noticia quedo igualmente perplejo, recordando que la maestra asturiana Regina Suarez, a poco de su llegada a la capital sovietica, le habia comunicado 'que varios agentes espanoles habian salido de Rusia rumbo a Mejico, con la mision concreta de asesinar a Trotsky'.

Otra 'Ventana al mundo' que intereso al general Sanchez Bravo fue aquella en que 'La Voz de Alerta' comentaba favorablemente el reciente decreto del Gobierno espanol creando la Milicia Universitaria, en virtud de la cual los estudiantes podrian cumplir con sus deberes militares sin ver entorpecida por ello su carrera, y conseguir de modo automatico, dentro del Ejercito el grado de oficiales de complemento.

El general, tal y como andaban las cosas, iba convenciendose mas que nunca de que, para que no se malograsen los frutos de la victoria, el Ejercito debia seguir siendo la piedra angular. 'El Ejercito, el Ejercito -le decia una y otra vez a su esposa, dona Cecilia-. Todo lo demas se desviaria en menos que canta un gallo'. La verdad era esta: ano y medio despues de terminada la guerra, ni la Falange ni el Requete ni la Iglesia le ofrecian al general las debidas garantias. El obispo lo incomodaba dado que parecia atribuirle a la Divina Providencia todos los meritos de la campana. El Requete -y en eso discrepaba de 'La Voz de Alerta'- le daba la impresion de que, a la chita callando, maniobraba para acortar lo mas posible la permanencia del Caudillo en la Jefatura del Estado. Y en cuanto a la Falange, lo ponia nervioso. Siempre le habia ocurrido esto. Hasta tal punto que en cierta ocasion el general le pregunto a Mateo a santo de que la Falange se llamaba Partido si no habia otro. 'Para llamarse Partido seria menester que hubiera varios ?no es cierto?'. De ahi que las pequenas peleas entre falangistas y requetes -se rumoreaba que en una localidad navarra estos ultimos habian irrumpido en un local de Falange llevando de la mano un burro-, divirtiesen al general. Si bien el principal argumento que este esgrimia en pro de su actitud era que la guerra la gano el Ejercito. 'Suprimid con la imaginacion -les habia dicho a sus oficiales, en la arenga que les dedico el 18 de julio- a la Falange; Franco hubiera vencido. Suprimid con la imaginacion al Requete; Franco hubiera vencido. Suprimid al Ejercito; hubieran vencido los rojos. Del mismo modo, si ahora nosotros nos retiraramos a los cuarteles, sin controlar lo que ocurre por ahi, fatalmente desembocariamos en una especie de caos organizado'.

Otra 'Ventana al mundo' que intereso al general: el beneplacito con que en ella 'La Voz de Alerta' acogio la creacion oficial de la Fiscalia de Tasas, destinada a cortar de raiz los tejemanejes de los desaprensivos. 'Eso es lo que hacia falta -comento aquel-. Un organismo con poderes absolutos, que pueda enviar los infractores a batallones disciplinarios'.

Por supuesto, tal vez fuera ese el problema que mayormente irritaba al jefe militar: la codicia de que daba muestra la gente, empezando por su propio hijo. El general Sanchez Bravo era, por naturaleza, enemigo de lo facil. Desde su ingreso en la Academia creyo a pie juntillas que la fuerza de un pais radicaba en el mantenimiento de sus virtudes raciales y no en espolear su concupiscencia. Por eso no le gusto ni pizca que el recien nombrado Ministro de Industria y Comercio, don Demetrio Carceller, procediera de Falange y hablara reiteradamente de industrializacion. Precisamente en esa 'Ventana al mundo' dedicada a comentar la creacion de la Fiscalia de Tasas, 'La Voz de Alerta' recordo a los gerundenses, primero, que en Numancia los defensores llegaron a comer carne humana y, segundo, que en tiempos del motin de Esquilache era tal la fe que los gobernantes tenian en la eficacia del progreso material que un ministro ordeno que su discurso sobre la Industria Popular fuera leido, como un libro sagrado, en el pulpito de las iglesias. 'La riqueza material -decia 'La Voz de Alerta' en su 'Seccion', tal vez recordando las teorias del profesor Civil-, si se convierte en fin termina pudriendo el espiritu. El ejemplo de ello lo tenemos en la gastronomica y prospera Francia, que en la batalla de Paris acaba de ofrecer al mundo el mas denigrante espectaculo de cobardia que recuerda la historia moderna'. El general, al leer estas palabras, volteo su baston de mando y afirmo que Espana debia vacunarse contra semejante microbio. En su opinion, el Caudillo debia imprimir al pais, y sin duda lo estaba haciendo, su ritmo natural: el que le senalaba la aspera Castilla: 'No vamos a contagiarnos, precisamente ahora, de los defectos de las democracias, que solo aspiran a incrementar las Cajas de Ahorros. Confiemos en que la Fiscalia de Tasas impida que los grandes industriales beban champana en los cabarets, al lado de los campesinos enriquecidos con el hambre de los ciudadanos'.

La tesis tropezaba, naturalmente, con muchos detractores, entre los que destacaban el Gobernador y la propia dona Cecilia.

El Gobernador, pese al 'denigrante espectaculo de Francia', aspiraba a incrementar mas aun el numero de chimeneas que poblaban la provincia; y dona Cecilia, pese a lo ocurrido cuando el motin de Esquilache, aspiraba a que su hijo, el capitan Sanchez Bravo, se casara con una mujer rica. 'Tu dile que si a tu padre -aconsejaba al muchacho-. Pero a ver si descubres por ahi alguna millonaria que se deje querer'.

En cierto sentido, pues, el general se encontraba sin apenas escolta frente al alud de la ambicion. De ahi su interes por trabar conocimiento con el Fiscal de Tasas nombrado para la provincia de Gerona, don Oscar Pinel. Apenas supo su llegada a la ciudad -el 23 de septiembre, precisamente el dia en que el mariscal Petain, '?gran militar!', anuncio en Vichy su proposito de disolver las logias masonicas francesas- le invito a un vino de honor, que se celebro en el cuartel.

El Fiscal de Tasas acudio… y su contacto con el general no pudo ser mas afortunado. Don Oscar Pinel era hombre de unos cincuenta y cinco anos, bajito pero de mirada relampagueante y autoritaria. Por si fuera poco, ?procedia del Ejercito! Fue, durante la contienda, comandante de Intendencia, y hablaba de los suministros con la propiedad con que Agustin Lago hablaba de maestros y de pupitres.

Era viudo, con dos hijas. Una, la mayor, habia profesado en un convento de clausura; la segunda se llamaba Solita, era soltera y enfermera de profesion. 'Ya la conocera usted, mi general. Parece un sargento. En casa es la que manda'.

?Parece un sargento! El general Sanchez Bravo se felicito por la aportacion que la Fiscalia de Tasas significaba para Gerona. Por lo demas, los planes de don Oscar Pinel al frente de dicha Fiscalia no podian ser mas convincentes. Se habia traido consigo un equipo de inspectores, vascos en su mayoria, que recorrerian incesantemente la provincia. Pondria en practica, con caracter permanente, aquella medida antipatica pero eficiente segun la cual los denunciantes cobrarian el cuarenta por ciento del importe de la sancion. Y desde luego, quien infringiera gravemente la ley seria enviado sin contemplaciones a prision mayor o a trabajos forzados.

El general estrecho con efusion la mano del Fiscal de Tasas, don Oscar Pinel, cuyo menton revelaba una energia indomable.

– Cuente conmigo, comandante.

– A sus ordenes, mi general.

Pocos dias despues, con motivo de la inauguracion del local en que quedaria instalada la Fiscalia de Tasas -en la plaza del Marques de Camps-, 'La Voz de Alerta' dedico otra 'Ventana al mundo' al nuevo organismo. 'Esperamos -dijo- la colaboracion de todos los ciudadanos. Es inadmisible que en Madrid haya ya quien cante coplas como esta:

Si Candelas hoy viviera tan triste fin no tuviera, porgue el estraperlo hoy dia da fama y categoria.

Para el Gobernador habia de suponer un gran alivio el funcionamiento de la Fiscalia de Tasas, que actuaria en estrecha colaboracion con la Delegacion de Abastecimientos, donde trabajaba Pilar. Le quitaban de encima una enorme responsabilidad, lo que le permitiria encauzar sus energias hacia otros menesteres mas en consonancia con sus dotes y su caracter.

Otras personas, en cambio, arrugaron el entrecejo al contemplar en Amanecer el rostro impenetrable del comandante de Intendencia don Oscar Pinel y al leer sus rotundas declaraciones. Entre estas personas figuraban el coronel Triguero y el capitan Sanchez Bravo. Para no hablar de la Torre de Babel, de Padrosa, del abogado Mijares, del patron del Cocodrilo… y del Administrador de la Constructora Gerundense, S. A.

Cabe decir que el capitan Sanchez Bravo, desde que su padre lo llamo a la Sala de Armas y lo conmino a no 'deshonrar el uniforme' dedicandose a negocios marginales, no habia movido un dedo en beneficio de la Sociedad. El capitan, impresionado por la integridad del general, se concedio una tregua. Tal vez ello se debiera a que sus ideas no eran tan claras como las del coronel Triguero. Dudaba mucho y en el fondo temia echarlo todo a perder en un santiamen: su tranquilidad y el orgullo que habia sentido al luchar en la guerra y al recibir las estrellas que lucia en la bocamanga. De modo que todo el mes de agosto lo dedico integramente a su cargo de presidente del Gerona Club de Futbol, que el proximo invierno militaria en II Division, cargo que lo traia de cabeza, pues debia mejorar la plantilla del equipo, remozar el Estadio, que a no dudarlo se llenaria de bote en bote, y construir un tunel para que los jugadores pudieran trasladarse directamente del terreno de juego a los vestuarios.

El coronel Triguero… era otro cantar. Sostuvo con el capitan Sanchez Bravo un dialogo cenido, que hubiera hecho las delicias de mosen Alberto, cada dia mas aficionado a ahondar en los problemas de conciencia.

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