cabeza como un peso muerto sobre la arena—. Pocas naves espanolas han escapado de mi una vez que he fijado mi objetivo en ellas. Tu tampoco lo conseguiras, muchacho. ?Nunca!
Aben Aboo derroto al ejercito del duque de Sesa que acudio en defensa de Orgiva. La victoria proporciono a los moriscos el control de las Alpujarras, desde las sierras hasta el Mediterraneo, asi como importantes lugares cercanos a la propia capital del reino de Granada, como Guejar y muchas otras localidades mas alejadas, Galera entre ellas, desde donde los cristianos temieron que la rebelion se extendiera al reino de Valencia.
Ante ese peligro, el rey Felipe II ordeno la expulsion del reino de Granada de todos los moriscos del Albaicin y, por primera vez desde la insurreccion, declaro la guerra a sangre y fuego. Concedio campo franco a todos los soldados que participasen en la contienda bajo bandera o estandarte y les autorizo a que se hiciesen con todos los muebles, dineros, joyas, ganados y esclavos que capturasen al enemigo. Tambien eximio a los soldados del pago del quinto real sobre el botin, como incentivo para obtener hombres.
En diciembre, despues de meses de haber sido nombrado capitan general, don Juan de Austria obtuvo licencia de su hermanastro el rey Felipe II para entrar personalmente en combate. El principe organizo dos poderosos ejercitos para actuar a modo de pinza sobre los moriscos: uno bajo su mando, que entraria por oriente, por tierras del rio Almanzora, y el otro a las ordenes del duque de Sesa, que atacaria por occidente, por las Alpujarras. El marques de los Velez continuaba guerreando por su cuenta con sus escasas tropas.
Mientras, desde Berberia seguian llegando armas y refuerzos para los sublevados.
Los cristianos recuperaron Guejar y don Juan, al mando de los tercios de Napoles y casi medio millar de caballeros que se le unieron, se dirigio a poner cerco a la plaza fuerte de Galera, en lo alto de un cerro, donde se encontro con las cabezas de veinte soldados de un capitan de las tropas del marques de los Velez ensartadas todas ellas en lanzas en la torre del homenaje del castillo. Pese a la experiencia de los viejos soldados y la artilleria expresamente traida desde Italia, el ejercito del principe tuvo numerosas bajas, muertes que, tras la sufrida y laboriosa victoria de las fuerzas cristianas, pagaron los moriscos de Galera con su ejecucion en masa en presencia del propio don Juan de Austria, quien luego dispuso la destruccion de la villa, que fue asolada, incendiada y sembrada con sal.
Durante el asedio, el principe tambien ordeno la matanza de mujeres y ninos, sin respetar edades o condicion. Pese a las matanzas, el ejercito partio con cuatro mil quinientas mujeres y ninos esclavizados, oro, aljofar y sedas, riquezas de todo tipo y trigo y cebada suficientes para sustentar a su ejercito durante todo un ano.
Aben Aboo no acudio en defensa de Galera y los miles de moriscos que se refugiaban en ella. Tras la rendicion de Orgiva, ataco Almunecar y Salobrena, donde fue derrotado. Luego repartio sus fuerzas por todas las Alpujarras, con orden de escaramucear contra los enemigos en espera de una ayuda de la Sublime Puerta que nunca llegaria, error que permitio al duque de Sesa la entrada en las Alpujarras y la toma de todos los lugares entre el Padul y Ugijar. Por su parte, don Juan de Austria continuo pasando a cuchillo a pueblos enteros.
La muerte, el hambre resultado de la estrategia de tierra quemada de los cristianos y el frio, las sierras ya nevadas, empezaron a hacer mella en los animos de los moriscos y sus aliados de mas alla del estrecho.
Solo Hernando obtuvo una minima satisfaccion de la derrota de Salobrena. Cuando el alcaide del lugar, don Diego Ramirez de Haro, rechazo el ataque, los
