comprendio que la ciudad entraba en un momento decisivo.

Todo el mundo sabia que el Comite Ejecutivo del Partido Comunista estaba reunido en sesion permanente, en compania de dos delegados de Barcelona que quedaron en Gerona en espera de la respuesta oficial; era de prever que la replica de Cosme Vila seria fulminante.

Y, no obstante, Cosme Vila dio prueba, una vez mas, de sangre fria. Recibio la nota escrita. Teo se levanto como una torre y pregunto: «?Que se hace?» Cosme Vila le miro y contesto: «De momento, ir a la Comisaria, agradecer la aceptacion de la base numero cinco y preguntar cuando sera puesta en practica. Luego veremos».

Los dos delegados de Barcelona asintieron con la cabeza; y Cosme Vila, acompanado de Gorki, realizo la gestion.

Julio los recibio en su despacho. Cosme Vila llevaba la lista de los locales afectados por la orden de clausura: imprenta de El Tradicionalista; redaccion de este periodico, que era a la vez el local de los monarquicos; CEDA, Liga Catalana, Accion Catolica, Congregacion Mariana. Cosme Vila pregunto:

– ?Cuando sera cursada la orden?

Julio contesto:

– Ya esta cursada, excepto Liga Catalana. Liga Catalana -anadio en tono energico- continuara abierta…

Cosme Vila le miro y no insistio. Luego, el jefe del Partido Comunista dijo:

– Nosotros deseamos alquilar la imprenta de El Tradicionalista. En cualquier caso, pagamos cinco pesetas mas que el mejor postor.

Julio contesto:

– Se abrira un concurso legal.

Cosme Vila y Gorki se retiraron. Hasta media tarde, pues, no informo Teo de que las ordenes habian sido efectivamente cursadas a don Pedro Oriol, a don Santiago Estrada, al Obispo en persona, y que los guardias de Asalto habian sellado los locales. Entonces el jefe del Partido Comunista decidio movilizar a sus afiliados. Se persono en la emisora y decreto la huelga general. Luego convoco a todo el mundo para el dia siguiente, a las tres y media de la tarde, en el Puente de Piedra. Y mando enlaces a las celulas de los pueblos, especialmente a los campesinos, para que acudieran en masa a la manifestacion.

Mosen Alberto, que desde la muerte de la sirvienta parecia otro hombre, obsesionado por la idea de hacerse digno del tragico fin que tuvo la mujer, al oir la alocucion de Cosme Vila se levanto, se dirigio a su cuarto y arrodillandose rezo con toda su alma para que Dios tuviera compasion de la ciudad. Mateo comprendio que el momento era propicio para actuar. Comprendio que ni el senor obispo ni don Pedro Oriol ni don Santiago Estrada estaban en condiciones de replicar de una manera eficaz. La independencia ideologica de Falange le abria las puertas, una vez mas… Cuando el hijo de don Jorge fue a verle a la Tabacalera, cumpliendo el encargo que le habia hecho Pilar, Mateo le puso al corriente de su conversacion con Julio y le dijo:

– Mi despacho esta sellado, y el Partido declarado ilegal. Y, sin embargo, tengo que hablaros. El Rubio ha accedido a que nos reunamos en su casa. Avisa, pues, a todos los camaradas para que vayan alli a las siete y media. A todos, excepto uno: Roca. Dile a Roca que le excluyo simplemente porque es indispensable que, por lo menos, uno de nosotros quede a salvo… En el puesto de Roca asistiran dos nuevos camaradas ingresados… dos guardias civiles: Padilla, muy eficaz, ya le conocereis, y otro llamado Rodriguez. Avisa tambien a Marta.

Jorge cumplio. Y, entretanto, Cosme Vila hizo su declaracion por radio. De modo que Mateo se dirigio a casa del Rubio consciente de la importancia capital de aquella reunion.

Se reunieron en la cocina, y el Rubio salio al balcon, con el casquete de la Pizarra Jazz, para distraer a los vecinos…

Mateo se dio cuenta en seguida de que un punto de desanimo habia ganado a sus camaradas. Solo la presencia de los dos guardias civiles opero beneficamente. Pero todos pensaban en el peligro, y en el calabozo en que se mordian los punos Octavio, Haro y Rossello. Mateo les dijo:

– Camaradas, la huelga general ha sido decretada. La situacion sera caotica. Es el momento propicio para hacer oir nuestra voz, al modo como elegimos el de los incendios en las montanas para repartir nuestras primeras octavillas. Esta vez es preciso obrar. No temais que nuestras acciones queden diluidas por el hecho de que Cosme Vila ocupe el primer plano de la actualidad; por fortuna, Falange tiene estilo propio y nada de cuanto hagamos, por insignificante que sea, pasa inadvertido. Yo propongo a vuestra aprobacion dos acciones simultaneas. Una, que demuestre que estamos en contra de quienes, en nombre de la izquierda y de los avances sociales, desintegran a Espana; otra, que demuestre que estamos en contra de quienes, en nombre de la derecha y de la defensa de Espana, cometen barbaridades. Es decir, iremos de un lado, contra el teniente Martin; de otro, contra el doctor Relken.

Hubo un murmullo de curiosidad.

– Para darle una leccion al teniente Martin, Falange ira al cementerio -dos camaradas- y reparara la ofensa que aquel infirio a Joaquin Santalo y a Jaime Arias. La tumba del diputado continua llena de barro, y la cruz en el suelo. Se pondra en pie la cruz, se limpiara la lapida, de forma que el nombre aparezca de nuevo, y se colocaran cinco rosas a sus pies. Y lo mismo ante la fosa de Jaime Arias. Se quitara la indigna placa de metal que hay y se colocara en su lugar una pequena lapida que encargue a Pedro, en la que hemos borrado la palabra «Taxista». Dice simplemente: «Jaime Arias, cuarenta y dos anos. Murio el 7 de octubre de 1934. Deseamos su descanso eterno». Y a sus pies, otras cinco rosas. -Mateo marco una pausa. Luego anadio-: Y se rezara un padrenuestro en cada tumba.

Los asistentes estaban emocionados y Mateo continuo:

– Creo que los camaradas Jorge y Civil son los indicados para llevar a cabo este acto de servicio. Y seria de desear que, a pesar de las circunstancia, llevaran camisa azul.

Jorge fue el primero en reaccionar.

– ?Crees que nuestro acto sera bien interpretado? -pregunto.

Mateo repuso:

– Demostraremos que no nos gustan los ataques a quienes no pueden defenderse. Y si no somos bien interpretados, nosotros habremos cumplido. -Luego anadio-: Si alguien tiene algo que objetar, le ruego que lo diga.

Nadie decia nada. El mayor de los guardias civiles pregunto:

– ?Y la segunda accion de que hablaste?

Mateo acerco un poco mas la silla a los asistentes.

– Ya os lo he dicho: se trata del doctor Relken. Supongo estareis de acuerdo conmigo en que lo que ocurre es una ignominia. Lleva ya muchos meses aqui dandonos la lata. Nos ha tratado de trogloditas, de analfabetos, de estadio intermedio entre el cafre y el hombre civilizado. No le gusta nuestro aceite, ni el horario de las comidas, ni que matemos toros jugandonos la vida. Nadie le dice nada, nos roba hasta nuestras Virgenes. Conclusion: hay que pegarle una paliza fenomenal, que le impida ver la huelga desde fuera de la cama.

La reaccion fue instantanea. Todo el mundo se ofrecio voluntario; incluso Marta… Sobre todo, los guardias civiles parecian gozar de antemano el placer de saldar las cuentas pendientes con el doctor.

– ?Calma, calma! -rogo Mateo-. A mi me parece… que hay que hacer esto mientras Benito y Jorge estan en el cementerio; asi que, la eleccion no es dudosa. -Se dirigio a los guardias civiles-. Vosotros dos, vestidos de paisano, y yo.

– ?Tu tambien…? -pregunto Marta.

– Hija mia -repuso Mateo-, eso no me lo pierdo yo por nada.

El menor de los guardias civiles pregunto:

– ?No es mucho tres contra uno? Su companero, Padilla, respondio:

– ?Por que…? Bastante expuesto es el asunto.

Mateo asintio con la cabeza.

– Tenemos que ser varios, por diversas razones -explico-. No se trata solo de pegarle una paliza. Creo que, ademas, deberiamos pelarle al cero esa cabeza rubia tan mona que tiene.

Marta se retorcio la muneca izquierda con entusiasmo.

– ?Cuando lo sepa Pilar! -exclamo.

– Luego -anadio Mateo-, ya que no le gusta el aceite corriente, se lo daremos de ricino.

Jorge hizo una mueca de repugnancia.

– Y sobre todo -continuo Mateo- hay que rescatar todas las imagenes y devolverlas al Museo.

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