ahora el abundante pelo del doctor Chaos-. Imaginate que encuentras una mujer joven… y que te demuestras, aunque sea una sola vez, que eres capaz… Se te abriria el mundo ?no?
El doctor Chaos movio desolado la cabeza.
– Es que no puedo ni imaginarlo… Y ademas ?que significaria una sola vez?
– ?Mucho! Significaria enormemente… Porque podrias pensar en algo inedito de que te hable en una ocasion: tener un hijo.
El doctor Chaos casi pego un salto.
– Aunque pudiera, no tendria ningun hijo.
– ?Por que no?
– Porque pienso como los nazis; solo tienen derecho a la paternidad las personas seleccionadas, sin tara. Y porque he sufrido demasiado…
El doctor Andujar parecia ahora totalmente concentrado.
– El dolor es fecundo.
– En ese caso, esta tarde estoy yo fertilizando la tierra.
– Quien sabe… Es probable que te estes purificando.
– ?Por favor! No emplees, precisamente ahora, esa palabra…
– ?Por que no? La he empleado adrede. Porque se que te consideras, en estos momentos, absolutamente impuro y que te equivocas de medio a medio. Porque hay algo en ti que te redime: el amor.
– ?El amor?
– Si. Tu defecto, en el fondo, es amor. Esta tarde necesitabas amor… Amar con la misma intensidad con que yo amo a los mios. Tu mismo lo has dicho: 'No podia con mi sufrimiento'. Y tenias razon. Si no fueras capaz de sufrir tanto no habrias amado nunca a nadie. Ni a hombres inferiores… Ni a tu perro. Ni me habrias llamado por telefono.
– Te llame por miedo, no por amor. Me asustaba la soledad.
– Claro. Porque la carne sola no se basta. Es el espiritu el que necesita constantemente compania. En las autopsias eso no se ve, ya lo se. Pero se ve al enfrentarse con la muerte. Hemos hablado de eso otras veces ?no es asi?
– ?Claro! -El doctor Chaos se toco el pelo que el aire del ventilador revolvia sin cesar-. Y ya sabes lo que opino al respecto.
– He de insistir en que cometes un error. La vida es una ley; pero la muerte tambien lo es.
– La muerte no es ninguna ley, excepto la que significa que ha llegado el fin. La muerte es la estupidez definitiva.
– No es posible que hables asi, tu que has estado durante unos meses al frente de un manicomio.
– No te entiendo.
– En todos los manicomios hay un loco que se cree inmortal. Lo hay incluso en ese manicomio que tu conoces… ?No te da esto que pensar? Bien sabes que son los locos quienes en ultima instancia tienen razon.
En los ojos del doctor Chaos asomo otra vez la ironia.
– Da la casualidad de que ese loco a que aludes… es homosexual.
– Lo se. Pero eso no destruye su certeza en la inmortalidad. Sigue dibujando alas en las paredes. Y cuando el sol esta en lo alto, se siente dichoso.
El doctor Chaos miro con sarcasmo al doctor Andujar.
– ?Tambien vas a procurar acercarlo a una mujer?
– A el no. Seria un error. Su mente es irrecuperable. Pero ese no es tu caso. Tu si debes intentarlo. Hasta ahora fallaste, de acuerdo… Pero ahora estoy viendo tus canas… y pienso que muy probablemente esta vez seria distinto.
El doctor Andujar ponia tal calor en cada palabra, que la nuez, que tanto divertia a sus chicos, le subia y bajaba constantemente. El doctor Chaos consiguio valorar los buenos deseos de su amigo. Desconecto el ventilador. Y su pelo se aquieto. Y parecio que se aquietaba tambien un poco su corazon.
Todavia el forcejeo se prolongo, pese a que una monja llamo un momento a la puerta interrumpiendo inoportunamente a los dos medicos. Por fin el doctor Chaos se sintio fatigado y dio a entender que habia terminado el combate.
– No hemos avanzado nada. Pero me siento mejor que cuando me apee de mi Peugeot y entre en el Hospital… Te agradezco mucho que hayas venido.
La sonrisa del doctor significaba ya un triunfo para el doctor Andujar. Este se levanto. Pronto los dos hombres se encontraron de pie, muy cerca, en el centro del despacho.
– No me prometas nada, amigo Chaos… Pero no digas tampoco que no. ?Por que asegurar que no has avanzado? No solo los choques de la infancia pueden marcarnos para siempre. Tambien puede ocurrimos eso en la madurez.
El doctor Chaos movio la cabeza y se dispuso a acompanar a su amigo hasta la puerta. El doctor Andujar estaba mucho mas palido que el. Goering se habia despertado y los acompanaba tambien. Parecia alegre y el doctor Andujar comento, mirando al animal:
– ?No te parece un buen indicio?
El doctor Chaos sonrio con tristeza.
– No desaprovechas detalle ?verdad? -Al estrecharle la mano a su colega repitio-: Una vez mas, muchas gracias.
El doctor Andujar salio del Hospital y se dirigio andando a su casa. Tenia la secreta impresion de que sus palabras no habrian caido en saco roto y de que el joven Rogelio le habia hecho al doctor Chaos un gran favor. Ahora bien… ?que mujer podria servirle, a su amigo? ?Y era moralmente licito el consejo que el le habia dado?
La gente salia de los cines. La sesion de la tarde de domingo habia terminado. Hacia calor, el verano era explosivo… Parejas, parejas, incontables parejas cogidas del brazo.
– La escena es penosa, Marta, me hago cargo… No se como decirtelo, no sirven las palabras. He luchado, luchado, semanas y mas semanas. Me he agarrado a cualquier detalle para convencerme de que era una crisis pasajera, pero se salido derrotado. He llegado a la conclusion de que no seriamos felices, de que cometeriamos un error irreparable. Y somos muy jovenes, lo mismo tu que yo… Quiero decir que tenemos tiempo para rehacer nuestras vidas en otra direccion… Si haces memoria, te daras cuenta de que, excepto en algun momento de euforia, lo nuestro ha sido siempre un forcejeo, como si hubiera algo que nos impidiera estar unidos como lo estan, por ejemplo, Manolo y Esther, Pilar y Mateo. Por mi parte he llegado a la conclusion de que este algo es la politica, tu pasion por la politica. No soy capaz de hacerme a la idea de que mi mujer emplearia buena parte de su vida en otra cosa que no fuera el hogar. Se que la mujer, y sobre todo una mujer como tu, ha de servir para algo mas que para tener hijos y hablar de trapos; pero ese algo mas, que sean los libros, la medicina, ?que se yo! Cualquier cosa menos la politica. Esto en las mujeres me molesta, no puedo remediarlo. Debe de ser que me he ido volviendo esceptico. Y me consta, porque la cosa dura desde antes de la guerra, que en esto tu no cambiaras nunca. Ahora mismo, cuando he llegado al Albergue, al ver de lejos esta tienda de campana, tu tienda de mando, con tantas banderas y un par de ninas montando guardia, he sentido un vivo malestar. Claro, se lo que estas pensando. Estaras pensando que cuando se quiere de verdad, con toda el alma, estas barreras significan bien poco. Si… Admito que puedes tener razon. Es posible, por tanto, que mi amor por ti haya sido menos profundo de lo que imagine… No digo que sea asi, pero admito esta posibilidad. Pero el caso es que no podemos seguir como hasta ahora. Yo no puedo seguir fingiendo, fingiendo… Se que no seria feliz. Y ademas hay otra cosa: estoy seguro de que tampoco tu lo serias conmigo. Compara nuestras familias y me daras la razon. Tu te has educado en otro ambiente. Los Martinez Soria perteneceis a una clase concreta… que no es la mia. Tu madre, por ejemplo, me inspira un respeto extraordinario. La quiero mucho, la he querido y admirado siempre, pero nunca he tenido la sensacion de que podria hablar con ella con la llaneza y la naturalidad con que hablaria con otra mujer que no hubiera tenido siempre, presidiendo el hogar, el mapa de Espana y unas medallas. Hay algo, Marta, hay algo serio que se opone a lo nuestro. Yo soy abogado, escucho a unos y a otros y noto que mis ideas van evolucionando de una manera que no creo que a ti te diera muchas satisfacciones. Doy mucha importancia a
