interior. Siento su presencia. La locura ha sido derrotada, pero no creo que haya sido silenciada por completo. Tengo la palabra de Epona de que he ganado la batalla contra ella, pero la diosa me ha advertido que debo mantenerme alerta si quiero seguir victoriosa -dijo, y se estremecio.

– No hay otra posibilidad que la victoria -dijo Lochlan-. No permitiremos que te conquiste.

Ella sintio la fuerza de su amor, y la oscuridad volvio a retirarse. Respiro profundamente, con satisfaccion.

– Debemos mandar a buscar a tu gente. Hay que traer a los ninos aqui.

Lochlan la rodeo con los brazos y con las alas, y la lleno con su calor.

– Lo haremos, mi amor, lo haremos.

Elphame estaba ante la tumba de marmol, mientras el cielo del amanecer la tenia de un suave violeta. La efigie era muy bella. Era como si Brenna se hubiera quedado dormida y se hubiera convertido en piedra. Salvo que Danann habia tallado su imagen libre de cicatrices.

– Yo no se lo pedi. Nunca se me hubiera ocurrido -dijo Cuchulainn, que estaba junto a su hermana. Dio un paso adelante, se inclino y puso un ramo de flores de color turquesa entre los brazos de la muchacha de piedra.

– Cuando le pregunte a Danann por que no habia tallado sus cicatrices, me dijo que la habia tallado tal y como la recordaba -dijo Brighid.

La mujer centauro acaricio la mejilla derecha de la efigie de Brenna, que era tan clara y tan suave como el lado izquierdo de su rostro.

– Brenna se sentiria contenta de ser recordada asi -dijo Elphame. Se volvio hacia su hermano y lo tomo de la mano-. Por favor, no te vayas, Cuchulainn.

– Tengo que hacerlo -dijo el, y miro hacia atras, hacia el castillo que comenzaba a despertar-. Aqui todo me recuerda a ella, todos los olores y los sonidos me dicen su nombre -sus ojos llenos de dolor se clavaron en los de su hermana-. No es que quiera librarme de ella, solo deseo aprender a sobrellevar su perdida. Aqui no lo conseguire.

Le estrecho la mano a Elphame y se la solto.

Elphame entendia lo que le estaba diciendo, pero le dolia el corazon al pensar en la ausencia de su hermano.

– Te voy a echar de menos, Cuchulainn -le dijo Brighid en voz baja, y le apreto el brazo al guerrero, a modo de despedida.

El le devolvio el gesto.

– Me equivoque contigo, Brighid Dhianna. Has sido una amiga leal.

– Tal vez algun dia podamos cazar juntos de nuevo -dijo ella con una sonrisa triste.

Entonces, un ladrido ahogado llamo la atencion de todos hacia el suelo, y Fand aparecio de un salto desde detras de una mata de hierba. Se puso a grunir junto a los cascos de Brighid, y la Cazadora fruncio el ceno.

– Puntualizo. Cazare contigo de nuevo si me prometes que no vas a traer nada vivo de vuelta.

Cuchulainn se dio un golpecito en el muslo, y la lobezna se acerco a el y se froto contra su pierna.

– La proxima vez que veas a Fand tendra mejores modales.

– Eso es lo que dicen todos los padres -murmuro Brighid, y se dio la vuelta hacia el castillo.

Los dos hermanos se quedaron a solas, y se miraron fijamente. En un segundo, Elphame estaba entre sus brazos, estrechandolo con fuerza, con la cabeza en su hombro.

– ?No vas a esperar a mama? -le pregunto entre lagrimas-. Ya sabes que el mensajero dijo que estan a un dia de camino.

Cuchulainn le dio unos golpecitos en la espalda.

– Lo entendera.

– No. Se va a enfadar.

Elphame oyo que su hermano emitia una risa breve. Era grave, y llena de dolor, muy distinta a sus antiguas carcajadas, y se le encogio el corazon una vez mas.

– Tienes razon, pero pronto estara muy ocupada contigo y con Lochlan, y no tendra tiempo para pensarlo -

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