– ?Que se va a hacer! -dijo-. Los espanoles somos asi, unos misticos. En caso de enfermedad, preferimos un rato de conversacion, amistosa a un invento mecanico que levante por si la cabecera del lecho.
Aquella parecio ser, tambien, la teoria de Mateo, quien tuvo una intervencion que a Matias le parecio original. Dijo que, precisamente por las razones que exponia mosen Alberto, era un error creer que los mineros se habian levantado en armas para pedir dos pesetas mas de jornal. Las causas eran mas profundas; eran espirituales, aun cuando los propios mineros no se dieran cuenta. Por ello el Gobierno no habia conseguido nada definitivo mandando los moros a Oviedo, y los que cantaban victoria, como
Ignacio le dijo a mosen Alberto:
– No comprendo como usted, con las teorias que tiene, deseaba que en Cataluna tuviera exito la revolucion. Tambien aqui el catalanismo hubiera servido de trampolin.
El sacerdote nego con la cabeza.
– Cataluna es distinta -le contesto-. Aqui la gente es menos extremista, porque es mas culta y tiene un nivel de vida mas elevado.
– Si, si. Hableme de la cultura de los
– No son tan brutos como crees. Es cuestion de lenguaje. Desgraciadamente, aqui se blasfema mucho. Pero lo que importa es la minoria. Aqui hay una considerable minoria, aunque no lo quieras admitir. En Cataluna hay gran cantidad de personas con sentido comun y muchas familias solidas. En Barcelona y en todas partes hay gentes aptas para gobernar y sostener las riendas.
– Pues no lo han demostrado. El Gobierno de la Generalidad fue el primero en excitar los animos, y en el momento de la verdad se deja absorber con la misma facilidad que los socialistas en Asturias. Ademas, me parece que aqui los revolucionarios han sido unos cobardes.
CAPITULO XXX
Mas de veinte alumnos, de los treinta y cinco de la Escuela Laica, se habian ofrecido para llevar el cesto a David y Olga. Organizaron turnos, de modo que Carmen Elgazu entregaba cada dia la comida a un chaval distinto, lo cual le permitio examinarlos uno por uno y sacar sus personales conclusiones, que resultaron netamente desfavorables para los metodos pedagogicos de los maestros. Especialmente le desagrado Santi, de quien sospecho que en camino de la carcel aligeraba el peso del cesto.
El dia 15 de octubre hubo acontecimientos importantes. Por un lado se anuncio que las Ferias y Fiestas se celebrarian como siempre el 29 del mes, festividad de San Narciso, y que durarian una semana; por otra parte se constituyo oficialmente el Tribunal Militar de Represion, el cual empezaria a actuar inmediatamente.
?Ferias y fiestas! La vida no se detenia. Ni siquiera las familias de los presos podrian pasarse las noches llorando. Era necesario trabajar, vivir.
Aquellas familias formaban una especie de cadena en contacto continuo. La esposa del arquitecto Ribas se pasaba el dia visitando a la esposa del arquitecto Massana; dona Amparo Campo hacia mil gestiones a la vez, la esposa del cajero se preocupaba de su hermano, Joaquin Santalo. Eran las mujeres las que llevaban el peso de la ausencia. Las que carecian de reservas economicas tenian que espabilarse, lavando ropa, aceptando cualquier labor.
La hermana de los Costa, beata llena de escrupulos, demostro una energia inesperada defendiendo los negocios de sus hermanos. Visito a los directores de Banco, a los que presento documentos que la acreditaban como poseedora de un tercio de las acciones. ?Visito incluso a «La Voz de Alerta», advirtiendole que si
Pilar volvio al taller de costura. Las jefazas -hermanas Campistol- al termino del Rosario anadian ahora un padrenuestro «para que la paz se restableciera en Espana». Las componentes del grupo sardanistico «La Tramontana» no sabian cuando podrian actuar de nuevo.
En el Banco, Ignacio se dio cuenta una vez mas de que los empleados, por lo menos durante las horas de trabajo, eran crueles. Se habian cansado de compadecer y lamentarse. Habian reanudado sus conversaciones habituales; sus pequenas preocupaciones volvieron a absorberlos. El de Impagados refiriendose a los comerciantes detenidos decia: «Esta vez si que se han caido».
En el Cataluna sucedia lo propio. La pasion del juego habia sepultado el resto. El julepe dominaba en las mesas. Ningun futbolista entre los presos; todo marchaba viento en popa… Los limpiabotas, anarquistas, no habian tomado parte en la revolucion, y ahora adoptaban aire de ladinos y sagaces. Los taxistas habian olvidado por completo a su companero muerto y el taxi de este tuvo en seguida comprador.
Blasco era el unico que parecia consciente. Se habia trasladado al cafe de los militares, renqueando un poco, pues a veces tenia reuma. Su intencion era enterarse de lo que pudiera mientras sacaba brillo a las polainas… Coincidiendo con los informes de las modistillas en el taller de Pilar, el oficial que consideraban «enemigo numero uno» era un tal teniente Martin.
El frio habia llegado, y tal vez fuera eso lo que diera a la ciudad un aspecto de tristeza. Las estufas atraian a la gente hacia los interiores. Las tertulias se prolongaban en los cafes, en las barberias. El barbero de Ignacio habia perdido la mitad de la clientela. Raimundo estaba furioso porque, descartados los Costa, nadie se atrevia a correr los riesgos de una novillada por la Feria.
Ignacio comprendio, viendo la marcha de la ciudad, que tampoco el personalmente podia detenerse… Y entendio que lo mas practico era empezar a estudiar inmediatamente Derecho romano y Derecho Natural, primer curso de abogado.
?Con que profesor?
La eleccion debia ser tomada entre todos, entre su padre y el director de la Tabacalera, pues se habia decidido que el hijo de este, Mateo, que tambien habia terminado el Bachillerato y tenia el titulo en el bolsillo, estudiara con el…
Despues de mucho dialogar fue elegido el profesor don Jose Civil, Un hombre ya de edad, que vivia en la Plaza Municipal. En tiempos habia ejercido de abogado. Cobraba honorarios crecidos, pues preferia tener pocos alumnos. Tenia fama de algo excentrico, pero de muy competente. Al parecer llevaba en casa gafas con un solo cristal… Y era preciso impedir que se pusiera a teorizar. Porque entonces olvidaba por completo lo que interesaba a sus alumnos. Otra excentricidad: no aceptaba alumnos tontos. Los examinaba previamente. Si veia que su cerebro funcionaba con cierta lentitud, les decia: «Tengo los horarios completos».
El director de la Tabacalera y Matias estaban muy tranquilos a este respecto. Estaban seguros de que los cerebros de Ignacio y Mateo funcionaban a gran velocidad.
El balance en toda Espana era desolador. El numero de personas detenidas era muy elevado. En Madrid, Santiago y Jose se habian salvado gracias a que la CNT dio orden de que en su barrio se abstuvieran de intervenir. Y personalmente, ellos, aquel dia, tuvieron pereza.
Formados en todas partes los Tribunales Militares, en opinion de Matias el abismo entre vencedores y vencidos era diez veces mas profundo que al comenzar la revolucion. Los vencidos se retiraron a sus islas espirituales, y la derrota los unio en un sentimiento comun; los vencedores abombaron el pecho y la victoria los dividio. Los dividio en dos grupos, perfectamente reconocibles: los que, en consonancia con el editorial de
Los primeros alegaban que si se pronunciaban unas docenas de sentencias de muerte en las personas de los cabecillas -en el fondo siempre eran los mismos-, se imposibilitaria la gestacion de una guerra civil; los segundos argumentaban que con la violencia no se conseguiria nada, solo aumentar los odios, y hacer inevitable la guerra un dia u otro.
Por lo que se refiere a la situacion politica, un hecho parecia evidente a personas como el director de la
