Uno a uno, los H… fueron levantandose y dandole la bienvenida. El ultimo fue el coronel Munoz, quien tuvo a su cargo el elogio del H… recibido. El coronel Munoz sabia que en las grandes Logias se consideraba al H… Julian Cervera sumamente experto en cuestiones de ritual, escrupuloso hasta el maximo. Asi que el temblaba ante la idea de que el H… recien llegado prestara demasiada atencion al Taller de la Logia de Gerona. Probablemente hallaria alguna inconveniencia, algun detalle heterodoxo. Por su parte, estaba dispuesto a aceptar todas las sugestiones. ?Compas abierto o cerrado; orientado hacia Oriente o hacia Occidente? El Templo era simple, ya lo veia. Candelabro de tres brazos, tres ventanas, paralelogramo trazado con yeso en el suelo, a falta de alfombra, demasiado costosa…
El H… Julian Cervera sonrio y dijo «que no tratandose de ceremonial de recepcion de candidato, ni funebre, ni de reconocimiento conyugal, ni de inauguracion de un Templo, todo estaba bien, muy bien. Unicamente, tal vez faltase, al oeste del ataud de Hiram, la calavera y algo mas a la izquierda dos tibias en cruz; y desde luego echaba de menos, esto si, sobre la mesa, junto a las Constituciones, la Biblia, abierta por el Evangelio de San Juan. Cierto que el se inclinaba mas hacia el ritual ingles, actitud perfectamente discutible».
Al parecer el H… Julian Cervera tenia creencias religiosas. Sin embargo, su tono causo buena impresion y el coronel Munoz prometio estudiar todo aquello en la reunion primera del proximo mes, que seria a la vez la primera de 1935.
La conversacion se generalizo, en tono amistoso. Cada H… al tomar la palabra, se levantaba. Uno de ellos estaba furioso por dentro ante la perspectiva de la Biblia y el Evangelio de San Juan: Antonio Casal, tipografo de
Se hablo de los problemas creados en Gerona por los recientes acontecimientos. A todos les parecio un gran triunfo la muerte del comandante Jefe de Estado Mayor, hombre reaccionario hasta el maximo. Todos se alegraron de la posibilidad de que pronto fuera destinado a Gerona, en calidad de Jefe Militar de la Plaza, el general Fernandez Ampon, H… destacado de la Logia «Ferrer y Guardia» de Madrid. En el plano de las actividades, lo mas urgente era la reapertura de los locales izquierdistas, ahora bajo la consigna de Unidad, de Bloque Comun. El Responsable continuaba siendo persona grata, si bien el mito de Joaquin Santalo debia ser arrancado de manos de los anarquistas. Tambien era persona grata Cosme Vila.
El clima era de optimismo. El tipografo hablo contra el notario Noguer, de quien se rumoreaba que iba a ser nombrado alcalde, contra «La Voz de Alerta», contra el comandante Martinez de Soria. Denuncio la presencia en Gerona de Mateo Santos, hijo del director de la Tabacalera, llegado para fundar la Falange en la ciudad; el H… coronel Munoz sonreia. Personalmente, no temia nada. Creia que se habia dado un gran paso. Poco a poco se irian tomando posiciones, alcanzando la Unidad requerida. La Falange, no haria mas que provocar una sana reaccion. Por lo demas, ?que podian hacer? Ni siquiera sabian aprovechar las circunstancias favorables creadas por el fracaso momentaneo de la revolucion.
Todos se rieron por el tono amistoso que empleo el coronel Munoz. Todos amaban aquellas paredes azules, aquella boveda estrellada; y cada uno intentaba reconocerse en uno de los nudos del cordon negro que daba la vuelta a modo de friso. Al director del Banco Arus le hipnotizaba el triangulo suspendido sobre la cabeza del coronel Munoz; a Julio Garcia, el ojo del centro. El policia hubiera llevado a la Logia, muy a gusto, la tortuga, para que recorriera el paralelogramo, durmiendose de vez en cuando en el ataud de Hiram.
Los arquitectos decoradores Massana y Ribas gozaban de lo lindo. La evocacion de aquellos muros tenia gran influencia sobre el estilo arquitectonico que intentaban imponer en la ciudad. Llegaria un momento en que en toda Cataluna, en el mundo entero, imperarian los rectangulos, las lineas sobrias. Llegaria un momento en que, a la ciudad horizontal, deshabitada -dispersion-, se impondria la ciudad vertical: union. Para vivir se morderia el espacio, dejando la tierra para ser labrada y para arrancarle sus tesoros ocultos. De momento, desde que habian salido de la carcel, en la Gerona moderna debian levantar dos enormes edificios; y acaso los hermanos Costa se decidieran por un tercero, si uno de ellos se casaba, como daba a entender.
Otro de los amantes del Templo era el doctor Rossello. Cuando se colgaba el mandil y se calzaba los guantes blancos, le parecia que estos eran de goma y que se disponia a operar sobre el cuerpo social.
Todos amaban el Atrio, el Templo, la calle del Pavo. Las tres ventanas no daban a ninguna parte. La escuadra y la regla simbolizaban el derecho, el compas y la medida. El «francmason debe entregar su vida entera al trabajo». Todos trabajaban, cada uno en su puesto. Gerona era el taller, el cuerpo. Podia delatarse a «La Voz de Alerta», al comandante Martinez de Soria, a mosen Alberto, al notario Noguer, a Mateo Santos. Incluso a don Pedro Oriol. Incluso a Bernat, fabricante de imagenes y jugador de bochas; nadie delataria al Hermano. Podia delatarse a Joaquin Santalo; nadie al Hermano. So pena de «ver su cuello cortado, la lengua arrancada del paladar, el corazon echado a las arenas del mar en un sitio que el mar cubriera y descubriera dos veces en un dia, y su cuerpo reducido a cenizas y las cenizas dispersas por la superficie del suelo».
CAPITULO XLII
Mateo habia elegido el camino mas recto para entrar en contacto con los hijos del comandante Martinez de Soria. Se habia presentado en casa de este, fue recibido por los dos muchachos y les dijo: «?Arriba Espana! Mateo Santos, de la Falange de Madrid». El carnet dio fe de sus palabras.
Un detalle lleno de gozo a los tres: jamas se habian visto, y a los cinco minutos parecian hermanos. Identicos puntos de vista, identica concepcion del mundo. Charlaron durante mucho rato, le presentaron a Marta, luego salieron a visitar la ciudad.
Mateo los puso al corriente de su situacion personal. Hijo del director de la Tabacalera, no hablando catalan, su labor seria penosa, sobre todo en una provincia separatista que habia metido en la carcel trescientas personas y sacrificado a un diputado. De momento, no veia a nadie a quien acudir. Unicamente su hermano, desde Cartagena, acababa de mandarle un nombre: Octavio Sanchez, empleado de Hacienda. Al parecer era un chico andaluz, simpatizante, que llevaba tres o cuatro meses en Gerona. Mateo opinaba que Cataluna era un hueso.
Fernando Martinez de Soria, que disponia de un vozarron desproporcionado a la delgadez de su cuello, dijo que, a pesar de eso, Falange en Barcelona respondia bien. Eran pocos, pero muy inteligentes y eficaces. Y ademas, muy valientes. «En ciertos aspectos, nos dan lecciones a los castellanos.» Los falangistas de Barcelona habian sido los primeros en apoyar la idea de fusionar Falange con las JONS, lo cual constituyo un gran acierto. Ahora, con la incorporacion de estos obreros, que por cierto demostraban un entusiasmo sin limites, los cuadros quedaban mucho mejor definidos. «Con eso ya, si quieren continuar aplicando a Falange el mote de
Mateo estaba al corriente de aquello, y pensaba desde luego ponerse en contacto con las Escuadras de
