ana maria.
cesar.
jose.
Ignacio se acosto despues de leer y releer las tres cartas. Le dolia la cabeza; la discusion con Mateo le habia agotado.
Durmio con pesadez, tapada la cabeza, hasta las seis.
A las seis desperto bruscamente. Saco la cabeza de entre las sabanas. Le habia parecido sentir una punzada en el bajo vientre. Permanecio inmovil un instante, auscultandose. La habitacion estaba a oscuras. Otra punzada. Se hubiera dicho que una vida secreta habia penetrado durante el sueno debajo de las mantas y que atacaba su centro.
De pronto le asalto un temor. De un brinco se sento en la cama y encendio la luz. Conteniendo la respiracion dio un tiron a las sabanas: en el centro de ellas se extendia una mancha de pus.
CAPITULO XLI
Tambien Julio visito a los Alvear. Y a la salida se habia dirigido a la calle del Pavo, a la Logia. La primera reunion desde que habia sido puesto en libertad. Cada miembro tenia su llave, de modo que abrio por su cuenta la puerta de la escalera. Subio al primer piso y entro. Todos los Hermanos le esperaban en el Atrio, donde se hallaba una mesa con el Libro Registro.
El coronel Munoz, alto y esqueletico, al verle, sin perder un instante, firmo en el libro, se puso los guantes blancos y se dirigio a la pieza contigua, al Taller. Todos le imitaron. Julio con guantes blancos parecia un gran senor, algo ironico, de sutiles intenciones. Cada uno se colgo del cuello su mandil, simbolo del Trabajo -Mandil de babero levantado en los grados de Aprendiz y Companero, liso en el grado de Maestro-. Los Maestros eran el coronel Munoz, el comandante Campos y un desconocido, que exhibia cordones azules.
El coronel Munoz se dirigio al fondo semicircular de la pieza -Oriente-; subio los tres peldanos y se instalo en el sillon presidencial -Venerable- ante una mesa en la que se veian un candelabro de tres brazos, el martillo de ritual, una escuadra, las Constituciones Masonicas y un pequeno punal reluciente. Julio recordo muy bien cuando, en el ceremonial de recepcion, la acerada punta de este punal toco su piel, exactamente en el lugar del corazon, y una voz solemne le conmino a guardar los secretos de la Logia, so pena de «ver su cuello cortado, su lengua arrancada del paladar, el corazon echado a las arenas del mar en un sitio que el mar cubriera y descubriera dos veces al dia, y su cuerpo reducido a cenizas y las cenizas dispersas en la superficie del suelo». A la derecha del coronel Munoz tomo asiento el comandante Campos, siempre de mal humor, y a su izquierda el desconocido de los cordones azules. Frente a ellos, en un paralelogramo trazado con yeso en el suelo, se instalaron, en simples sillas, a la izquierda, los Aprendices: director del Banco Arus, doctor Rossello, Antonio Casal; a la derecha, los Companeros: Julio Garcia, arquitecto Ribas, arquitecto Massana, y otros hermanos hasta el numero de trece.
El Templo, de forma rectangular, era modesto; sin embargo, los arquitectos decoradores Massana y Ribas lo habian dotado de cuanto prescribia la Ley. Dos columnas a la entrada, simbolizando las dos que sostenian el Templo de Salomon. La de la izquierda, columna JAKIN, «fuerza activa», principio masculino, fecundante; la de la derecha, columna BOAZ «en la fuerza», principio femenino, fecundado. Las paredes pintadas de azul, el techo representando la boveda celeste y estrellada, con el Sol naciente y la Luna menguante. Un cordon a modo de friso daba la vuelta al Templo, simbolizando la union entre todos los Hermanos masonicos del mundo. Tres ventanas - Oriente, Mediodia y Occidente-, pues si los Aprendices vivian aun en la oscuridad, la presencia de Companeros y Maestros justificaba la entrada de luz exterior.
En la pared presidencial, sobre la cabeza del coronel Munoz, los arquitectos Massana y Ribas habian trazado un triangulo. Un ojo en el centro de este triangulo simbolizaba la Conciencia que dirige, la Prudencia que observa y preve, el Bien que fija el Mal para vencerle. En el suelo, en la parte izquierda del paralelogramo, ocupada por los Aprendices, habian sido dibujados un martillo -principio activo-, un pedazo de piedra bruta -principio pasivo- y un cincel. En la parte ocupada por los Companeros, solo un martillo y un cincel: la piedra bruta ya no era necesaria. En el centro, un compas, una regla y multitud de lagrimas rojas rodeando el ataud de Hiram, martir en la construccion del Templo del Salomon.
El martillo del coronel Munoz declaro abierta la reunion, que no era solemne ni mucho menos. No se iniciaba a ningun miembro, nadie recibia un grado superior. Simplemente se celebraba la liberacion de los H… Julio Garcia, Massana y Ribas -Companeros- y a su vez estos deseaban mostrar su agradecimiento por la solidaridad de que la Logia les habia dado pruebas. Otro importante motivo de la reunion era la presentacion a la Logia, del H… Maestro don Julian Cervera, nuevo Comisario en la provincia de Gerona.
Julio Garcia, al oir estas palabras, quedo estupefacto. Que el Comisario nombrado a raiz de los hechos de Octubre fuera mason, con grado de Maestro, le parecio algo magnifico, de buen aguero, lo mismo en el terreno individual que en el de la ciudad, e indiscutiblemente un gran triunfo de la Hermandad.
Miro al desconocido, quien se levanto cruzando su mano sobre el pecho. Era un hombre de unos cincuenta anos, de rostro grave, cejas muy negras, cabellera poderosa, sin una cana. Traia el saludo de los H… de Madrid, Logia «Ayerbe», y esperaba colaborar con sus H., de Gerona, Logia «Ovidio», para el establecimiento de los ideales de igualdad, progreso y cultura en toda la Humanidad. El nombre «Ovidio» de la Logia de Gerona le habia conmovido, pues precisamente era uno de los convencidos de que la creacion de la masoneria especulativa se remontaba a una edad mucho mas remota que el mito de Hiram y la construccion del Templo de Salomon; a su entender su origen alcanzaba los primitivos mitos solares y desde luego la virgiliana
