Alguien les comunico:

– Los falangistas se marchan voluntarios a Abisinia.

La familia quedo perpleja. No acertaban a dar credito a aquellas palabras, pero la comida fue silenciosa, y todos esperaban la llegada de Mateo para interrogarle, de frente y sin ambages.

Cuando Mateo llego, por la noche, noto algo especial. Y al oir la pregunta en boca de Matias contesto, sin inmutarse:

– En efecto, se hablo de ello. En Madrid, Leon y Sevilla queria formarse una falange y acoplarla a una compania de Camisas Negras; pero al final se ha convenido en que en estos momentos Espana nos necesita. De manera que se desistio.

Pilar pregunto:

– Pero… ?tu te habrias alistado?

El muchacho contesto:

– Desde luego.

Pilar no pudo abrir la boca. Se levanto de la silla, entro en su cuarto y se echo sobre la cama con una suerte de desesperacion; en cuanto a Matias Alvear, sintio que una ola de indignacion le cubria el pecho. Se levanto a su vez y cruzo el comedor. Al llegar al umbral se volvio y dijo, liando un cigarrillo:

– Bien… se hablara de este asunto.

La segunda fisura en la felicidad provenia de Ignacio. Ignacio volvia a estar de mal humor…

Pilar opinaba que era a causa de la guerra de Abisinia. En casa de Marta habia dicho: «En mi familia, papa esta por los negritos. Se nota porque escucha la radio. A mama, le dan mucha lastima, pero la bendicion del Padre Santo la dejo turulata; pero desde luego el mas fanatico es Ignacio. Dice que los italianos son unos 'agresores' y que despues de esto querran lo otro y luego lo otro, y que no se que de las Somalias. Y que todo proviene del exceso de natalidad. En fin, que vuelve a estar de mal humor y muy preocupado por la politica».

Aquel dia, cuando despues de la declaracion de Mateo, Carmen Elgazu entro en el cuarto de Pilar, Ignacio se recosto en el comedor, en la silla para atras y pregunto al falangista:

– De modo que si no te marchas a Abisinia es porque Espana te necesita…

Mateo le sostuvo la mirada y contesto:

– Asi es.

Ignacio movio la cabeza de arriba abajo.

– No te importaria nada disparar unos cuantos tiros… -prosiguio.

– Pues… me importaria. ?Como no! -Mateo anadio-: Pero lo haria.

Ignacio tampoco insistio, y en ello siguio el ejemplo de Matias Alvear. Tomo los libros de Derecho que estaban encima de la mesa; Mateo se levanto a su vez, y le imito. Este no supo si llamar o no al cuarto de Pilar. Finalmente no lo hizo y ambos muchachos partieron hacia la clase del profesor Civil.

Mateo, una vez en la calle, echo a andar con seguridad. Sus pasos parecian seguir un ritmo militar; por el contrario, Ignacio caminaba pensativo y como dudando, con movimientos inciertos.

Pasaron dos postulantes: «Para la viuda de Joaquin Santalo…» En tos balcones, muchas banderas a media asta, como la de Cosme Vila. Corriendo, les rozo Santi, con sus pies inmensos. Llevaba un sobre en la mano.

Si, desde hacia unas semanas la excitacion de la ciudad infundia a Ignacio un extrano desasosiego; ahora los ritmicos pasos de Mateo le penetraban el cerebro.

Mateo a su lado monologaba:

– Si, ya veo que esto ha caido mal. Lo siento. Somos, ni mas ni menos, una pandilla de asesinos. ?Voluntarios a la guerra, a matar negritos! ?Que horror! Como si hubiera algo grande en el mundo que se hubiera hecho sin el empleo de la fuerza.

«Para la viuda de Joaquin Santalo, para la viuda de Joaquin Santalo.» Mas banderas a media asta. Santi volvia a pasar corriendo, sin el sobre, los sin trabajo sentados en la acera del cafe Cataluna.

– Otros han ocupado medio mundo, pero a Italia hay que condenarla al hambre. Nacion latina ?no faltaba mas! ?Ah, los pacificos y civilizados etiopes! ?Sabias que muchos de ellos todavia comen carne humana? Seria divertido que Leon Blum y Azana y algunos mas de sus apologistas aterrizaran por alla, por el interior. Los tostarian con un cuidado especial, en agradecimiento a sus discursos. Claro, claro, hay que defender a los pueblos pacificos. Radio Londres asi lo dice y aqui nos lo creemos. ?Lo que se esta ventilando es la ruta vital del Imperio ingles!; y somos capaces de defenderla con oro del Banco de Espana.

Ignacio no decia nada. Se habia levantado las solapas del abrigo y apretaba los libros de Derecho contra sus costillas.

Llegaron a casa del profesor Civil. Ignacio sentia una pena honda. ?Adonde iria Santi con su sobre? Tal vez a otro acuario. Su crueldad, por fin descubierta, no era la unica. Otros chicos de su edad crecian con instintos parecidos. Algo profundo se rompia en los espiritus. Sobre la mesa del profesor Civil, El Tradicionalista.

En realidad, Ignacio tenia mas experiencia que antano y no veia, como entonces, solo una cara de la medalla. Procuraba ser justo. Su honda pena provenia de que el desequilibrio lo percibia no solo en la persona de Mateo sino dondequiera que volviera los ojos. Tanto como el hecho de que Pilar no contara para nada en la decision de Mateo de marcharse a Abisinia, le molestaba que la pedagogia racionalista de David y Olga hiciera posible la aparicion de Santi. ?Pero al mismo tiempo que la pedagogia de los maristas hiciera posible la aparicion de Mateo! Y la de los jesuitas «La Voz de Alerta».

A Ignacio le parecia que el mismo participaba de esta dualidad, que era a la vez un poco Santi y un poco «La Voz de Alerta». ?Como explicar, si no, que el argumento de que los etiopes comieran aun carne humana ni le impresionara, y en cambio le sacara de quicio que el doctor Relken en el Neutral ridiculizara el fanatismo religioso de las mujeres espanolas?

Era evidente que los campos se iban delimitando en el. La herencia Alvear y la herencia Elgazu. Tal vez, el Seminario… y la UGT.

«Kum, Kum», en cuestion de fe, se habia levantado. Desde el primero de ano. No dudaba de Dios, pero le desconcertaba que el Padre Santo bendijera los tanques. En cuestion social, tampoco dudaba: habia que asegurar Casa de Maternidad, educacion, trabajo y sepultura al mundo. Y sobre todo libertad; pero le indignaba que en nombre de estos valores Porvenir paseara una calavera y Teo blandiera a su antojo su latigo de carretero.

Acaso lo que menos definido sentia en si era su actitud frente a la Patria. Le ocurria que buena parte de las cosas que el doctor Relken imputaba a Espana el las habia pensado, y aun las habia vertido al rostro de Mateo en muchas discusiones; pero oirlas en boca extranjera le sulfuraba… Hasta el punto que en ciertos momentos justificaba a Mateo. ?Humillante que en el Neutral se formara un corro de espanoles oyendo complacidos la viviseccion del toreo, de la mantilla, del estado de las carreteras y de la oposicion a la Reforma! El toreo era cruel, pero valiente y mas artistico que la pelea de gallos; la mantilla parecia muy superior al salakot que, segun Padrosa, llevaba el doctor Relken en Montjuich; si las carreteras eran malas tenian de bueno que conducian a alguna parte y la Contrarreforma corto en seco el avance de la dispersion espiritual, Al diablo, pues, con aquellos discursos. Bien estaba que viniera alguien de Praga a explicar lo que debia ser la democracia; pero que este alguien dejara en paz lo que las madres espanolas se ponian en la cabeza.

Y, sin embargo, era evidente que la herencia Alvear, David y Olga y el propio doctor Relken tenian razon en muchas cosas, y ahi estaba el drama y por ello era demasiado simple la frase que Carmen Elgazu escribio a Bilbao: «Ignacio vuelve a ser el que fue».

Porque, contentarse con guardar silencio, prestar atencion y demas, buscando la paz del alma individual, cuando la ciudad en que uno vivia se preparaba para una lucha a muerte, resultaba de un egoismo intolerable. Espana era pobre, la tierra se resistia a las manos, el nivel de vida era infimo. Espana no habia aportado nada a la investigacion pura, a los sistemas filosoficos, a la mecanica; y ni siquiera el profesor Civil negaba todo esto. Si en un tiempo dio genios en otras ramas, desde hacia lustros parecian haberse terminado. Espana no daba ni siquiera inventores. Cualquier cosa que asombrara al mundo -en medicina, en astronomia, en lo que fuera- desde hacia muchos anos provenia de otros paises. ?Que ocurria? La tesis de David y Olga, de Casal y de tantos otros, segun la cual se habia encerrado al genio espanol en el sepulcro del Cid, parecia imponerse, y por ello cuantas panaceas aportaran Gil Robles o Jose Antonio moririan en este sepulcro.

Pero… por otra parte, pensando en Marta por ejemplo, en su perfil castellano, en su nobleza y austeridad, ?aparecia, en efecto, tan entranable la tierra del Cid!

Y ademas, ?no ocurriria que cada pais tenia su mision que cumplir y Espana cumpliria con la suya, no

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