Collell, de su profesor de latin, anunciandole que no se moviera de Gerona hasta nuevo aviso, dona Amparo Campo estaba indignada porque, con todo aquello «La Voz de Alerta» tenia coche y Julio no.
– No te asustes, sere muy breve. Solo desearia que no me interrumpieras. Hablaremos como siempre hemos hablado tu y yo, y como yo entiendo las cosas. Todas las excusas que puedas darme las conozco: que vas alla para conocer el ambiente, para tener experiencia y demas. ?Bah!, a tu edad se va «para hacer el hombre». Me he informado sobre esa mujer. Si, comprendo que no es lo corriente. Pero yo quiero advertirte que las de su edad son las mas peligrosas… ?Me comprendes? Pero hay algo mas. Tu estas convencido de que no va contigo por dinero, que te quiere. De acuerdo. Pero vas a ver como te llevas la gran sorpresa. Cualquier dia te enteraras de que le esta diciendo lo mismo a cualquier chulo imbecil. Hijo mio…me daras una gran alegria si no vuelves por alli. Eres el mayor y tienes una gran responsabilidad. Ademas… te esperan cosas mas importantes. Yo tengo una gran confianza en ti. Una confianza ciega y eres mi gran orgullo de pobre hombre. A veces, en Telegrafos, pienso que pierdo el tiempo, pero cuando me acuerdo de ti hasta el papel de los telegramas me parece de color de rosa. Y tu madre lo mismo. Si a veces te parece que prefiere a Cesar, te equivocas. Lo que pasa es que, ya sabes… Para ella un hijo cura es lo maximo. Pero te quiere tanto como yo, que ya es decir…
»Por ultimo…creeme, por ahi no aprenderas nada. Al principio parece una gran experiencia y que esas mujeres saben la verdad de todo, pero no lo creas. Cuando los hombres van alli muestran lo peor y de esto ellas no pueden darse cuenta. Y luego… luego verias que siempre es lo mismo.
Antes de levantarse anadio:
– Si no me haces caso, tendre que tomar otra determinacion.
Ignacio se afecto. Su padre habia hablado con gran dignidad. Se sintio al descubierto, se hallo desnudo. Hombre de experiencia su padre. Gran persona, mucho mejor que el.
?Quien le habria dado la pista? Su madre llevaba varios dias mirandole a los ojos… ?Tomar otra determinacion! ?Por que aquella amenaza? ?Y que sabia su padre de Canela?
«Cualquier dia te enteraras de que le esta diciendo lo mismo a cualquier chulo imbecil.» Un gran desasosiego le invadio. Comprendio que era grave vivir tranquilamente varias vidas a un tiempo. Sin embargo, Canela no era como las demas. Tenia un gran sentido comun. No era cierto que a su lado no se aprendiera nada.
Claro que tal vez todo aquello le distrajera de los libros. Estos estaban sin abrir. Pero… ?ocurrian tantas cosas! ?Que hacer?
«Eres mi gran orgullo de pobre hombre… Cuando me acuerdo de ti, hasta el papel de los telegramas…»
Los ojos de San Ignacio continuaban fijos en el.
TERCERA PARTE
CAPITULO XXVII
El dia 29 de septiembre se verifico la concentracion de campesinos. Seis mil hombres, capitaneados por el diputado Joaquin Santalo, los Costa y los directores de Estat Catala y la UGT, invadieron las calles de la ciudad gritando: «?Viva Cataluna Libre!» Llovio mucho, la tierra se convirtio en barro, los manifestantes se hundieron en ella afirmando su voluntad de que las raices de la revolucion fueran profundas. «La Voz de Alerta» reseno el acto titulando la primera pagina de
El dia 3 de octubre, una Comision formada por representantes de todos los izquierdistas decreto la huelga general. Gerona entera quedo paralizada. El dia 5 fue asaltado el centro de la CEDA y una hoguera redujo a cenizas sus muebles, los retratos de la Presidencia, la jovialidad de don Santiago Estrada y algunas carpetas del subdirector.
En las primeras horas de la manana del dia 6 llego la esperada consigna de Barcelona. El golpe contra el Gobierno de Madrid era inminente. Los gerundenses sabian lo que tenian que hacer. Cada uno en su puesto.
Matias fue quien recibio el despacho para el Comisario que confirmaba el aviso telefonico; y lo curso, consciente de lo que aquello significaba.
El Comisario de la Generalidad, al recibirlo, extendio en el acto la orden de destitucion del Ayuntamiento y de ocupacion del edificio. Y simultaneamente la emisora anuncio a los ciudadanos que el momento habia llegado, y que debian abandonar sus casas y concentrarse todos en la Plaza Municipal y calles adyacentes.
Familias cogidas de la mano se dirigieron hacia el lugar senalado, y en el camino iban enlazando unas con otras formando la gran cadena.
El momento era historico. Solemnes coches iban y venian con misterio, ocultando tras los visillos las cabezas rectoras del movimiento.
La masa movilizada era impresionante. Distaba mucho de ser la ciudad entera, pero era suficiente para imponer la opinion y para enardecer a los timidos. Las filas se iban apretando y todo el mundo, formado ante el edificio del Ayuntamiento, esperaba las ordenes definitivas. Por fin una gigantesca bandera catalana aparecio en el balcon. Sus vivos colores flamearon ocupando la fachada. Y un hombre vestido de negro, el nuevo alcalde -el Jefe de Estat Catala, arquitecto Ribas-, con voz emocionada y rotunda, levantando los brazos, proclamo en Gerona el Estado Catalan dentro de la Republica Federal Espanola.
?Cataluna independiente! El grito recorrio la plaza y las calles abarrotadas. Los altavoces proclamaban la noticia de que Cataluna entera habia respondido al llamamiento. ?Cataluna independiente! Un pueblo alcanzaba su meta; las gargantas no podian expresar lo que las almas sentian.
Banderas con las cuatro barras de sangre florecian en las manos, en las ventanas. Y el himno antiguo y venerado tronaba por doquier, una y otra vez.
?Donde estaban los representantes del Gobierno de Madrid? Se decia que el alcalde habia huido, que el comandante Martinez de Soria habia desaparecido del Cuartel. «La Voz de Alarma» se encontraba en el pueblo de su criada Dolores. Estado Catalan dentro de la Republica Federal Espanola.
Ignacio, desde el balcon, asistia al ir y venir de la multitud, asombrado de que todo ocurriera de tan sencilla manera… Por dos veces vio pasar a David y Olga, descompuestos de emocion, llevando cada uno una bandera. Le habian hecho un gesto como diciendo: «Ya lo ves…» Y habian doblado la bocacalle que conducia a Comisaria, donde se decia que estaban reunidas las nuevas autoridades.
Las radios continuaban informando. En la provincia de Barcelona centenares de
Matias, en Telegrafos, no cesaba de pasarse el lapiz de una a otra oreja y de comunicar con su hermano de Burgos. El patron del Cocodrilo mando un recado a Cesar: «Si pasa algo, ven aqui…» El seminarista se colgo los auriculares de la galena. En cuanto a Ignacio, el espectaculo de Gerona, sin una sola voz que gritara «?Espanoles!», le sacaba de quicio. ?Donde estaba don Santiago Estrada, su optimismo y el desfile de sus juventudes? Las rejas del cafe de los militares parecian haberse encogido.
Las horas transcurrian vertiginosamente. Pasaban camiones y de los pueblos llegaban mensajeros que transmitian de un lado para otro la buena nueva. Camallera, nuestro; San Feliu nuestro, Figueras nuestro, Puigcerda nuestro… Los hermanos Costa, escoltados por sus canteros recorrian la ciudad. En cambio, el Responsable y sus monaguillos no se veian por ninguna parte. En el Hospicio, un hombre vendado aparecio en el tejado y, acercandose al campanario, clavo en el una bandera. En el Manicomio, los locos se paseaban, agitados
