el aeropuerto internacional de Los Angeles cuando estaba a punto de matar a John Barron con su propia arma.

«Raymond» Una voz sono de pronto de la nada. No era una voz cualquiera. Era la de Red McClatchy.

Aquellos segundos u horas o dias antes de caer al agua Nicholas Marten rogo por aquella voz de nuevo. El grito que una vez mas le salvaria la vida. Pero no se oyo nunca.

?Como podia oirse?

Red estaba muerto.

TERCERA PARTE

Rusia

1

Los rumores eran ciertos. Los manifestantes anarquistas del Black Bloc habian entrado en el valle. Cabrera y Nicholas Marten se tropezaron con ellos en el puente de un sendero, mas arriba de la finca. Con los rostros tapados con pasamontanas, grandes bufandas y mascarillas de esqui, no les dijeron ni una palabra. Sencillamente, los atacaron. Tanto Cabrera como Marten fueron victimas de fuertes punetazos y patadas. A Cabrera casi le arrancaron la camisa. Los dos hombres se defendieron con furia. Marten persiguio a uno que habia sacado un cuchillo pero, al hacerlo, otro lo atrapo y lo sujeto. Cabrera intento ayudarle pero le dieron un golpe y lo tiraron al suelo. Al mismo tiempo, el del cuchillo apunalo a Marten salvajemente, y el que lo sujetaba lo tiro por el puente. Cayo en las aguas salvajes del rio y desaparecio de la vista. Fue entonces cuando Cabrera pudo escapar. Se quito de encima a un asaltante cubierto con una mascara de esqui y corrio camino abajo en busca de ayuda.

Murzin y una docena de agentes del FSO llegaron corriendo. Para entonces, las nubes habian cubierto la luna y empezaba a nevar, y los manifestantes se habian vuelto a retirar camino arriba a oscuras y se habian dispersado por el bosque. Los hombres de Murzin encontraron sus huellas, pero Cabrera les pidio que ayudaran a buscar a Marten.

Capitaneados por el propio Cabrera, con botas de nieve y con tan solo un anorak echado por encima del esmoquin, la busqueda se prolongo hasta el dia siguiente y estuvo empanada por fuertes vientos y una nevada imparable. Patrullas de la policia cantonal y del ejercito suizo se incorporaron a ellos casi de inmediato, y equipos de guardas forestales y de rescate llegaron en menos de una hora. Juntos peinaron el traidor curso del rio que cruzaba la montana y bajaba por la ladera en una serie de cascadas, algunas de hasta veinte metros de altura, a lo largo de veintisiete kilometros. Durante unas horas hasta utilizaron el helicoptero en el que habia llegado el presidente Gitinov tan solo un rato antes de que Cabrera diera la voz de alarma, pero la fiereza de la tormenta y la dureza del terreno desaconsejaban muchisimo sobrevolar la zona y la busqueda se acabo limitando a los hombres a pie. Y al final volvieron sin haber encontrado nada. Fuera lo que fuese que le hubiera ocurrido a Marten -si se habia quedado atrapado entre las rocas del fondo del rio, o se habia metido en alguna cueva subterranea, o se habia arrastrado hasta algun lugar y estaba tan enterrado bajo la nieve que ni los perros del equipo de rescate eran capaces de oler su rastro-, una cosa era segura: nadie que hubiera sido herido de aquella manera tan brutal y no llevara mas que un esmoquin podia haber sobrevivido aquella noche a la intemperie. Si no lo hubieran matado las heridas o la violencia del caudal del agua que lo arrastro por las rocas, la hipotermia se habria encargado de liquidarlo. Finalmente, no quedo mas remedio que cancelar la busqueda.

2

Ya fuera por su creciente madurez o por la compania de Alexander, lady Clem y la baronesa, Rebecca se tomo la noticia del ataque a su hermano y su posterior desaparicion con una serenidad impresionante. Su preocupacion principal era el bienestar de Alexander y que a la gente que buscaba a Nicholas no le ocurriera nada. En varias ocasiones habia bajado hasta el curso del rio vestida con ropa de montana para animarlos y ayudar en la busqueda. Su fuerza, se darian cuenta mas tarde, provenia de lo que ella afirmo desde el principio y lo que parecia creerse sinceramente: que, de alguna manera, Nicholas habia sobrevivido y estaba en alguna parte, todavia con vida. Como, ni donde podia ser «alguna parte», no formaban parte de la ecuacion.

El hecho de que amaneciera y todavia no hubiera ni rastro de el no hizo mas que reforzar su conviccion. Podia ser que no lo encontraran ni hoy ni manana ni dentro de una semana, dijo, pero estaba vivo y en algun momento lo encontrarian, de eso no habia ninguna duda. Nada de lo que le dijeran o hicieran podia hacerla cambiar de parecer.

Lady Clem era otra historia.

El hecho de que su padre estuviera presente, esperando como todos los otros el desenlace de la busqueda, era irrelevante. Lady Clem se negaba a reconocer el horror y el panico que sentia; se negaba a admitir, ni siquiera ante si misma, la intimidad que compartia con Marten. En cambio, sus emociones estaban totalmente volcadas contra los manifestantes violentos que habian cometido aquel acto monstruoso.

Y cuando las patrullas del ejercito suizo y de la policia criminal cantonal descubrieron a los manifestantes y los sacaron de sus tiendas alpinas plantadas en las colinas mas arriba de la finca justo antes del amanecer, y los bajaron a la finca para meterlos en furgones y llevarlos a la sede central de la policia cantonal de Davos, lady Clem se dirigio directamente hacia ellos. Habia nueve, seis hombres y tres mujeres. Al oirlos protestar y negarlo todo, se puso hecha una furia y los amenazo con condenarlos a todos y cada uno de ellos bajo el peso de cualquier ley imaginable. Incluso cuando cabezas mas serenas intervinieron y un mando policial intento apartarla y llevarsela hacia la casa, ella se separo bruscamente y les hizo una advertencia final:

– No solo habeis asesinado salvajemente al senor Marten, sino que habeis dejado a su hermana totalmente sola en el mundo. Y esta es una accion que no quedara impune. Os lo prometo.

3

La «accion», como lady Clem la llamo, era algo que Alexander Cabrera tenia planeado con un cuidado meticuloso y con mucha prevision. Aunque la lucha con Marten habia resultado mucho mas dificil de lo que habia anticipado, al final funciono, y funciono bien.

La idea de utilizar a los manifestantes habia sido concebida mucho antes como una poliza de seguridad relativamente sencilla y de bajo coste para cubrir la muerte de Marten. Una llamada a un colectivo de activistas europeos antiglobalizacion puso en marcha la maquinaria. Se identifico como miembro de un grupo conocido como la Red de Entrenadores de Activistas Radicales, informo al colectivo sobre la reunion de alto nivel de politicos y empresarios que iba a tener lugar en Villa Enkratzer. Les describio la finca y les dijo donde estaba ubicada, les detallo quien asistiria al encuentro, como acceder a ella desde un camino de emergencia en la montana, y donde, en el bosque de mas arriba, se podia instalar un campamento desde el cual los activistas podian llevar a cabo una manifestacion sorpresa desde la ladera, uniendose a otra protesta que intentaria alcanzar la finca desde la carretera principal y que estaba prevista para el sabado 18, el dia despues de su cita nocturna con Marten en el sendero de la finca. En otras palabras, los manifestantes estarian acampados y en el lugar adecuado, pero no se esperaba que bajaran a la finca hasta el dia siguiente.

Las autoridades habian previsto que unos treinta mil activistas trataran de entrar en Davos, de modo que no

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