usando un lenguaje tajante, algo raro, y que se decia de todos ellos que copiaban de Mussolini y de Hitler, y, sobre todo, que asesinaban a los obreros por las esquinas. Pero ni un solo momento habia pensado que Mateo pudiera militar en este Partido. La declaracion de su hijo le dejo turulato; tenia tanta confianza en el que en el acto penso: «Entonces resulta que Falange debe de ser otra cosa de lo que yo pienso».

Movio la cabeza. Luego pregunto:

– ?Y tu hermano…?

– Tambien lo es. -Mateo anadio-: La diferencia estriba en que en Cartagena la cosa ya esta en marcha desde hace tiempo.

El director de la Tabacalera sintio que todos sus proyectos de tranquilidad se venian abajo. Sin volver en si asistio a diversas maniobras de Mateo: a la de escribir la palabra «CIRCULARES» en la cubierta de una carpeta, y, sobre todo, a la de colgar en la pared, en la presidencia del despacho, una fotografia de Jose Antonio Primo de Rivera. Al pie de la fotografia la dedicatoria era clara: «Al camarada Mateo Santos, con el ?Arriba Espana! de los primeros dias. En el Escorial, enero de 1933.

jose antonio.

Mateo no quiso verle sufrir. Se acerco a su padre y le puso la mano en el hombro.

– No te inquietes, padre. La Falange… es un movimiento sano, noble. No te arrepentiras de que tus hijos formen parte de el. Concedenos un margen de confianza. Espana lo necesita y es inevitable que algunos nos alineemos en vanguardia. Pronto todo el mundo sabra de que se trata. Empezamos siendo unos pocos, casi todos estudiantes; ahora ya somos muchos, estudiantes y obreros. En todo este pedazo de tierra espanola se ignora por completo lo que es. Ha sido providencial que me llamaras. Provincia fronteriza, cara al mar. Me va a ser dificil, no se a quien acudir, todo el mundo divaga, sobre todo los derechistas. Pero habra que descubrir la gente donde se encuentre, Con seis o siete camaradas me basta. A lo mejor seran peones ferroviarios, o mecanicos, o que se yo. No importa. A lo mejor algunos que ahora son comunistas. En muchos puntos estamos mas cerca de estos que de «La Voz de Alerta», te lo juro. Si todo esto trae algun contratiempo… espero que te haras cargo. -Y sonrio.

Don Emilio Santos, director de la Tabacalera, no lo veia claro. Le parecia intuir que bajo la mirada de su hijo latia una gran verdad. Sin embargo, la palabra fascismo le venia a la mente. Y la noticia de lo ocurrido en Valladolid. Y tantas otras.

Mateo, al oirle, se puso serio. Y le juro por su honor que todo aquello eran calumnias, que ni un solo tiro habia salido de pistolas falangistas que no fuera en legitima defensa, y que, estadistica en mano, por cada victima que ellos habian ocasionado, Falange habia tenido diez. Y en cuanto a perseguir a los obreros… ?Falange era una organizacion revolucionaria! Mucho mas revolucionaria que cualquiera de los Sindicatos, los cuales se limitaban a prometer mejoras economicas. Falange pretendia, primero, convencer a los productores de que no eran proletarios sino de que eran hombres, personas. Segundo, explicarles que lo economico no lo es todo; que, satisfechas las necesidades, hay mil caminos espirituales por los que avanzar. Tercero, hacer que amaran su familia y su trabajo. Cuarto, darles alguna gran ilusion colectiva en la vida. Quinto, hacerles comprender lo que era la Patria, y luego… ?en fin! Tiempo habria de delimitar todo aquello. Falange no venia a prometer, sino a exigir; no era un programa sino una doctrina y en sus filas no tenian cabida ni los pedantes ni los cobardes. «Individuo, familia, municipio, Patria, Dios.» He aqui los cinco puntos, o, como decia Jose Antonio, las cinco rosas. O, como figuraba en el emblema que iba a colocar bajo la fotografia del Jefe, las cinco flechas. Falange creia, por encima de todo, en el sacrificio, y era una mistica, una concepcion total de la vida.

Don Emilio Santos no lo veia claro. Reconocia que aquel lenguaje tenia algo de poetico. Sobre todo porque Mateo, al hablar casi se habia puesto firme y luego habia sacado un panuelo azul y su chisquero, y se habia pasado la mano por la cabellera con la peculiar manera que tenia de hacer aquel ademan en los momentos importantes. Sin embargo, ?era tan complejo todo aquello! Que unos hombres de veinte a treinta anos hubieran elaborado una concepcion total de la vida, a primera vista parecia imposible, so pena de milagro. Un espanol de edad -cincuenta y cinco anos- ?habia oido tantos discursos! Claro que era la primera vez que oia hablar de rosas y de flechas, sobre todo concretando su numero. No obstante, ?que diablos significaba no prometer sino exigir? Tampoco veia claro que ofreciendo sacrificios pudieran tener muchos adeptos.

– Hijo mio, no se que decirte. Todo esto me parece algo utopico. Tal vez los jovenes tengais razon. ?Que se yo! Sin embargo, desearia advertirte una cosa: si un dia descubro que todo esto es una chiquillada, cortare en seco. No hay nada mas triste que el heroismo gratuito. No quiero que a ti y a tu hermano os peguen un balazo por una tonteria, ni que os tomen el pelo. Espana… es un pais muy dificil. Quiero decir que no se si os bastara con cinco flechas… Y en cuanto a Gerona, no se, no se. Pronto veras lo que quiero decir.

Entonces Mateo contesto que no queria herirle, pero que tambien deseaba aclarar, desde el primer momento, que habia entregado la vida entera a aquel asunto, que habia prestado juramento, que no bastaria con que su padre juzgara aquello una chiquillada para que el compartiera tal opinion; y que si la escision se producia, lo cual no era de prever, se veria en la necesidad de desobedecerle.

Don Emilio Santos le miro con fijeza un minuto largo y luego, con lentitud, se dirigio a la puerta, sintiendo sobre si los estupidos ojos del pajaro disecado que se erguia en el pedestal.

CAPITULO XXXIV

Cada vez que Laura, la hermana de los Costa, subia a las canteras a dar un vistazo, los obreros interrumpian un momento su trabajo y echaban un trago. Luego volvian a martillear.

Desde arriba, Laura contemplaba la ciudad a sus pies, con los campanarios presidiendo. El rio la partia en dos. A su izquierda, en la falda de la montana, el cementerio. La piedra de los panteones habia salido de las canteras lo mismo que la piedra de los puentes, de los arcos, de las iglesias. Aquello le producia una emocion vivisima, desconocida. Antes que sus hermanos entraran en la carcel, se limitaba a enterarse por un papel que recibia del Banco, de los beneficios que le correspondian. Ahora se daba cuenta de hasta que punto el contacto directo humanizaba las relaciones.

Personalmente, habia llegado a una conclusion: el trabajo de aquellos hombres era duro. Los barrenos mordian la montana, a veces mordian la carne. Los inmensos bloques debian de ser transportados y luego los canteros les daban forma. Formas cuadradas, rectangulares, distintos tamanos. El incesante martilleo parecia una cancion en la montana. Era el ritmo del trabajo, del vivir. Pero a Laura acababa penetrandole en la cabeza.

Lo mismo le ocurria en los hornos de cal. Los hombres hundidos en pantanos de materia pegajosa, con inmensas palas en las manos, cargando sacos, respirando Dios sabe que. Lo mismo ocurria en la fundicion. Las gafas negras le daban miedo. Y las chispas. Hierros por todas partes, las calderas, el carbon, la temperatura insoportable. Todos negros de la cabeza a los pies.

En los hornos de cal, la piel blanca, negra en la fundicion. Pagando, sus hermanos tenian a los hombres del color que les venia en gana. Al los canteros, el polvillo de la montana los tenia ligeramente de amarillo, que se posaba sobre todo en sus viseras y en sus pestanas, sobre los ojos. Un cantero sentado tenia algo de oriental. Al levantarse, se escupian en las manos, y quitandose la gorra, la sacudian. Los obreros de la cal habian perdido la voz. Los de la fundicion, al quitarse las gafas, miraban el mundo como si llegaran de otro, del fondo del mar, o del fondo del fuego.

Ante tal espectaculo, Laura decidio aumentarles a todos el jornal. El notario Noguer le aconsejaba que esperase; la muchacha dijo: «Inmediatamente». Esto ocasiono que algunos de los obreros se felicitaran, de que los Costa estuvieran en la carcel. Otros dijeron: «?Imaginaos lo que debian de ganar, que a la mujer le ha dado verguenza!»

La muchacha se entusiasmaba de tal modo oyendo aquellas cosas, que en seguida hablo de crear una guarderia para los hijos de los obreros y obreras a su cargo… De ello a una clinica de maternidad habia un paso…

Laura obraba de tal suerte de acuerdo con un plan perfectamente trazado, y no por ella misma, sino por un superior. Por alguien que estaba cansado de que en la ciudad se hicieran las cosas a medias: un vicario joven, de mandibulas energicas… Si, mosen Francisco, amigo de Cesar y vicario de San Felix, enamorado de Gerona, hijo de ella, fundador de una escuela de aprendices, conocedor del latin y hombre de tres horas de rezo diarias, tenia ideas nuevas y audaces sobre el apostolado. Al advertir que los derechistas se pavoneaban por su triunfo del 6 de octubre y creyendo que sus hermanos los sacerdotes no hacian nada eficaz, habia dicho a Laura: «Demuestre que

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