– Asi es.
– Te he llamado. ?Puedo verte?
– Si.
– ?Cuando?
– Esta misma noche. Ahora mismo. Frente al Waldorf Astoria.
Fue un largo trayecto bajo los copos que caian con mansedumbre sobre el asfalto. Los amigos ibamos cantando. La madama, el ciego, el joven palido, Blancanieves, Helen y los hombres ratas, ademas del perro y la dotacion
– ?Cuantos sois? -me dijo.
– Doce.
– Toma los billetes. Dentro de poco todos estareis en Ganimedes. Buen viaje.
Ella me tendio la mano esperando. Saque del bolsillo la perla negra de Tiffany's y se la entregue con una sonrisa, y poco despues todos comenzamos a volar. En Nueva York nevaba y alli abajo el amor era como un cigarrillo. Oh, sexo estrellado, memoria de arena. ?Que licor de alacran habra puesto tan dulce mi corazon?
Manuel Vicent
