Pero entonces, de adulto, se habia convertido en un soldado frio y desapasionado, habia utilizado un revolver para cometer los asesinatos de America y para acabar con Neuss y con Curtay en Europa. Con «las piezas» de nuevo en sus manos, ese revolver impersonal habia sido de pronto sustituido por el cuchillo tan personal que habia utilizado para iniciar su periplo letal. ?Por que? ?Era ahora, cuando tenia el trono casi en la punta de los dedos, cuando habia adquirido una necesidad casi primaria de demostrar, a si mismo y a la baronesa, hasta al mundo entero, que estaba al frente de aquel juego y que era merecedor de ser llamado zar de todas las Rusias? Con el repentino abandono del revolver para volver a empunar el cuchillo que ahora volvia a tener en su posesion como singular ritual, con la sangre y la matanza encarnizada de sus victimas, estaba, consciente o inconscientemente, tratando de demostrar que era sin duda capaz de gobernar Rusia con mano de hierro.
Kovalenko habia pensado que podian estar enfrentandose a una serie de asesinatos rituales y Marten, al mismo tiempo, le habia sugerido, basandose en el uso del cuchillo y en la forma de matar, que el asesino mostraba sintomas de empezar a perder el control. Ahora, viendo a Alexander como una especie de rey guerrero que se acercaba al final de una campana sanguinaria, agotadora y casi tan larga como su vida (con el premio, el codiciado trono de Rusia, finalmente al alcance de su mano), reunido de pronto con su cuchillo simbolico, dedujo que lo usaba ahora para eliminar, emocional y furiosamente, los ultimos obstaculos en su camino hacia la meta. Al parecer, los dos estaban en lo cierto.
Y a pesar de todo esto, habia algo mas. Recordando la manera en que Alexander habia mirado a Rebecca aquella noche en la mansion de Davos, con un amor incondicional en la mirada, Marten se pregunto si no estaba viviendo tambien un desequilibrio emocional. Tal vez el exceso de ambicion, de lucha, de sangre y de violencia estaba siendo intensamente contrarrestado por su amor absoluto hacia Rebecca y el mar de calma que representaba. Y aquella parte de el no queria tener nada que ver con la sadica espiral de muerte y de sangre inherente a su carrera hacia el trono, o incluso al trono mismo. Si eso era cierto, significaria que dentro de el habia un enorme conflicto psicotico que estallaria con mucha mas furia a medida que avanzaran los dias y se acercara el momento de su coronacion.
Y luego estaba su madre, la baronesa, que durante anos habia desempenado el papel de su tutora, de la hermana de su fallecida madre que, en realidad, nunca existio.
?Que pintaba ella en todo aquello?
16
Marten volvio a cruzar la habitacion, pero esta vez se detuvo a escuchar en la puerta. Espero, escuchando concentrado, pero no oyo nada. Finalmente se acerco al lavamanos y se echo agua fria en la cara, se froto la nuca y se quedo de pie, sintiendo el frio y tomandose un momento para relajarse. Al cabo de un minuto se sento en el catre, cruzo las piernas y apoyo la espalda en la pared, decidido a seguir juntando pistas para llegar a comprender el conjunto de la historia. Sabia que si algun dia lograba escapar de sus secuestradores, cuanto mayor fuera su comprension de todo lo que habia ocurrido, mejor preparado estaria para enfrentarse con la siguiente etapa: liberar a Rebecca del monstruo que la tenia presa.
Peter Kitner, resultaba obvio, gobernaba su propia vida con convenciones imperiales. Su unico matrimonio conocido por el publico habia sido con una mujer perteneciente a una familia real. Su esposa era prima del rey de Espana. Era una maniobra que hacia sospechar que el propio Kitner se habia preparara desde hacia mucho tiempo para el momento futuro en el que el trono ruso pudiera ser restaurado y el, como autentico cabeza de la familia imperial, se convertiria en el zar.
Para Marten, saber que Kitner era el padre de Alexander y que la baronesa era su madre le hacia plantearse una pregunta: ?que habia ocurrido?
?Y si, muchos anos atras, Kitner y la baronesa habian sido amantes? Casi seguro que ella se habria enterado de quien era el y, casi al mismo tiempo, se habria quedado embarazada de Alexander. Posiblemente, y como consecuencia, Kitner se habria casado con ella y despues habria habido una pelea o una discusion de algun tipo - que tal vez hubiera incluido a la familia de el- y se divorciaron o el matrimonio fue anulado, tal vez incluso antes del nacimiento de Alexander. Y entonces, no mucho despues, Kitner habria emparentado, a traves de un nuevo matrimonio, con la realeza espanola, un movimiento socialmente adecuado para un hombre que estaba directamente posicionado para convertirse el mismo en rey.
La baronesa podria haberse sentido lo bastante humillada como para dedicar el resto de su vida a perseguir no solo la venganza, sino tambien el poder, decidida a obtener lo que ella consideraba que por derecho le pertenecia en el caso de que alguna vez el trono imperial fuera restaurado a favor del hombre del que ella tenia el primogenito. ?Y si hubiera iniciado aquella guerra larga, odiosa y sin cuartel casandose con alguien de riqueza e influencia social extremas?
Mas adelante, cuando su hijo fue lo bastante mayor, podria haber iniciado una asociacion secreta y conspiradora con el. Le habria contado quien era su verdadero padre y lo que el y su familia les habian hecho, y se habrian prometido que si algun dia la monarquia era restaurada en Rusia y el trono devuelto a la familia imperial, seria el, Alexander, y no Peter Kitner quien se convertiria en zar.
Era un objetivo que podia haber logrado sin violencia, mediante el uso de su posicion e inmensa riqueza para ganarse la influencia sobre los representantes necesarios del poder, pero, en cambio, ella eligio la via de la sangre. ?Por que? ?Quien lo sabia? Tal vez tenia la sensacion que era el precio que el zar y su familia -y los otros personajes necesarios que arrastraria por el camino- debian pagar por haberla apartado a ella y a su hijo. Fuera cual fuese la razon, con todo lo violenta y retorcida que era, ese el camino que habia recorrido durante anos, mediante la lenta manipulacion de su hijo hacia el papel y la terrible mentalidad de los zares antiguos, aleccionandolo en el proceso en el refinado arte del asesinato. Finalmente, cuando el chico no tenia mas de quince anos, ella le hizo tocar sangre con los dedos, ordenandole que diera los primeros pasos salvajes hacia el trono con el asesinato de su posible competidor mas cercano, su propio medio hermano, Paul.
Y Kitner, atonito y horrorizado, preocupado por la seguridad del resto de su familia, temeroso de exponer su pasado por miedo de comprometer su futuro, con el arma y la filmacion del crimen en su posesion, se habia enfrentado a la baronesa y a Alexander y llego con ellos a un acuerdo. En vez de entregar a Alexander a la policia, lo mandaria al exilio en Argentina, lo mas probable con algun tipo de compromiso por el que Alexander no revelaria nunca su identidad real y, por lo tanto, no seria nunca capaz de reclamar su derecho al trono.
Otra vez, Marten se levanto del catre para dar aquellos breves cinco pasos arriba y abajo en la oscuridad mas absoluta. Tal vez se equivocara, pero no lo creia probable. Podia parecer un argumento imaginativo, pensado para una pelicula, pero en realidad no era tan distinto de los casos que Marten habia visto en las calles de Los Angeles, donde la amante humillada encontraba a su antiguo novio o marido en un bar y lo cosia a punaladas con un cuchillo hasta la muerte o le volaba la cabeza de cinco disparos. Lo que diferenciaba este caso era que aquellas mujeres no utilizaban a sus hijos en sus crimenes. Tal vez esta fuera la distincion entre la gente corriente y la gente impulsada por el odio y la ambicion maniaca, o por la seduccion extrema de las mas altas esferas del poder.
De pronto se acordo de Jura y de los Rothfels y se pregunto si la baronesa tambien los habria manipulado. Recordo haberle confiado a la psiquiatra de Rebecca, la doctora Maxell-Scot, su preocupacion por que Jura le resultara demasiado caro, y que ella le dijo que los gastos de Rebecca, como los de todos los pacientes que eran enviados a la institucion en el lago, estaban totalmente cubiertos por la fundacion, tal como lo estipulaba la donacion del benefactor que habia cedido las instalaciones.
– ?Quien es el benefactor? -habia preguntado Marten, y la respuesta fue que el mismo habia preferido permanecer en el anonimato. En aquel momento lo acepto, pero ahora…
– ?Anonimo, maldita sea! -dijo furioso, en voz alta, a oscuras-. Era la baronesa.
El sonido repentino de la llave en el cerrojo de su puerta lo hizo quedarse petrificado donde estaba, y la puerta se abrio.
Eran dos de ellos, como siempre, y habia dos mas en el pasillo. Eran altos y llevaban los pasamontanas, y cerraron la puerta casi de inmediato, ayudandose de linternas para ver. Uno llevaba una botella grande de agua, una barra de pan negro, queso y una manzana.
