lividamente al rio. La figura del joven sacerdote parecio flotar alrededor de las estufas, y era como una sombra benefica apaciguando los animos, en espera del 16 de febrero. Se rezaba el Rosario en casa de don Pedro Oriol, silencioso hogar, en casa del notario Noguer, con las letanias traducidas al catalan; en casa de don Jorge, cuyas dos sirvientas eran llamadas al rezo colectivo, y se sentaban a ambos lados de la puerta, en dos taburetes.
El Rosario se rezaba en el piso del subdirector, en el del portero de la Inspeccion de Trabajo, en el de la mujer que hacia la limpieza en casa de los Alvear.
El vicario habia recomendado particularmente esta oracion porque juzgaba que en su estructura estaban contenidos, mejor que en cualquier otra, los elementos todos de la vida humana. Sobre todo en los Misterios. Primeros los Misterios de Gozo, simbolo del placer que produce en el hombre el nacimiento de otro hombre; el vicario habia bautizado docenas de hijos y siempre leia identica sonrisa en el rostro paterno. Luego los Misterios de Dolor, simbolo de la lucha en la tierra coronada por la muerte; mosen Francisco habia asistido a docenas de entierros, y siempre escucho identicos llantos. Finalmente, los Misterios de Gloria, simbolo de la resurreccion y del cielo eterno.
Para el sacerdote, todo estaba contenido ahi. «El dia en que en toda Espana se rece el Rosario, el padrenuestro por la paz resultara innecesario.»
Sin embargo, ?cuando llegaria tal fecha? De los doscientos cincuenta obreros parados, solo diez o doce habian seguido el consejo de mosen Francisco. Los demas andaban pegando carteles, algunos de los cuales eran dibujados por los arquitectos Massana y Ribas en la mesa contigua a la que utilizaba Benito Civil, su primer delineante.
CAPITULO LXIII
Cuando, el 15 de enero, Matias leyo el manifiesto en que se daba cuenta oficial de haberse constituido el Frente Popular, y comprobo que en el programa no figuraba nada que no tuviera un tono ecuanime y razonable, comento: «Por fin parece que se ha impuesto el sentido comun. A ver si esta vez Azana salva la Republica».
Su contento hubiera sido total de no continuar doliendole la conducta de Mateo. El muchacho no solo no le habia pedido excusas por su ex abrupto sobre Abisinia, sino que persistia en su actitud, sobre todo al comprobar que Pilar cedia. Por ahi se hundio todo. La chica, una vez secas las lagrimas y despues de una conversacion con Marta, salio con el sambenito de que Mateo hubiera sido un heroe marchandose a la guerra.
Matias Alvear no se decidia a cortar por lo sano, pues siempre confiaba en que la juventud vuelve al redil si ha recibido buenos principios: y pensandolo bien no podia dudar de que este fuese el caso de Mateo, pues no cabia olvidar que era hijo de don Emilio Santos, autentico caballero, y el primero en lamentar la violencia del muchacho. Asi que permitia que Pilar saliera con el, confiando ademas en que el triunfo del Frente Popular en las elecciones echaria definitivamente tierra sobre Falange.
En cuanto a Mateo, vivia jornadas de inquietud. ?Su pronostico se habia cumplido!… Las izquierdas se habian unido, el Frente Popular quedaba formado. Y entre tanto, las derechas continuaban elevando globos y asegurando, en el Casino, que iban a ganar.
Otra preocupacion del muchacho: no estaba del todo satisfecho de sus camaradas. Se arrepentia de haber aceptado al hijo de don Jorge. El chico palidecia cada dos por tres, a consecuencia de la conminacion de su padre a que rompiera el carnet en el plazo maximo de dos meses, so pena de quedar desheredado; y por otro lado Miguel Rossello cualquier dia cometeria una barbaridad. Era tan exaltado y tan grande su indignacion ante el espectaculo de inconsciencia de que segun el, el pais daba muestras, que continuamente pedia intervenir de algun modo. Rossello vivia en una fonda y la soledad le habia desquiciado.
Mateo hubiera querido ensanchar su grupo, formarlo mas de prisa y no verse obligado sin cesar a explicarlo todo, a justificarlo todo.
– ?Por que en algunas provincias presentamos candidatura, si Falange no cree en los Partidos, ni en derechas ni en izquierdas?
– Porque, hasta dias mejores, es preciso disponer de una tribuna para hacer oir nuestra voz. Y no hay mejor tribuna que el Parlamento.
A pesar de todo ello, Ignacio estaba totalmente convencido de que Mateo sabia adonde iba, de que no retrocederia ante nada. «Ahora espera ordenes de Madrid. En cuanto estas lleguen, es capaz de poner los planes de Rossello en practica, todos de una vez.»
Ignacio no dejaba un momento de pensar en las elecciones. Y estimaba, lo mismo que los demas empleados del Banco, que el resultado era imprevisible.
Esta era la opinion general. Y el interrogante inquietaba tanto mas cuanto que todo el mundo comprendia que esta vez no se trataba de un sufragio rutinario. «En estas elecciones se deciden los proximos cien anos de la nacion.»
«De la nacion, y quien sabe si de Europa.» Esto opinaba el profesor Civil. El profesor Civil creia que en las dos Espanas que Ignacio llevaba dentro y que iban a enfrentarse el 16 de febrero latian los germenes de la futura lucha en el mundo entero. Continuaba creyendo que la estructura de la Democracia se bamboleaba en todas partes, por el desgaste natural de los sistemas y porque habia caido en manos de dirigentes judios, pero que por desgracia las fuerzas que se levantaban contra ella eran tal vez peores.
– ?Y por que cree usted que en Espana nos anticipamos en la lucha? -le preguntaba Ignacio.
– Porque aqui hay mas fanatismo que en ningun sitio. Las ideas se convierten en seguida en alma y carne.
El doctor Relken parecia compartir la opinion del profesor. Se pasaba el dia en el Neutral cantando lo epico de aquella lucha. El dia en que se hizo publico el manifiesto del Frente Popular dijo:
– Son ustedes magnificos. La vispera de Reyes los vi acompanando a sus hijos con farolillos en el aire. Pedian munecas, mecanos, bicicletas. Luego pediran la cabeza del adversario. ?No, no, no lo digo por reproche! Al contrario. Actuan ustedes por instinto de raza y en su raza hay sentimientos contrapuestos. Por eso la lucha es siempre aqui grandiosa. Cada uno defiende con los dientes lo que cree.
De repente anadio:
– Lastima que a veces vivan demasiado obcecados.
– ?Que quiere decir?
El doctor dejo el vaso sobre la mesa.
– Tienen ustedes un refran muy bonito -anadio- que creo que ahora se les puede aplicar. Ustedes dicen: «el que no corre vuela».
– ?Y pues…?
Julio explico que el doctor Relken debia de referirse al comandante Martinez de Soria, quien habia salido de la ciudad con direccion a Roma.
Todo el mundo quedo perplejo. El doctor se quito los lentes y afirmo:
– Asi es.
– Caray con el canguelo -sugirio uno.
– ?Por que tanto miedo?
– Lo raro es que haya dejado la familia aqui.
Julio hizo entonces un signo negativo.
– Estais equivocados. Volvera. Viaje de ida y vuelta… Ha ido con varios generales, y con Goicoechea.
Muchos supusieron que habia ido a ver al Papa.
El doctor nego con la cabeza.
– Nada de eso. Pidieron audiencia a Mussolini, y este se la concedio.
Hubo un clamor general. Uno de los mas afectados por la noticia parecio ser Matias Alvear. Se levanto y se fue a su casa pensando una vez mas en el furunculo que significaba Mateo y sus semejantes. Ignacio se indigno mas que nada porque Marta no le habia advertido en absoluto de todo aquello.
– ?Por que no me has dicho nada? -le pregunto por la noche.
– Para evitar que interpretaras la cosa a tu manera.
– Me parece que solo hay una manera de interpretar eso.
– No lo creas.
