perjudican. La comunidad estara contigo, con nuestras costumbres y nuestras leyes. Brahim nada podra oponer, ni frente a nosotros ni frente a los cristianos. ?Acaso no estas oficialmente casada con Hernando?
Fatima se quedo pensativa. ?Y Aisha? ?Que sucederia con Aisha si ella solicitaba el divorcio? Ante el silencio de la muchacha, Jalil la insto a continuar hasta la carcel. Hernando habia hecho bien su trabajo y uno de los porteros tomo la comida para los presos moriscos mientras la gente entraba y salia del edificio en constante trajin. Ellos no lo hicieron; no querian levantar animadversiones para con los suyos que permanecian encarcelados. Fatima entrego el pan duro, algunas cebollas y un pedazo de queso, antes de volver a la calle. Ahora, continuaba pensando, Brahim parecia satisfecho con su nuevo hijo. Pero ?cuanto duraria...? Aunque... ?igual tenia mas hijos! ?Y si los tenia con ella? ?Y si la violaba? Estaba en su derecho. Podia...
—Quiero divorciarme, Jalil —afirmo al instante.
El anciano asintio. Volvian a encontrarse ante la puerta del Perdon de la mezquita de Cordoba.
— Ahi dentro —dijo deteniendose y senalando hacia el templo— es donde deberias reclamar tu derecho delante del
—Porque mi esposo, Brahim de Juviles, es incapaz de gobernarme como me corresponde.
Despues de hablar en la misma plaza del Potro con los lacayos de don Diego Lopez de Haro, y tras comprobar que los criados del conde de Espiel ya no les perseguian, Hernando fue en busca de Hamid. El domingo la mancebia estaba cerrada y el alfaqui salio a la calle del Potro sin impedimentos. Toda la Cordoba cristiana, incluido el alcaide del burdel, y al igual que la mayoria de los moriscos, se hallaba en la plaza presenciando como se corrian los toros.
—Quieren que trabaje en las caballerizas reales de Cordoba —le comento despues de saludarse—, con los caballos del rey. Hay centenares de ellos. Los crian y los doman, y necesitan gente que entienda de caballos. —Luego le conto lo sucedido con el semental del conde—. Parece ser que por eso don Diego se ha fijado en mi.
— Algo he oido de ese asunto —asintio el alfaqui—. Hara seis o siete anos, el rey Felipe ordeno la creacion de una nueva raza de caballos. A los cristianos ya no les sirven los pesados y ariscos caballos de guerra. Espana vive en paz. Cierto que mantiene guerras en muchas tierras lejanas, pero aqui no, y desde que el padre del rey, el emperador Carlos, adopto los modos de la corte borgonesa, los nobles necesitan caballos con los que lucirse en sus paseos, sus fiestas, sus juegos de canas o sus juegos de toros. Tengo entendido que eso es lo que buscan: el perfecto caballo cortesano. Y el rey eligio Cordoba para llevar adelante su proyecto. Estan construyendo unas magnificas caballerizas junto al alcazar, donde la Inquisicion. Algunos alarifes moriscos trabajan en ella. Te felicito —finalizo el alfaqui.
—No se. —Hernando acompano sus dudas con una mueca—. Ahora estoy bien. Puedo hacer lo que quiera y moverme con libertad por la ciudad. Pese al salario... —Entonces penso en el sueldo de veinte reales al mes, mas vivienda, que le ofrecian los lacayos de don Diego—. Si aceptase, no podria ocuparme de los moriscos que llegan a la ciudad...
— Acepta, hijo —le recomendo Hamid. Hernando fue a insistir, pero el alfaqui se le adelanto—: Es muy importante que consigamos trabajos bien remunerados y de responsabilidad. Algun otro desarrollara las funciones que tu estas haciendo ahora, y no creas
