verdaderamente sereno, consciente de los hechos y de lo que era preciso hacer, era Cosme Vila. Su mongolica cabeza y su ancho cinturon de cuero iban a dominar la reunion.
Despues de breves discusiones fue acordado entregar al teniente Martin a la Autoridad Militar, a la que incumbia el expediente. «El general sabra lo que tiene que hacer.»
Respecto de Falange, habida cuenta de que a uno de los afiliados, Miguel Rossello, se le habia encontrado un arma y que dos de ellos, Octavio y Conrado Haro, habian lanzado gritos subversivos en la Plaza Municipal, se acordo la disolucion del Partido, clausura del local, detencion preventiva de los tres miembros citados y pedir declaracion al jefe, Mateo Santos. Julio, acto seguido, leyo el resultado de los ciento cincuenta expedientes abiertos por tenencia ilicita de armas. La mayoria de los expedientados serian castigados con una multa, nada mas. Por el contrario, don Jorge de Batlle, «La Voz de Alerta» y otros propietarios de la provincia serian detenidos, por haberseles encontrado armas de calibre mayor y no haberlas entregado espontaneamente.
Los Costa, al oir el nombre de su cunado, arrugaron el entrecejo. Pero era completamente inoportuno plantear alli una cuestion familiar.
Cosme Vila pregunto como era posible que en la lista no figurara mosen Alberto, puesto que se le habian encontrado en el Museo «dos escopetas de dos canones».
Julio le contesto que ello no era cierto, que aquello era una invencion popular.
– La verdad es que no le encontramos absolutamente nada.
La reunion era lenta. Se pasaba de un tema a otro de los que Antonio Sanchez tenia anotados en la orden del dia sin que cambiara el tono de las voces. Daba la impresion de que se podrian tomar acuerdos gravisimos sin que este tono cambiara.
El arquitecto Ribas puso sobre el tapete el problema del comandante Martinez de Soria. «Parece que hemos olvidado que la mayoria de los aqui presentes estuvimos en la carcel y fuimos juzgados por el. No comprendo que el general no haya tomado decision alguna a este respecto.»
Julio contesto:
– El comandante Martinez de Soria tiene apoyos de envergadura, esa es la verdad. No solo de Capitania General se reciben ordenes paralizando la cosa, sino incluso del Ministerio de la Guerra.
Las palabras de Julio causaron estupor. Ello implicaba que existia en el pais una cadena de jefes de ideas reaccionarias que se protegian unos a otros, manteniendose en puestos estrategicos.
Hubo un momento de silencio, que aprovecho Cosme Vila para levantar el brazo y pedir la palabra.
– Yo desearia -dijo- informar a la Comision de dos cosas importantes.
– ?Que cosas…?
– Primera: Jaime Arias. El Partido Comunista exige que el atentado contra el hermano de nuestro camarada Teo sea vengado y da treinta dias de plazo para que sea castigado el teniente Martin.
Ante el silencio creado, Cosme Vila continuo:
– Segunda: Deseo anunciar a ustedes que el Partido Comunista presentara en breve sus bases. Bases triples: industria, comercio y agricultura. Y simultaneamente, un proyecto de reformas concernientes a la estructura politica de los municipios y de la provincia. -Y diciendo esto miro al alcalde de la ciudad, arquitecto Massana.
Este movio la cabeza.
– No se a que se refiere usted -repuso-. Odio las alusiones vagas.
Cosme Vila enarco las cejas.
– Si me permiten ustedes -dijo-, concretare estas alusiones. -Saco del bolsillo un papel y se puso a leer-. Algunas irregularidades observadas a vista de pajaro…
«Todavia se celebran en la ciudad entierros de primera, segunda y tercera clase. En Gerona, la mortalidad infantil no ha disminuido desde 1920. Docenas de trabajadores viven en la calle de la Barca, en el barrio de Pedret o en las cuevas de Montjuich como se vivia en la era troglodita. No hay un solo caso de hijo o hija de familia obrera gerundense que haya conseguido poder estudiar en la Universidad. No hay locales para organizar Academias obreras gratis y, en cambio, el Semanario ocupa dos manzanas. La ciudad cuenta con un equipo de futbol remunerado, que posee campo de juego; si los obreros piden jugar en el, se les contesta que destrozan la hierba. Actualmente, hay tanta policia en la ciudad como en la epoca de la Dictadura. Si registraramos uno a uno los pisos de nuestras primeras autoridades -con perdon de algunos de los presentes-, advertiriamos que su nivel de vida y su sentido de la decoracion son muy superiores al de los obreros que he citado. Todo ello unido a que continuamos dando vueltas alrededor de un centro putrefacto: el rio, y encarcelados entre las murallas que
La declaracion de Cosme Vila causo una gran impresion, sobre todo por el tono en que fue pronunciada. Los Costa se miraban estupefactos. Quien tenia que contestar era Julio. Julio estuvo a punto de dar un giro insospechado a la reunion, denunciando a los asistentes que los anarquistas, a pesar de ser tan memos, habian aportado pruebas contundentes de que los autores del asesinato de la sirvienta de mosen Alberto no fueron ellos, sino el Partido Comunista. Pero se contuvo, porque en muchos aspectos Cosme Vila tenia razon, y ademas porque no era cosa de exasperar los animos.
– Bien, esta usted en su derecho -dijo, por fin-. Presente usted ese proyecto de mejoras en cuanto lo tenga ultimado. De todos modos, no pierda de vista una cosa: vivimos en Republica democratica y no en regimen comunista. Tenemos mucho trabajo, mucho, aunque usted no lo crea, y nada es facil, se lo aseguro. Lo mas comodo seria decir: «Muy bien, vamos a emplear la fuerza. Este cura no me gusta, abajo. Este comandante tampoco, fuera». ?Ya, ya! Todo tiene sus inconvenientes. Este pais es enteramente de fanaticos; no crea que solo los hay en el partido comunista. Y los fanaticos dan siempre sorpresas. Ya se que vive usted en un piso menos confortable que el mio. ?Que se le va a hacer! En cambio, yo me zampo menos comilonas que Gorki. En fin, no vamos a discutir sobre la naturaleza humana. El objeto de esta reunion era pasar cuentas, senalar responsables y dictar las necesarias sentencias. Esto ya lo hemos realizado, que es lo importante. Ahora los agentes cumpliran inmediatamente con su deber.
El doctor Relken aprobo enteramente las medidas tomadas. Le dijo a Julio: «Creame usted. Proceda a la desmembracion de Falange. Solos no harian nada, pero unidos a los militares constituyen una amenaza constante. En cuanto a las pretensiones de Cosme Vila, no tienen ustedes mas remedio que apoyar a Casal y a los Costa para combatirlas. Que estos demuestren espiritu revolucionario, y la balanza se inclinara a su favor».
El doctor Relken vivia unos dias absolutamente felices. Era cierto que habia alquilado la mejor habitacion del hotel, espaciosa, con telefono y un timbre que a los dos minutos se convertia en una camarera. El pelo le habia crecido mucho desde que llego a Gerona. Ya no lo llevaba muy cortado, sino peinado hacia atras, con encrespados bucles rubios en la nuca. El menton le salia mas que nunca y continuaba sonriendo y bebiendo mucha agua. Se pasaba el dia hojeando revistas, visitando a los amigos, dando ciclos de conferencias en el Partido Socialista, en Izquierda Republicana e incluso en Estat Catala, y preocupandose por los minimos detalles de la vida de la ciudad. Siempre decia que el tipo humano espanol le interesaba enormemente, por lo rico que era y porque continuamente se amputaba a si mismo, a lo vivo, sus cualidades. «No se parecen ustedes en nada a los checos - comentaba-. Algo mas a los hungaros y mas aun a los rumanos, sobre todo los catalanes. Con un sentido patetico mucho mas interesante, desde luego.»
Consideraba que los gerundenses carecian de espiritu de iniciativa. El hubiera propuesto grandes reformas. En el plano comercial, habria estimulado la creacion de grandes almacenes en la ciudad, aun a riesgo de sacrificar pequenas tiendas. En el plano industrial, entendia que las posibilidades eran inmensas… a condicion de preocuparse del Pirineo. «Habria que buscar la materia prima en el Pirineo -decia-. En el Pirineo debe de haber incluso petroleo.» Imaginaba la llanura que rodeaba a Gerona y la del Ampurdan convertidas en refinerias de petroleo. En el plano cultural… elogiaba el Orfeon, la Biblioteca municipal, el Archivo y el Museo Diocesano. Y
