– Eso ya lo dijo antes.

– Y se lo vuelvo a decir.

Marten aparto los ojos de la carretera para mirar a Kovalenko:

– ?Es por esto que sigue usted aqui, en vez de ordenarme que lo vuelva a llevar a Zurich para que pueda volver a Moscu? ?Por que Cabrera podria no ser Raymond?

– ?Cuidado!

Marten volvio a mirar a la carretera. Directamente delante suyo el trafico estaba parado y formaba una larga cola. Marten piso los frenos y consiguio detener el ML a pocos centimetros del Nissan negro que tenian delante.

– ?Que pasa ahora? -pregunto, mirando la caravana.

– Manifestantes, o por la libertad de expresion o del Bloque Negro, un grupo de anarquistas -dijo Kovalenko, mientras una masa de manifestantes antiglobalizacion aparecia corriendo por entre el trafico, hacia ellos. La mayor parte eran jovenes muy variopintos; muchos de ellos llevaban pancartas anti Foro Economico Mundial, y otros llevaban mascaras grandes y grotescas que se parecian a los lideres politicos y economicos mundiales, o pasamontanas negros para no poder ser identificados.

Detras de ellos aparecio un grupo de policias suizos equipados con material antidisturbios. Casi al instante, los manifestantes se volvieron y lanzaron piedras. Marten vio como los policias se protegian con sus escudos de plastico. Al cabo de un segundo, cuatro policias avanzaron hacia ellos. Iban vestidos de negro, llevaban la palabra POLIZEI escrita en los cascos y en los chalecos antibalas, y llevaban pequenos rifles de canon corto.

– ?Gases lacrimogenos! -grito Marten, mirando por el retrovisor exterior. Un camion grande iba justo detras de ellos, con mas vehiculos que hacian cola detras. Otros se habian arrimado al arcen, tratando de adelantar, pero lo unico que consiguieron fue bloquear totalmente la carretera.

– ?Despejen la zona! ?Despejen la zona! -clamaba desde la nada un megafono policial. La orden sonaba en ingles, luego en aleman, frances e italiano.

Marten miro a Kovalenko:

– Ponga un mapa local en el GPS.

Ahora los manifestantes rodeaban el ML y lo utilizaban como escudo mientras lanzaban mas piedras y gritaban a las fuerzas policiales.

A los pocos segundos se oyeron cuatro explosiones rapidas que procedian del lanzamiento de gas lacrimogeno de la policia. Las latas volaron por encima del ML y llenaron los alrededores de una humareda blanca e irritante.

De inmediato, Marten corto la ventilacion del vehiculo, puso una marcha y giro el volante hacia de la derecha. Se apoyo sobre el claxon y se abrio paso hasta colocarse en el arcen. Entre toses, arcadas y gritos, los manifestantes aporreaban el coche. Finalmente consiguieron tener el camino despejado. Marten piso el acelerador a fondo y el monovolumen salio disparado por el arcen interior de la carretera, avanzando a toda velocidad hacia la policia.

– Necesitaremos el pase de Beelr -le dijo a Kovalenko-, y toda su influencia de policia.

Mas adelante, varios de los policias de negro se dirigian hacia ellos, agitando los brazos para que se detuvieran. Uno de ellos levanto un megafono.

– ?Atencion, el monovolumen blanco! ?Detengase de inmediato! -bramo el mensaje de megafonia, otra vez en ingles, aleman, frances e italiano.

Marten siguio avanzando, buscando una salida. Entonces la localizo. Una pista secundaria, poco mas que un sendero que bajaba desde el arcen hasta un terreno helado. Se abrio bien para enfocar la curva y se metio por el. El ML reboto y acelero por la pista abierta, un prado amplio y cubierto de hierba espolvoreada de nieve.

– Al otro lado parece que hay una carretera secundaria. -Kovalenko miraba al mapa iluminado en la pantalla del GPS-. Rodea el municipio, cruza por un puente y luego vuelve a unirse con la carretera principal, al otro lado.

– ?Ya lo veo! ?Agarrese! -Marten freno un poco para pasar una zanja. El ML la impacto, reboto un poco por encima y luego salio con fuerza al otro lado. De pronto vieron un canal directamente delante de ellos. De manera instintiva, Marten acelero, luego piso el freno y giro el volante hacia la izquierda, gobernando el vehiculo con la fuerza controlada de la traccion en las cuatro ruedas. El coche toco el borde del canal, se quedo alli un instante, luego reboto hacia atras y Marten acelero.

– ?Alli esta el puente! -grito Kovalenko.

– ?Ya lo veo!

El puente, antiguo y bajo, de madera y vigas de hierro, estaba a cien metros de ellos. Marten piso el acelerador a fondo. Cinco segundos, diez. Tocaron el entablado a mas de ciento veinte kilometros por hora y en un abrir y cerrar de ojos habian cruzado el puente. De pronto se oyo un rugido tremendo y una sombra les paso por encima. Al cabo de un instante vieron un helicoptero del ejercito suizo. Bajo hasta muy cerca del suelo, volo hacia delante y luego dio media vuelta bruscamente y volvio para posarse en la carretera, cortandoles el paso.

Marten piso el freno y el ML se detuvo a no mas de veinte metros de la nave. Inmediatamente, las puertas del helicoptero se abrieron y salieron una docena de comandos del ejercito suizo con armas automaticas, corriendo hacia ellos. En aquel momento sono el movil de Kovalenko.

– Shto tyepyer?-?Y ahora que pasa?, exclamo en ruso.

– Conteste -le exigio Marten.

Kovalenko lo hizo:

– Da -dijo, y luego miro a Marten.

– Para usted.

– ?Quien es?

Kovalenko se encogio de hombros:

– Un hombre.

Rapidamente le paso el telefono a Marten. Los comandos estaban casi encima de ellos. Marten respondio:

– ?Si? -dijo, intrigado.

– Buenas tardes, senor Marten -era una voz amable y con acento frances-. Mi nombre es Alexander Cabrera.

85

Marten tapo el telefono y miro a Kovalenko, con expresion incredula:

– Es Cabrera.

– Le sugiero que hable con el. -Kovalenko miro a Marten con dureza y luego, dejando aposta su Makarov automatico en el suelo, abrio la puerta y salio para enfrentarse a los comandos, con las manos en alto.

Villa Enkratzer, a la misma hora

Con el movil en la mano, Alexander Cabrera estaba frente a la ventana de un pequeno despacho, una planta mas arriba de la biblioteca en la que su padre acababa de abdicar del trono ruso. Directamente abajo, frente a el, podia ver a los equipos de limpieza retirando la nieve que habia caido durante la noche para que los invitados pudieran pasear a su antojo por la trama de pistas de montana con espectaculares vistas pertenecientes a la finca.

– Le llamo, senor Marten, porque entiendo que ha intentado ponerse en contacto con Rebecca.

– Si. Me gustaria hablar con ella, por favor -dijo Marten con una calma mesurada, tratando de ignorar al comando del ejercito suizo que tenia al otro lado de la ventanilla, con el dedo en el gatillo de un rifle semiautomatico. A la izquierda podia ver a Kovalenko rodeado de comandos, con las manos arriba y hablando directamente con el oficial al mando. Ahora Marten lo veia gesticulando para obtener el permiso para buscar algo

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